Luis Enrique no disimuló la emoción al ver a su equipo celebrar un triunfo histórico “back-to-back”, es decir, ganar la Champions League por segunda temporada consecutiva, con un bloque visitante que no dejó de empujar. El camino no fue sencillo: Kai Havertz adelantó pronto a los suyos y el partido se volvió una batalla táctica contra un Arsenal muy rocoso. Aun así, el técnico español remarcó que el PSG tuvo la cabeza fría necesaria para remontar y sostener la noche hasta el desenlace.
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El entrenador del PSG explicó que este éxito tiene un valor añadido respecto al del año anterior, precisamente porque el rival ya imponía respeto incluso antes de la final. Luis Enrique sostuvo que la dificultad de enfrentarse al Arsenal era conocida y, por eso, la victoria adquirió mayor mérito tanto para el equipo como para la ciudad.
“Fue un poco más fuerte que el año pasado porque ya sabíamos la complicación de jugar contra Arsenal. Para nosotros, como equipo y como ciudad, es increíble ganar. Y creo que está merecido por lo hecho durante toda la temporada”, afirmó. También destacó lo exigente que resultó el partido decisivo y la importancia de celebrarlo con los aficionados: “La final fue muy difícil, pero es el momento de festejar con nuestros seguidores”.
Un ajuste clave tras el descanso
La narrativa del encuentro estuvo marcada por la táctica. Tras una primera parte en la que el Arsenal se cerró con un bloque bajo que frenó el avance del PSG, Luis Enrique movió piezas y buscó más profundidad. Una de las decisiones más relevantes fue adelantar a Vitinha tras el descanso, con el objetivo de encontrar grietas en un planteamiento que había frustrado a los campeones franceses durante buena parte del primer tiempo.
Marquinhos: la mentalidad para repetir
Marquinhos, capitán del PSG y figura central en la consolidación del proyecto europeo, puso el foco en la mentalidad. El brasileño fue contundente al explicar que repetir no se siente igual que ganar por primera vez: son emociones distintas, pero con el mismo hambre.
“Son emociones diferentes, back to back. Mostramos desde el primer día de esta temporada que de verdad lo queríamos. El entrenador nos dijo que incluso es más duro ganar dos veces. Hoy tuvimos al equipo completo y la fuerza mental”, señaló. Además, dejó un mensaje con humor para la afición en París: “Gracias a todos los que están en París. Disfrútenlo, chicos, y no hagan un desastre”.
Neves y Doué: el proyecto no se conforma
Joao Neves, una de las estrellas del medio campo, también celebró con intensidad y vinculó el logro con su elección de llegar a la capital francesa. Para el portugués, la temporada fue distinta por su exigencia física y por la presión de defender el título.
“Es la mejor decisión que tomé en mi vida; me encanta todo. Este año fue diferente: fue más físico, más difícil. Teníamos que defender el título. Estamos en la historia del PSG; ¡estamos todos felices!”, expresó.
Desire Doue, por su parte, dejó claro que el club ya mira más allá del segundo trofeo. Su mensaje fue una declaración de intenciones: “El primero fue excepcional, pero nosotros teníamos este deseo por encima de todo de ir a por el segundo. ¡Y no termina aquí! El segundo ya está, seguiremos trabajando, y el tercero iremos a buscarlo”.
El partido: Havertz castigó primero y el PSG peleó hasta el final
La final se vivió con tensión constante. Havertz fue el encargado de romper el guion al anotar pronto, apagando el entusiasmo del PSG. El delantero alemán aprovechó un balón suelto tras un despeje desviado y definió para batir a Matvey Safonov, marcando el tono de una noche donde el Arsenal buscó controlar el ritmo y proteger su estructura.
A pesar de que el PSG tuvo el 75% de la posesión, la insistencia no se tradujo en gol durante buena parte del encuentro. El Arsenal, con un planteamiento sólido, complicó cualquier transición efectiva hacia el área. El punto de inflexión llegó cuando Khvicha Kvaratskhelia fue derribado dentro del área por Cristhian Mosquera.
Ousmane Dembélé tomó la responsabilidad desde el punto penal para convertir con frialdad y empatar el partido, forzando un tramo final de sufrimiento y llevando la eliminatoria a un agonizante tiempo extra.
La definición por penales decidió el destino de la segunda Champions
Tras completar los 120 minutos y no variar el marcador, el título se resolvió desde los penales. En la tanda, Nuno Mendes tuvo su remate detenido por David Raya, pero el Arsenal pagó caro sus errores: fallaron Eberechi Eze y Gabriel Magalhaes. El golpe definitivo llegó cuando el último penal de Gabriel se fue alto, impactando contra el cielo de Budapest y desatando escenas de euforia en el banquillo del PSG.
Con ese fallo, el conjunto parisino aseguró su segundo título europeo, confirmando que la conquista no fue casualidad: fue continuidad, adaptación y carácter bajo presión.
PSG entra en un club exclusivo
Este logro coloca al PSG en un grupo reducido en la historia moderna de la Champions League. Al retener el trofeo por segunda vez consecutiva, el equipo se convierte en el único además de Real Madrid en haber repetido éxito en la era actual del torneo.
El club, a través de un comunicado oficial, pidió a sus aficionados celebrar con responsabilidad. En el mensaje se remarcó el orgullo por una segunda Champions consecutiva y el deseo de que la celebración refleje el espíritu de una temporada “popular, unida y ejemplar”.
Macron felicita y el horizonte inmediato: el “tercer año”
La victoria también tuvo eco institucional. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, se sumó a las felicitaciones con un mensaje directo: “¡Una nueva estrella brilla en París! Bravo al PSG por hacer soñar a toda Europa. Francia está orgullosa”.
Con dos trofeos en dos años, la conversación en torno al PSG se desplaza a una pregunta inevitable: ¿podrá este plantel emular a los grandes equipos del pasado y pelear por un tercer título consecutivo la próxima temporada?
