Rosenior pierde el control: Chelsea encadena racha sin victorias y sin goles

El Chelsea atraviesa el tramo más oscuro de su forma en 114 años, y a poco de cumplirse cuatro meses desde el inicio de un contrato de seis temporadas, la presión sobre Liam Rosenior ya se vuelve insoportable. Tras un arranque que ilusionó a Stamford Bridge, el equipo se estrelló: cinco partidos de Premier League, cinco derrotas y cero goles, una dinámica que se amplificó con un 0-3 en Champions League ante el Paris Saint-Germain.

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Cuando Rosenior tomó las riendas, el guion parecía escrito para salir bien. En sus primeros 15 partidos, su equipo solo perdió tres veces: las tres derrotas llegaron ante un Arsenal que entonces estaba en un gran momento. El balance se completó con 10 victorias y un estilo de juego más fluido y con capacidad ofensiva, algo que devolvió expectativas en la capital inglesa.

Pero en las últimas semanas el escenario cambió por completo. El equipo se quedó sin gol en el campeonato doméstico y, además, encadenó tropiezos que ya no se explican como “rachas”. El golpe más contundente llegó con la eliminación tras el 0-3 ante el PSG en la Champions League, un resultado que terminó de quebrar cualquier esperanza de continuidad competitiva en la eliminatoria.

La sequía que rompe récords: cinco sin marcar desde 1912

Lo más alarmante es que la realidad del Chelsea en Premier League remite a una situación histórica: la última vez que el equipo estuvo cinco partidos ligueros consecutivos sin marcar fue en 1912. Aquella referencia sirve, en el relato, como una metáfora inevitable: el club volvió a hundirse en el tipo de sequía que parecía imposible para una entidad de su tamaño.

Así se construyó la mala racha: partidos clave

14 de marzo: Chelsea 0-1 Newcastle United

El partido se decidió con un gol que castigó una única grieta. Un pase en profundidad de Tino Livramento dejó a Joe Willock mano a mano con Robert Sánchez. El delantero del Newcastle habilitó a Anthony Gordon para el toque final.

El dato futbolístico es que el Chelsea fue superior en volumen: 22 remates, 67% de posesión y un dominio claro del juego. Sin embargo, solo tres disparos fueron a puerta y ese “plus” ofensivo no se tradujo en ocasiones claras suficientes cuando el partido lo exigía.

17 de marzo: Chelsea 0-3 PSG

En la segunda parte de la eliminatoria, el Chelsea ya llegaba con desventaja (5-2 global) y aun así ofreció una respuesta razonable: 18 disparos por 8, con 1.26 de xG del Chelsea frente a 1.09 de PSG. El problema fue la contundencia del frente parisino, que terminó por dominar con autoridad.

Khvicha Kvaratskhelia abrió el marcador al minuto 6 y Bradley Barcola amplió al 14′. Conforme avanzó el encuentro, el guion se volvió cada vez más cuesta abajo para los londinenses. Además, los errores defensivos individuales no ayudaron, y el Stamford Bridge empezó a vaciarse cuando Senny Mayulu estiró el marcador global hasta el 8-2 con 30 minutos por jugarse.

Así, el Chelsea sufrió su derrota más pesada en Champions League en términos de global.

21 de marzo: Everton 0-3 Chelsea

Si había alguna ventana para explicar lo ocurrido ante Newcastle o PSG como un bache puntual, en el Hill Dickinson Stadium no hubo margen. El Chelsea controló el balón con 64% de posesión, pero no logró convertir esa ventaja en acciones decisivas.

Los goles encajados fueron, de nuevo, de manual: una salida con pase filtrado de James Garner que Beto definió con un globo por encima de Sánchez; luego, Idrissa Gueye interceptó, aceleró y dejó servida la acción para que Beto rematara entre las piernas del portero; y por último, Iliman Ndiaye entró en el área, se acomodó ante su marcador y colocó el balón en la escuadra.

Enzo Fernández estuvo cerca: un disparo en un lío de córner obligó a Jordan Pickford a una gran atajada. Fue lo más parecido al gol que el Chelsea pudo conseguir durante ese día, y el problema se extendió después, también en Premier League.

