Michael Owen llegó a la escena con Inglaterra en 1998 y, a los 18 años, se convirtió en el goleador más joven de los ingleses en un torneo. Desde entonces, su carrera quedó marcada por una mezcla de talento y “lo cerca que estuvo”, con noches memorables —como el gol ante Argentina en los octavos de final del Mundial— y otras cargadas de frustración, sobre todo cuando el camino hacia el título se rompió por detalles. En una entrevista reciente, el exdelantero volvió a repasar esos momentos y señaló cuáles de los grandes torneos le dejaron más desilusionado.
Los mejores casas de apuestas en Argentina
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Casino y apuestas deportivas con paquete de bienvenida en pesos argentinos.
Promoción de registro con balance extra y giros para slots destacados.
Bono de bienvenida para nuevas usuarias en apuestas deportivas y casino.
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Promo para Argentina en pesos: refuerzo en fútbol local, NBA y deportes con mercados combinados.
Bono de bienvenida de casino para nuevos usuarios en Argentina; aplica términos del operador.
En el Mundial de 1998, Owen irrumpió con fuerza y escribió su nombre en la historia de Inglaterra al anotar como el más joven de la selección en un torneo. Su actuación alcanzó un pico en la eliminatoria de octavos ante Argentina, donde firmó un gol que quedaría en el recuerdo.
Sin embargo, ese cruce terminó en una pesadilla para los ingleses: el partido se decidió en la tanda de penales y la suerte no acompañó. A ese desenlace se sumó un factor determinante en la narrativa del encuentro: David Beckham recibió una roja “infame”, dejando a Inglaterra con diez hombres y complicando aún más el desenlace.
2002: un equipo con nombres grandes, pero otro golpe
Cuando Sven-Göran Eriksson tomó el mando en 2002, Inglaterra presumió de un plantel repleto de estrellas: Owen, Beckham, Ashley Cole y Steven Gerrard, entre otros. El Mundial volvió a exigir, pero el recorrido se frenó de nuevo ante un rival que acabaría siendo protagonista del torneo.
Owen recordó cómo, en ese tipo de torneos, a veces el camino parece abierto hasta que aparece el “momento decisivo”. En el sorteo, Inglaterra tenía un camino con alternativas, pero el problema llegó del lado del cuadro donde se cruzaban con Brasil: “la pesadilla”, en sus palabras.
El delantero también subrayó que la selección, en su opinión, era lo suficientemente fuerte como para llevarse el Mundial, aunque el destino no les dio el golpe final. En el análisis que hizo del torneo, dejó una frase que resume la sensación de aquella plantilla: estaban a un solo partido de poder ganar.
2004 y 2006: Portugal y el fantasma de la oportunidad perdida
En el camino hacia la Eurocopa 2004, Inglaterra tuvo un recordatorio duro de lo que podía pasar cuando el partido se cerraba: el equipo sufrió “dolor” desde el punto penal ante Portugal. Y más tarde, en 2006, Cristiano Ronaldo volvió a aparecer como un obstáculo con su característico gesto, mientras Inglaterra buscaba recuperar la gloria.
La lesión y el “podría haber sido Grecia”
Owen también mencionó el Mundial de 2006 desde una perspectiva mucho más personal: sufrió una lesión en mitad del torneo, lo que alteró su participación. Pero además, señaló un segundo giro que pudo cambiar la historia: Inglaterra jugó en Portugal y, en su lectura, debió haber superado a Portugal; no obstante, Wayne Rooney (apodado “Wazza”) se lesionó después de apenas 15 minutos en el partido correspondiente.
Con Inglaterra 1-0 en el marcador en ese tramo, Owen planteó una idea contundente: ese escenario pudo haber sido “Grecia en la final”, una referencia al tipo de final que se define por detalles, lesiones y momentos críticos.
¿Cuál fue el torneo que más frustró a Owen?
La pregunta de fondo era clara: de todos esos episodios dolorosos, ¿cuál dejó a Owen más desilusionado, con la sensación de que no se aseguró un trofeo pese a tener opciones reales?
El exdelantero no se fue por una sola fecha, sino que colocó dos torneos como los más cercanos a la gloria:
- Portugal y Japón como los campeonatos que, en su opinión, Inglaterra “realmente podía haber ganado”.
En su balance, explicó que en 1998 “todo salió mal”: roja, eliminación por penales y un gol que consideró válido ante Argentina que terminó anulado. Para Owen, esa suma de circunstancias abre la puerta a la gran duda histórica: cuántas rondas más habría podido recorrer Inglaterra con un resultado distinto.
El relevo generacional: Southgate, la “Golden Generation” y el siguiente intento
Después de esas generaciones que parecían llamadas a romper la sequía, Gareth Southgate emergió como la figura capaz de enderezar el rumbo. Su etapa terminó con momentos relevantes, suficientes como para que incluso recibiera el reconocimiento institucional que lo convirtió en “Sir” y en un caballero del reino. Aun así, la historia no se completó: Inglaterra volvió a sufrir en semifinales y finales tanto en Mundiales como en Eurocopas.
Owen, al mirar hacia atrás, deja claro que esas “oportunidades perdidas” no fueron casualidad: fueron el patrón de un equipo que llegaba con buen nivel, pero se quebraba en instancias decisivas.
Thomas Tuchel y el desafío de 2026: decisiones que generan debate
Más recientemente, Thomas Tuchel tomó el testigo como entrenador. El exmánager de Bayern Munich y Chelsea llega con un historial distinguido, con títulos domésticos y también con Champions League en su carrera.
Su convocatoria para el Mundial de 2026 ya levantó cejas, especialmente por la ausencia de nombres que suelen asociarse a la élite inglesa: Cole Palmer, Phil Foden, Harry Maguire y Trent Alexander-Arnold. La lectura que se hace desde el entorno futbolístico es que Tuchel apuesta por un plan que no depende solo de la fama del “nombre”, sino de la capacidad de ejecutar en momentos críticos.
Y ahí encaja la idea que Owen dejó implícita con su repaso: la motivación de Tuchel parte de la memoria reciente. Si Inglaterra no logró convertir la “Golden Generation” en trofeos, el aprendizaje que se busca ahora es precisamente no repetir los mismos errores cuando el torneo aprieta.
