El italiano Jannik Sinner parecía encaminado a una victoria sencilla en su partido de segunda ronda ante el argentino Juan Manuel Cerúndolo, pero un cambio de guion en el tercer set lo dejó desorientado y al borde de una eliminación inesperada. Cuando el encuentro estaba bajo su control, con Sinner arriba y dominando el ritmo, el calor intenso —con hasta 33°C a la sombra— comenzó a pasarle factura y el número uno del mundo perdió la estabilidad necesaria para sostener el partido.
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El trámite avanzaba con normalidad para Sinner hasta que, ya en el tercer set, se le presentó una situación clave: al sacar con ventaja de 5-2, tenía la oportunidad de encaminar el set y cerrar el duelo con mayor comodidad. Sin embargo, en ese momento perdió la fluidez con la que venía jugando y empezó a sufrir para devolver pelotas, perdiendo consistencia en cada intercambio.
La sensación de agotamiento creció conforme pasaban los minutos. La temperatura, además, obligó a que Sinner buscara de manera reiterada las zonas de sombra disponibles en la cancha principal, un gesto que en tenis suele reflejar el impacto real del calor en el cuerpo y en la concentración.
El golpe emocional: perder el servicio sin sumar puntos
La incomodidad de Sinner con el calor no era algo nuevo. En este partido, esa dificultad se volvió evidente cuando el argentino Cerúndolo empezó a encontrar mejores respuestas y a aprovechar la merma física del italiano. Desde el banquillo de Sinner se percibió una especie de impotencia: el número uno cedió su juego de servicio y, lo más llamativo, fue que no alcanzó a sumar ni un punto en esa pérdida.
Con el marcador en contra, el control se le escapó por completo. En ese tramo, Sinner llegó a tener ventaja parcial reflejada en el marcador (6-3, 6-2, 5-4 a su favor), pero en el momento decisivo dejó de sacar, solicitó una pausa médica y expresó que se sentía “mareado”.
Tiempo médico, pocas respuestas y caída del partido
Aunque regresó por un instante tras el tiempo médico, el rendimiento no volvió al nivel que había mostrado al inicio. Sinner lució aturdido, sin la misma coordinación ni la misma seguridad en su juego, y terminó cediendo el tercer set. La inestabilidad continuó y, en el cuarto, volvió a perder el servicio, sellando su desventaja.
Riesgo real de una salida temprana
Con este desarrollo, el escenario se vuelve delicado para Sinner: una eliminación prematura ya aparece como una posibilidad concreta. El partido contra Cerúndolo ya no se define por el tenis de fondo o por los golpes ganadores, sino por la respuesta del número uno a una condición que, en este caso, lo desbordó: el calor extremo y el efecto inmediato que tuvo sobre su cuerpo y su toma de decisiones dentro de la cancha.
Ahora, el desenlace dependerá de si Sinner logra recuperar sensaciones tras el parón médico y si puede volver a imponer su ritmo frente a un rival que supo aprovechar el quiebre emocional y físico del italiano en el momento menos esperado.
