Riccardo Calafiori habló con franqueza sobre el tamaño de la fiesta con la que el Arsenal celebró el título de la Premier League y sobre el momento exacto en el que el plantel comprendió que ya no quedaba nada por disputar. Todo ocurre en la previa inmediata de la gran cita europea: la final de la Champions League ante el Paris Saint-Germain (PSG), este fin de semana en Budapest.
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El Arsenal se proclamó campeón de la Premier League el 19 de mayo, después de que sus rivales más cercanos, el Manchester City, empataran 1-1 en su visita a Bournemouth. Con ese resultado, el título ya estaba en el bolsillo, pero el equipo aún cerraba la temporada con el golpe final.
Calafiori, que tuvo participación en 26 partidos durante una campaña extraordinaria, levantó el trofeo tras la victoria del último día: 2-1 sobre Crystal Palace, con una diferencia final de siete puntos sobre el segundo clasificado.
El defensor recordó el instante que marcó el “antes y después”. Para él, el momento decisivo llegó cuando sonó el final del partido entre Bournemouth y Manchester City. “Nosotros explotamos: el cuerpo técnico y los jugadores. Estábamos juntos, deseándonos lo mejor. Sentimos que pesaba menos, como si por fin se abriera un aire distinto. El título llevaba 22 años ausente”, explicó.
Además, el futbolista señaló que, al caminar por la ciudad después del pitazo final, entendió la magnitud del logro para el entorno: “Comprendí lo importante que era para la gente y para los aficionados”.
Integración rápida y confianza de Arteta
Calafiori también repasó su adaptación al fútbol inglés bajo la guía de Mikel Arteta. En su relato, el cambio de mentalidad y la confianza fueron claves: “Al principio de la temporada, cuando hablé con Arteta, noté cuánto creía en mí. No lo veía como algo garantizado. Yo ni siquiera lo esperaba. Vine para salir de mi zona de confort”.
Reconoció que no fue sencillo adaptarse a una liga con exigencias particulares: “Es una competencia complicada. Aun así, se la recomendaría a muchos jóvenes italianos”.
Química interna: paciencia, planificación y carga de trabajo
Uno de los puntos que más subrayó el defensa fue la química del grupo, que atribuyó a una construcción sostenida a largo plazo y a una gestión exigente del trabajo diario. El Arsenal nombró a Arteta en 2019 y, antes de llegar al título actual, tuvo que atravesar varias temporadas con finales amargos, incluyendo rendimientos de subcampeón.
Para Calafiori, esa espera no fue un detalle menor, sino parte del método. Comparó el enfoque con la realidad de Serie A, donde la exigencia suele ser más inmediata: “En Italia es impensable darle tiempo a un entrenador que no gane desde el principio”.
En cambio, en el relato del italiano, el Arsenal combinó paciencia con estructura. “Si hay tanta química aquí, es gracias a Arteta, pero también al club, que supo esperar. Lo mismo me pasó a mí: yo nunca había estado dos temporadas seguidas en un mismo club. Cuando llegué, estaba algo cansado y me dije: ‘no voy a jugar aquí’”.
Sobre las diferencias con el fútbol italiano, puso el foco en el calendario y el volumen de partidos: “La diferencia está en el programa semanal y en la carga de trabajo. Aquí jugamos 60 partidos al año, así que el entrenamiento se centra mucho en la recuperación. La idea es llegar al partido con la mejor forma posible. Es una cuestión mental”.
Única representación italiana en la final de Budapest
Calafiori llega al choque continental como el único futbolista italiano presente en la final del sábado en Budapest. Mirando a PSG, el defensor se mostró motivado por la magnitud del examen y, al mismo tiempo, con calma.
“Voy a tener la oportunidad de representar bien a nuestro país y de intentar ganar el trofeo, justo en el año en el que no nos clasificamos para el Mundial”, señaló, conectando el momento de su carrera con un contexto personal y colectivo.
Un sueño que antes era videojuego
El jugador añadió un detalle emotivo sobre su trayectoria. Recordó que, en el pasado, soñaba con finales de Champions a través del videojuego: “Antes jugaba las finales de la Champions en PlayStation con mi mejor amigo, Nicolò Cesaroni, que estará en el estadio para verme”.
Para el momento previo a la final, su postura es clara: “Por ahora lo vivo con tranquilidad. Ya veremos qué pasa cuando suba al avión. Oportunidades como esta no aparecen dos veces en la vida y hay que aprovecharlas”.
Con el Arsenal campeón de Inglaterra y con la confianza construida durante meses, la final ante el PSG en Budapest se presenta como el siguiente gran capítulo: el del salto definitivo desde la gloria doméstica hacia la cima continental.
