
“Señor Dios y Padre nuestro, esta asamblea pre- sinodal de la Amazonía congregada en Inírida te renueva con todo el sistema vivo de la amazonia su más profundo anhelo de vivir en armonía, de cesar de causarle daño y si a comprometerse a cuidarla guardarla y protegerla como nuestra casa común, con entrañas de misericordia, compasión, ternura y bondad”
Con está oración a cargo de Monseñor Joselito Quiñonez, obispo de Puerto Inírida, se dio apertura el 4 de octubre a la asamblea presinodal, cuyo objetivo es la preparación del sínodo para la Amazonia, justamente en el día que celebramos la fiesta de San Francisco de Asís, quien nos recuerda el cuidado y amor a la creación, a nuestra casa común.
Los saludos inaugurales estuvieron a cargo de Monseñor Oscar Urbina, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, Dora Cecilia Ramos, representante de las congregaciones religiosas en la REPAM, Kelly Acosta, representante de las comunidades indígenas, y el señor Libardo Guiza, representante del campesinado amazónico.
Mons. Urbina hizo alusión a que “debemos ser una pastoral integral, que acoja indígenas, afrodescendientes, campesinos. Una pastoral ecológica, integral que nos acerque a los pobladores y permita una conversión y compromiso con el cuidado de nuestra casa común”. También dirigieron algunas palabras Luis Enrique Amado, director ejecutivo de la Pastoral Social Sur Oriente, y Mons. Héctor Fabio Henao, director de Caritas Colombia y coordinador de la REPAM Colombia. Mons. Henao invitó a todos los participantes a generar procesos de escucha y discernimiento para articular los saberes ancestrales, académicos y de la Iglesia en torno al actuar, “encorazonados” por la Amazonía.
Momento del Ver
La dinámica de la Asamblea está motivada por el método ver, juzgar-discernir y actuar.
Después del trabajo en grupos en el momento del VER, que se llevo acabo en horas de la mañana, los pueblos indígenas y las comunidades campesinas, quienes tienen una relación directa con la Amazonia, plantearon un diálogo sobre el quehacer de la Iglesia por la organización y la identidad de los pueblos, por la defensa de sus territorios y sugiriendo lo que debe hacer la Iglesia por la defensa de los derechos humanos y de la naturaleza.
También se hizo un acercamiento sobre el hecho de compartir los saberes ancestrales, de poder entender el acto litúrgico respetando las cosmovisiones, incluyendo la pluralidad étnica del lenguaje y considerando la evangelización en relación con el respeto a la autonomía de los pueblos indígenas.
Por último, se rescató que la permanencia de la Iglesia, a través de la evangelización y del elemento educativo, es muy positivo para los pueblos. Se identificó a la Iglesia como una aliada para defender sus derechos, sus territorios: “es bello saber que los pueblos tienen a la Iglesia como un aliada fundamental al caminar de la mano con los pueblos indígenas y comunidades campesinas”, dijo un líder de la comunidad indígena sikuani.
Queda como desafío adaptar los ritos de iniciación cristiana para que la cultura inculture el Evangelio y transforme vidas. Viendo la necesidad de una Iglesia con rostro amazónico, esta debe valorar la identidad de los laicos y su original dignidad.
POR: Andrés Ramos (comunicaciones REPAM Colombia)
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