La imagen de Kiernan “Winks” Winks regresando al autobús del Leicester tras la derrota por 1-0 se volvió viral en redes sociales y dejó una escena que habla de la tensión interna que atraviesa el club. En el trayecto, el mediocampista encaró a parte de la afición con insultos y gestos, en un momento en el que el equipo ya está al borde de un nuevo golpe deportivo: la confirmación de su descenso a la tercera categoría inglesa.
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El episodio ocurrió después de un partido en el que el Leicester no pudo levantar cabeza y perdió 1-0. En el video, Winks aparece subiendo de nuevo al autobús de la plantilla y, mientras algunos hinchas reaccionaban con sarcasmo, otros se mostraron más directos. Ahí, el futbolista respondió señalando a personas de la grada o del entorno y gritándoles: “You f*ck off”.
La situación no se calmó. Con el ambiente cada vez más enrarecido, Winks siguió respondiendo a la afición con más gritos y gestos, llegando a lanzar: “Shut the f*ck up. Shut up, f*ck off”. El intercambio, además, escaló hasta el punto de que personal del club tuvo que intervenir para ayudar a que el jugador subiera al autobús.
Un vestuario bajo presión: el Leicester, al borde del abismo
El Leicester vive una temporada para olvidar en la Championship. Actualmente ocupa el puesto 23 en la tabla, con solo tres jornadas por disputarse. La dinámica del equipo es crítica: tras una deducción de seis puntos en febrero, el conjunto dirigido por Gary Rowett no logró recuperar el ritmo y únicamente consiguió dos triunfos en liga a lo largo de todo 2026.
Con este panorama, el regreso a League One (la tercera categoría) tras no pisarla desde 2009 empieza a parecer casi inevitable. La caída es especialmente dura si se compara con lo que fue el club apenas una década atrás, cuando se coronó campeón de la Premier League.
Hull City puede sentenciar el destino
El desenlace podría llegar en el partido del martes frente a Hull City. Una derrota o un empate ante el cuadro rival permitirían confirmar de forma oficial la relegación del Leicester a la tercera división. En la parte estadística, el equipo también arrastra un problema serio en defensa: durante esta etapa desastrosa ha encajado 65 goles, solo por detrás de Sheffield Wednesday, que es el equipo que más goles ha recibido en la categoría.
Rowett pide profesionalismo y sostiene la esperanza
Tras el partido contra Portsmouth, Gary Rowett reconoció que la situación es grave, pero insistió en que sus jugadores deben sostener estándares profesionales pese al golpe emocional que supone estar al límite. El entrenador señaló que, aunque la clasificación no dependa solo de ellos, el equipo debe demostrar carácter tanto en la forma de competir como en los resultados.
Rowett explicó que intentó trasladar un mensaje de mentalidad al vestuario: “Podemos decir que tenemos creencia. Creo que tenemos que demostrarlo en nuestras actuaciones y también en nuestros resultados. Le dije a los jugadores que quizá tengamos que empezar a esperar algo de fortuna desde algún lugar, pero como entrenador no me gusta decirlo. No me interesa lo que hagan otros equipos: me interesa lo que hacemos nosotros”.
Orgullo deportivo: “si quedan tres, se juegan para ganarlos”
El técnico también dejó claro que la tabla no puede ser excusa para bajar el nivel. Su postura es que, incluso con la relegación prácticamente decidida, la obligación es competir y buscar la victoria. En esa línea, remarcó: si quedaran tres partidos y el descenso ya estuviera consumado, aun así querría ganar los tres, porque el objetivo pasa por el orgullo, por los estándares propios y por presentarse con seriedad en cada encuentro.
De cara al compromiso del martes, Rowett insistió en que el Leicester debe hacer “todo lo posible” para intentar ganar. Mientras tanto, la escena protagonizada por Winks y la tensión con la afición subrayan que el club afronta no solo un problema de resultados, sino también una crisis de convivencia y presión que puede marcar el desenlace final de la temporada.
