Yan Couto cerró la temporada con señales positivas, pero el recorrido completo en Borussia Dortmund volvió a dejar una sensación agridulce: cuando el brasileño encuentra el ritmo, aparece su impacto; cuando no, el banquillo marca el guion. La historia reciente entre el inicio y el final del curso resume bien su momento: de una acción que rozó la polémica a una aparición decisiva… y, aun así, con dudas sobre su continuidad.
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Todo comenzó el pasado agosto, en el triunfo de 1-0 del Dortmund en la Copa frente a Essen. En el tiempo añadido, Kelsey Owusu se lanzó con la pierna totalmente extendida y golpeó la rodilla de Couto en el minuto 90+5, una jugada que no pasó a mayores pero que dejó el susto en el cuerpo del lateral.
El entrenador Niko Kovac describió ese contacto como “casi una agresión”, aunque la decisión arbitral se limitó a mostrarle únicamente amarilla al rival. Sin embargo, cinco días más tarde, Couto ya estaba recuperado y completó los 90 minutos en el estreno del Dortmund en la Bundesliga.
Treinta y tres jornadas después, el lateral volvió a aparecer en un cierre importante: en el 95’ y con participación directa para sellar el 2-0 del Dortmund en Bremen. Esa acción, además, fue una de las que elevaron su producción en el curso.
Seis implicaciones de gol, mejora notable… pero con deuda
El tanto o la acción decisiva de ese tramo final llevó a que Couto terminara la campaña con seis participaciones en goles: tres goles y tres asistencias. En comparación con el curso anterior, el salto fue enorme: una mejora del 500% respecto a su registro previo, que había sido claramente insuficiente.
El problema es el contexto. Dortmund pagó 25 millones de euros por su fichaje y, aunque los números mejoraron, la sensación general todavía no termina de convencer. Con el paso de las semanas, la etiqueta de “transfer flop” (fichaje que no rindió como se esperaba) empieza a pesar más.
El “Couto” que funcionó: menos errores y más peligro por dentro
Durante la primera parte de la temporada, Couto encadenó varios partidos como titular y mostró una evolución clara. Redujo errores técnicos, ajustó su posicionamiento defensivo y mejoró en los duelos. También ganó presencia física, algo clave para un lateral que debe participar en la transición ofensiva sin desordenar su espalda.
Además, su lectura táctica se volvió más peligrosa: en varias ocasiones se metió por dentro desde la banda, y sus centros comenzaron a generar más riesgo. De sus seis participaciones en goles, cinco llegaron en esa primera fase del curso, lo que alimentó la idea de un crecimiento real.
El gran obstáculo: Julian Ryerson y su impacto ofensivo
La comparación dentro del propio equipo explica parte del malestar de Couto. Mientras él sumaba, su compañero Julian Ryerson vivió una de las temporadas más destacadas de su carrera en lo ofensivo.
Ryerson aportó 18 asistencias y se convirtió en el motor creativo por la banda derecha. La combinación que terminó marcando la identidad del Dortmund se repitió con frecuencia: “asistencia de Ryerson y gol de Serhou Guirassy”. Ese patrón hizo que el impacto de Couto quedara, en ocasiones, eclipsado.
La frase de Kovac… y el patrón del banquillo
En semanas anteriores, Kovac dejó claro que estaba satisfecho con la progresión de Couto. El técnico remarcó que el portugués (por su origen y registro en el club, suele aparecer así citado en la información deportiva) había tenido más minutos que el año previo y destacó el buen momento de Ryerson en ataque, señalando que este había sido el que más asistencias acumuló. En ese sentido, Kovac trasladó una idea clave: dolía para Couto, pero era positivo para el Dortmund contar con dos laterales con nivel.
Sin embargo, hay un detalle que se repite. Kovac suele elogiar a futbolistas y, poco después, reduce sus oportunidades de forma marcada. Ya ocurrió con Salih Özcan: prometió que tendría más participación tras el invierno, pero los minutos no llegaron de manera sostenida.
El patrón vuelve a aparecer con Couto. En los 72 partidos que Kovac ha dirigido en Dortmund, Couto ha visto el partido completo desde el banquillo en 27 ocasiones, es decir, el 37,5%. Y en 2026 ya suma nueve encuentros como espectador durante los 90 minutos.
Una temporada complicada para un internacional
El balance global es duro para el jugador, que además acumula cuatro convocatorias internacionales. En la campaña, solo ha sido titular cuatro veces. Su último inicio fue a finales de febrero, en la derrota 2-3 ante FC Bayern. Desde entonces, Kovac apenas le concedió 41 minutos de juego en total.
La falta de continuidad es especialmente relevante si se considera que el Dortmund, con Ryerson perfilado para ocupar el lateral derecho el próximo curso, reduce todavía más el espacio para Couto, independientemente de cómo se configure su rol.
¿Incómodo en Alemania? Ajuste personal y entorno
Más allá del rendimiento, también existen interrogantes sobre la adaptación. En el verano pasado, durante el Mundial de Clubes, Couto habló sobre el impacto cultural del cambio. Señaló que no esperaba que mudarse a Alemania fuera tan diferente, tanto en lo personal como en el trato con la gente, más reservada. Para él, no es un proceso sencillo: “es un reto” y “hace una gran diferencia”, por lo que entiende por qué muchos brasileños ya no eligen Alemania.
Cuando un jugador se siente requerido y puede hacer con regularidad lo que mejor le funciona, el ajuste es más llevadero. Pero en Dortmund, por el momento, Couto no ha tenido esa continuidad constante.
El gesto final tras las despedidas en casa
En la foto del equipo frente a la South Stand, tras el último triunfo en casa ante Frankfurt y el adiós de futbolistas como Julian Brandt, Niklas Süle y Özcan, Couto fue el único que no parecía cómodo. Un detalle pequeño, pero coherente con la sensación de que su situación deportiva y su contexto personal no terminan de alinearse.
Así, el final de temporada trae una luz: Couto puede responder con impacto cuando le llega la oportunidad. Pero el conjunto del curso deja una pregunta abierta: si el Dortmund consolida a Ryerson como fijo, ¿habrá espacio real para el brasileño… o su “futuro incierto” se convertirá en una salida?