12 de abril: Chelsea 0-3 Manchester City

Tras el 7-0 al Port Vale en la FA Cup y el pase a semifinales, el Chelsea parecía haber recuperado energía. Pero el retorno a la exigencia liguera fue un golpe inmediato. El Manchester City, con Pep Guardiola a la cabeza y persiguiendo a los líderes del campeonato (Arsenal), controló el partido con claridad.

En el tramo inicial, el City tardó en romper el cero, pero un cabezazo de Nico O’Reilly, desde corta distancia, abrió el marcador temprano en la segunda parte. Después, Marc Guéhi aumentó con una definición propia de un delantero tras una gran asistencia de Rayan Cherki. La sentencia llegó con la acción de Jérémy Doku: le robó el balón a Moisés Caicedo (tras una mala entrega de Sánchez) y cerró el 3-0.

En la primera mitad, Marc Cucurella vio un tanto anulado por fuera de juego milimétrico. Aun así, el final del encuentro dejó la imagen de una superioridad total del City: el Chelsea apenas encontró tiempo y espacio cuando los de Guardiola aceleraron.

18 de abril: Chelsea 0-1 Manchester United

El Manchester United se presentó en Stamford Bridge con una pareja de centrales compuesta por Ayden Heaven (19 años) y Noussair Mazraoui como lateral derecho. Aun así, salió con portería a cero y tres puntos.

El partido fue una demostración de que el Chelsea no convirtió su dominio en goles. El equipo tuvo 59% de posesión, 1.57 de xG por 0.29 de su rival, y acumuló 21 remates contra solo cuatro del United. Incluso golpeó el poste en tres ocasiones. Pero el fútbol castigó la falta de efectividad: el desenlace lo decidieron un momento de calidad de Bruno Fernandes y la presencia ofensiva de Matheus Cunha.

El resultado supuso la cuarta derrota consecutiva en Premier League y los silbidos al final del encuentro reflejaron el hartazgo de la afición.

21 de abril: Brighton 3-0 Chelsea

El punto más bajo llegó ante Brighton & Hove Albion. El Chelsea cayó y se deslizó hasta la séptima posición tras cinco derrotas seguidas en liga. Además, el partido dejó una imagen incómoda: Rosenior señaló públicamente a sus jugadores, algo inusual y que muestra lo grave de la situación.

Tras el encuentro, el entrenador fue contundente: dijo que se limita a “defender” a los futbolistas, pero que lo ocurrido en ese partido era “indefendible”. También apuntó a fallas en la forma de encajar goles, a la cantidad de duelos perdidos y a la falta de intensidad colectiva, afirmando que debía cambiarse “drásticamente” de inmediato.

Brighton anotó tres veces: Ferdi Kadioglu, Jack Hinshelwood y Danny Welbeck. El contraste fue fuerte: Bart Verbruggen no tuvo que realizar ni una sola parada. En una jugada que resumió el desencuentro entre idea y ejecución, Rosenior gritó a Pedro Neto que encarara, pero el extremo llegó hasta la zona límite del área rival, se detuvo y terminó pasando el balón de vuelta a Moisés Caicedo.

Rosenior también dejó una frase cargada de frustración: calificó la noche como “la más difícil” incluso en su carrera, y aseguró que hay cosas que vio en el partido que no quiere volver a presenciar.

El problema ya no es solo deportivo: es de identidad

Con cinco derrotas seguidas en Premier League, cero goles en el periodo y una eliminación que se agrava en Champions League, el Chelsea se enfrenta a un momento en el que el rendimiento no alcanza. Los números de posesión, los remates y el xG conviven con la incapacidad de transformar dominio en impactos reales.

Ahora, la pregunta que domina el entorno es si la presión y la falta de gol pueden revertirse de forma inmediata, o si el proyecto necesita un cambio más profundo en lo futbolístico: intensidad, toma de decisiones y solidez defensiva. Por lo pronto, Stamford Bridge ya no tolera excusas, y Rosenior tendrá que encontrar respuestas rápidas para evitar que el historial vuelva a escribir otra página oscura.

Tomás Aguirre

Experto en casinos online con años de experiencia analizando plataformas de juego en Argentina. Especializado en bonos, métodos de pago y reseñas detalladas de los mejores operadores del mercado.