El París Saint-Germain firmó una gesta histórica al convertirse en el tercer equipo de la historia en ganar, de forma consecutiva, su liga y la máxima competición continental. Con este doblete seguido, el club parisino se mete en un selecto grupo que comparten el Real Madrid de los años 50 (1956-58) y el Ajax de principios de los 70 (1971-73), una comparación que habla del nivel de dominio que desplegó en dos temporadas seguidas.
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El logro se selló tras una noche tensa en Budapest, donde el PSG tuvo que demostrar carácter y paciencia ante un Arsenal que no se dejó dominar. La victoria no solo significó un nuevo título: refrendó la capacidad del equipo para sostener el rendimiento en Francia y en Europa al mismo tiempo, algo que muy pocas plantillas consiguen durante varios meses seguidos.
Al conquistar tanto la Ligue 1 como la Champions League en campañas consecutivas, el PSG consolidó un modelo de supremacía doméstica y continental. En términos futbolísticos, este tipo de “era” rara vez aparece: requiere una mezcla de planificación, profundidad de plantilla, control emocional y adaptación táctica.
La final: Dembele, Havertz y el guion que terminó en penales
El partido final fue cerrado y exigente, hasta el punto de requerir una tanda de penaltis para decidir al campeón. El duelo se mantuvo igualado tras el tiempo reglamentario y también durante la prórroga, lo que dejó la definición en manos de la precisión desde el punto penal.
El desarrollo tuvo momentos clave: Ousmane Dembélé neutralizó el tanto inicial de Kai Havertz, logrando que el marcador no se rompiera cuando más peligro corría el PSG. La tensión se trasladó a los penales, donde el instante decisivo llegó con Gabriel Magalhaes y la ejecución que inclinó la balanza.
Tras una tanda igualada, el PSG se impuso 4-3 en los penaltis. La jugada decisiva tuvo un detalle determinante: Magalhaes lanzó el penal para definir, pero el balón terminó entrando por encima del travesaño, lo que provocó el desenlace que llevó a la victoria parisina.
Arsenal resistió: el dato de posesión que dejó clara la dificultad
Aunque el PSG tuvo más dominio del balón durante gran parte del encuentro, el Arsenal se mostró incómodo para cualquier intento de ruptura. Los Gunners acumularon apenas un 24.7% de posesión, un porcentaje que representa un desafío enorme para los equipos que necesitan sostener el control para generar ocasiones.
Ese guarismo, además, se considera el más bajo en una final de Champions League desde que existen registros en 2004. Es decir: no fue un partido “de trámite” para el PSG, sino un escenario donde el rival defendió con disciplina y obligó a los parisinos a resolver con paciencia.
Con su persistencia, el PSG logró algo que pocos han alcanzado: sumarse a Real Madrid como los únicos clubes capaces de retener el trofeo en la era moderna de la Champions League.
Luis Enrique, un paso más como referente táctico
El triunfo también marcó un hito personal para Luis Enrique. El entrenador español se consolida como uno de los técnicos más destacados en la historia reciente europea, al convertirse en el cuarto en ganar tres o más Copas de Europa.
Se une a nombres como Carlo Ancelotti, Bob Paisley, Zinedine Zidane y Pep Guardiola, una lista que refleja la exigencia de conquistar Europa no una vez, sino repetidamente.
En su lectura del partido, Luis Enrique subrayó la dificultad que ya anticipaban desde antes del encuentro: “Es todavía más especial porque sabíamos de antemano lo difícil que iba a ser. Creo que se merece por lo que se vio durante toda la temporada, aunque la final estuvo muy disputada”.
Marquinhos y la fortaleza mental del PSG
Para los jugadores, especialmente en un torneo como la Champions, el reto no es solo competir: es sostener la mente cuando el guion se complica. El segundo título consecutivo se vivió como una prueba de madurez.
El capitán Marquinhos lo resumió con claridad: “Es increíble, de forma consecutiva. Desde el primer día de esta temporada el entrenador nos dijo que es difícil ganar y ganar dos veces es incluso más difícil. Así que todos tuvimos que volver a trabajar. Esa fue la mentalidad”.
Arsenal lo intentó, pero quedó con la espina europea
Mientras el PSG celebraba un doblete histórico, el Arsenal se quedó con preguntas. El club había puesto fin a una espera de 22 años para conquistar la Premier League, pero aun así no pudo sumar su primera Copa de Europa. En el panorama europeo, el equipo terminó viendo cómo el PSG se convertía en el décimo conjunto en la historia del torneo —en la etapa de la Copa de Europa que arranca en 1955— en ganar títulos consecutivos.
Así, el Arsenal se quedó a las puertas de un hito que habría redondeado su temporada, en un escenario donde el PSG, pese a no tener el control absoluto, supo imponerse en el momento exacto.
