El regreso de Paul Pogba al fútbol competitivo en el Mónaco prometía ser una especie de “segundo capítulo” para uno de los grandes talentos de la era moderna. Sin embargo, lo que empezó como una oportunidad de redención se está desinflando rápido y se convierte en otro episodio frustrante desde su salida de Manchester United en 2022. Tras una trayectoria reciente marcada por decepciones deportivas y una sanción por dopaje de 18 meses —que él sostiene que no fue intencional—, el panorama actual apunta a un hecho difícil de ignorar: a los 33 años, los mejores días del centrocampista podrían quedar ya muy atrás.
Top 8 casas de apuestas recomendadas en Argentina
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primeras apuestas.
Bono de registro para nuevas usuarias, disponible también en la sección de apuestas deportivas.
Bono para nuevas usuarias al abrir cuenta y cumplir los requisitos de la oferta.
Bono para nuevas usuarias con registro y saldo para apuestas deportivas.
La campaña de Pogba en el Stade Louis II está lejos de cumplir con las expectativas. Su paso por el Principado ha estado condicionado por problemas físicos desde el inicio, hasta el punto de que su estreno en el proyecto monegasco fue prácticamente testimonial. De cara al cierre de la temporada, el francés apenas acumuló 57 minutos en cinco apariciones con el Mónaco, un registro que deja claro el impacto de las lesiones en su continuidad y en su rendimiento.
La falta de ritmo, el gran problema
En el momento más delicado de su carrera —cuando un futbolista necesita consolidar sensaciones, sostener partidos y recuperar automatismos— Pogba no logra dar el salto. La evaluación que se ha instalado en torno a su rendimiento apunta a que el problema no es solo la forma física, sino también la capacidad de moverse con la misma intensidad que antes.
La lectura más dura sobre su adaptación
Tom Williams, especialista en el fútbol francés, describió con dureza el estado del mediocampista. Su idea central es que Pogba no ha evolucionado de manera suficiente con el paso de los meses: se mueve por el campo “igual”, mantiene autoridad y posee aún recursos técnicos, pero ya no logra recorrer el terreno como lo hacía en el pasado.
- “Sigue moviéndose de la misma manera” sobre el césped, con autoridad similar a la que siempre tuvo.
- Conserva destreza técnica para tratar el balón.
- Aún puede ejecutar pases diagonales largos de 60 yardas con precisión.
- El punto crítico: no logra “dar la vuelta” al campo con la misma capacidad de antes.
Según esta lectura, desde el inicio de la temporada Pogba no ha conseguido sostenerse más de 20 minutos seguidos en un mismo nivel, pese a que su situación debería permitirle enfocarse únicamente en recuperar condiciones. El diagnóstico es especialmente severo porque, aun con tiempo para volver, no se ve una respuesta sostenida que permita pensar en un cambio de tendencia.
El último episodio: 6 minutos ante el Toulouse
El aporte más reciente de Pogba llegó en el último compromiso. En el empate 2-2 contra el Toulouse del sábado, el mediocampista ingresó desde el banquillo cuando el partido estaba en 2-1. Su entrada se produjo en el momento en el que reemplazó a Simon Adingra, con la intención de estabilizar el juego y asegurar el resultado.
Pero el guion se repitió: el equipo volvió a mostrar fragilidad y terminó dejando escapar puntos importantes. El Toulouse rescató el marcador y el Mónaco perdió terreno en la lucha por la clasificación europea.
Contrato hasta 2027… pero el futuro es incierto
A pesar de que Pogba tiene contrato con el Mónaco hasta el verano de 2027, su continuidad más allá de esta temporada está en duda. El problema no es solo lo que aporta en minutos, sino la sensación de que el experimento no está produciendo el efecto esperado: rendimiento, impacto en el juego y regularidad.
Williams planteó, además, un escenario hipotético: si el club hubiera previsto cuánta participación y contribución podría alcanzar Pogba en la temporada, lo que ha ocurrido hasta ahora encajaría con el mínimo de lo que se podría esperar. En términos prácticos, se interpreta como una campaña marcada por el peor escenario posible en el apartado físico.
Entre la edad y la realidad del juego
El intento de convertir a Pogba en el “renacimiento” del mediocampista que Francia vio crecer en el pasado se topa con una verdad física que no perdona: a los 33 años, muchos futbolistas creativos adaptan su estilo para compensar lo que ya no pueden hacer con las piernas. En el caso de Pogba, la exigencia del juego y el tiempo perdido hacen que el margen de maniobra sea cada vez menor.
La conclusión que se impone es clara: el proyecto en Mónaco “no ha funcionado” y deja la carrera profesional del jugador en una etapa de creciente incertidumbre. Con tan pocos minutos acumulados y una capacidad limitada para sostener el ritmo, el futuro cercano dependerá de si logra un cambio real en su condición. Por ahora, el regreso que parecía posible se ha convertido en una señal de que el reloj biológico y las lesiones han pasado factura.
