París Saint-Germain alcanzó la final de la Champions League con un partido de alto voltaje y, sobre todo, con una decisión táctica que dejó más de una duda en el entorno futbolero: el reparto de balones del portero Safonov. En lugar de buscar con frecuencia a un compañero en corto, el guardameta ruso optó por enviar muchos balones largos hacia la banda o incluso más allá, provocando reinicios que alteraron el plan ofensivo del rival. El objetivo, según el efecto que tuvo en el desarrollo del encuentro, fue frenar las transiciones del Manchester City no: del rival en ese cruce, el Bayern, y obligarle a rehacer su estructura defensiva y de salida.
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La clave de esa estrategia estuvo en la intención de dirigir el balón a zonas concretas. Safonov no buscó únicamente despejes: la idea fue mandar el esférico fuera del campo, aproximadamente 10 metros después de la línea de mitad de cancha. ¿Qué se conseguía con eso? Que el Bayern no pudiera construir desde una situación dinámica, sino que tuviera que reanudar el juego con un saque de banda estático.
En un partido de eliminación directa, ese detalle importa más de lo que parece. Cuando el equipo rival arranca de un saque de banda sin avanzar con continuidad, se reduce la capacidad de sus jugadores de atacar los espacios que normalmente aparecen durante la fase de salida tras un saque de portería o un despeje “tradicional”. Además, al obligar a un reinicio menos fluido, PSG pudo ajustar su bloque y activar la presión de manera más organizada, evitando que el rival encontrara la velocidad y las ventajas habituales en contraataques.
Enrique no quiso explicar su plan
Cuando se le pidió aclaraciones por el método poco común, el entrenador del PSG, Luis Enrique, evitó dar detalles. El técnico dejó claro que la prioridad era el resultado y que no pretendía facilitar información al rival.
“Lo importante es que todos los aficionados quieren ver al PSG ganar. No quieren conocer cómo se juega. Les gusta la forma en la que jugamos y, después de cada partido, hablamos de los detalles. Pero no tengo intención de dar información al oponente”, dijo Luis Enrique.
El mensaje fue coherente con su postura habitual: mantener la mayor parte de la estrategia bajo llave, especialmente cuando el club está a punto de defender un título continental con una plantilla que vive cada partido como una final.
El enfoque: ganar por encima del “estilo”
Enrique también insistió en que la lectura general del encuentro fue la de buscar la victoria con el mejor plan posible. Más allá de la estética de algunas acciones, el técnico consideró que lo determinante fue el rendimiento colectivo y la ejecución.
“Buscamos la mejor manera de ganar los partidos. Revisé el encuentro y estoy muy orgulloso de lo que hicimos. Intentamos ganar, hicimos todo para ganar y eso fue lo más importante. Luego, los detalles son más bonitos para los periodistas, pero no me interesa”, añadió.
Safonov también protegió a la defensa contra el peligro de Olise
Uno de los efectos más notables de esta táctica “sorpresa” recayó en la línea defensiva de PSG. El plan se alineó con la necesidad de contener a uno de los extremos más en forma del momento: Olise.
Tras el gol de Olise en la ida, PSG consiguió cortar el ritmo en el partido de vuelta con una dinámica que afectó al tipo de espacio que el futbolista necesita para ser decisivo. Al reanudar con frecuencia el juego hacia los costados y en momentos que reducían la continuidad del rival, PSG limitó la posibilidad de que Olise encontrara el hueco vertical clave para castigar en el contragolpe.
El resultado fue claro: en el segundo tramo de la eliminatoria, el extremo francés no registró ninguna contribución de gol y quedó forzado a moverse en zonas más congestionadas, lejos de los carriles donde suele generar peligro.
PSG, a sellar la historia: final ante Arsenal en Budapest
Con todo esto, PSG se prepara para un choque decisivo: la final de la Champions League ante Arsenal en Budapest. El partido llega con un componente histórico enorme, ya que el equipo parisino está a un paso de convertirse en el segundo club en la era moderna en defender con éxito su título continental.
Desde que el torneo fue reformado, solo Real Madrid ha logrado ese hito con una racha de tres coronas consecutivas entre 2016 y 2018. En ese contexto, PSG tiene la oportunidad de unirse a la élite de equipos que no solo ganan, sino que sostienen su nivel temporada tras temporada.
En Hungría, con la presión del momento y el peso del legado, PSG buscará repetir la fórmula: control del ritmo, presión bien sincronizada y detalles tácticos que, como los balones de Safonov, pueden marcar la diferencia cuando el margen para improvisar es mínimo.
