Con la inconfundible calma del capitán que levantó la Copa del Mundo en Qatar, Lionel Messi asumió una postura prudente de cara al próximo gran objetivo de la selección argentina: intentar repetir título y convertirse en una de las escasas selecciones capaces de defender el trofeo. El astro, ocho veces ganador del Balón de Oro, no se mostró como el favorito principal de la Albiceleste y, en cambio, señaló que el torneo que se disputará en Norteamérica arrancará con varios rivales mejor acomodados.
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En una entrevista con el periodista argentino Pollo Alvarez, Messi explicó su lectura del panorama internacional. Su mensaje fue claro: más allá de lo que ha mostrado Argentina como campeón, por delante aparecen equipos con mayor preparación y, sobre todo, con planteles más profundos para sostener el nivel durante el certamen.
El capitán remarcó que, a medida que se aproxima el Mundial, algunas selecciones llegan “en mejor forma”, por lo que Argentina no debería colocarse automáticamente en la primera línea de los pronósticos. Ese enfoque, lejos de ser una falta de confianza, funciona como una advertencia: el campeón también debe competir con las mejores versiones de los demás.
Portugal, uno de los nombres que más pesa en su lista
Entre los equipos que Messi destacó como potenciales aspirantes, Portugal fue uno de los que más llamó la atención. Al hablar del conjunto luso, el futbolista reconoció el nivel técnico disponible en el plantel dirigido por Roberto Martinez.
Messi describió a Portugal como un equipo “muy competitivo”, y puso el foco en un aspecto clave para cualquier torneo de alta exigencia: la solidez del grupo y el equilibrio en distintas posiciones. En términos futbolísticos, eso suele traducirse en mayor capacidad de respuesta ante lesiones, rotaciones y cambios de guion durante el campeonato.
Francia: el campeón que no baja el ritmo
Otro de los protagonistas de las menciones de Messi fue Francia, la selección que Argentina derrotó en la final del Mundial de 2022. Aunque esa historia reciente podría invitar a la confianza, el capitán argentino insistió en que el peligro persiste.
La advertencia central de Messi se relacionó con la capacidad de Francia para mantener un estándar muy alto de rendimiento a lo largo de varios ciclos de torneos. También valoró la calidad individual dentro del plantel, citando nombres como Ousmane Dembele y Michael Olise, entre otros futbolistas de primer nivel.
En resumen: para Messi, Francia no es un rival “de paso”, sino un equipo construido para competir en el tramo decisivo.
Brasil y España, pese a sus altibajos
Sin entrar en el detalle de los momentos puntuales de cada proceso, Messi también dejó claro que los grandes del fútbol mundial no se pueden ignorar. En particular, mencionó a Brasil y España como selecciones con la jerarquía necesaria para pelear hasta el final.
El rosarino reconoció que ambas han atravesado etapas irregulares, pero subrayó que la calidad histórica y el talento que suelen reunir las mantienen como amenazas constantes. En sus palabras, aunque no siempre estén en su mejor versión, “siempre son candidatas”.
El Mundial 2026: el posible último escenario de Messi y Cristiano
En el horizonte aparece el Mundial de 2026, que muchos observadores consideran como el último gran escenario internacional para Lionel Messi y su rival histórico, Cristiano Ronaldo. Para el argentino, el objetivo es enfocar a Argentina en lo que significa defender el título, pero sin caer en presiones innecesarias.
Al mismo tiempo, existe un sueño colectivo: que el torneo termine reuniendo nuevamente a ambos ídolos en un escenario mundial, algo que ilusiona a buena parte de los aficionados.
Presión para otros, pero el reto sigue siendo Argentina
Argentina llegará a Norteamérica con una meta difícil y pocas veces lograda: repetir como campeón del mundo. Sin embargo, las palabras de Messi cambian el marco mental del torneo, porque al colocar por encima en el “arranque” a Portugal, Francia, España y Brasil, el peso de la candidatura recae sobre esos rivales.
El campeón, aun sin ser señalado como el principal favorito, mantiene el desafío intacto: convertir esa prudencia en intensidad deportiva y sostener el nivel durante todo el Mundial. Porque, como suele ocurrir en el fútbol de selecciones, el margen entre el “papel” y la realidad puede definirse en pocos partidos… y ahí es donde Argentina tendrá que demostrar que está lista para otra hazaña.
