La situación del banquillo de la selección masculina de Estados Unidos (USMNT) genera más dudas que certezas. De forma habitual, cuando se acerca el final de un ciclo tras el Mundial suele aparecer algún indicio sobre qué ocurrirá con el entrenador. Sin embargo, faltan menos de 50 días para el torneo y el contrato de Mauricio Pochettino entra en su tramo final, sin una respuesta clara sobre si continuará después de la competencia.
El propio Pochettino ha dejado abierta la puerta a seguir, pero al mismo tiempo ha mostrado interés por regresar a la Premier League, incluso mencionando a Tottenham en más de una ocasión. Además, durante este verano se abren varias vacantes en ligas de primer nivel, por lo que resulta lógico pensar que su futuro podría depender tanto del Mundial como de las oportunidades que aparezcan fuera del país.
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En caso de que el vínculo no se renueve tras el Mundial, la USMNT necesitaría designar a un nuevo seleccionador. La buena noticia es que el abanico de opciones no es escaso: existen perfiles que podrían ser “sueños” a corto plazo —entrenadores de élite que podrían intentar regresar a la dirección técnica— y también candidatos más realistas, con recorridos que encajan mejor con el tipo de proyecto que normalmente busca una selección.
Tom Hindle: el escenario más probable para el futuro inmediato
Tom Hindle parte de una idea clave: antes de llegar a Estados Unidos no parecía que Pochettino estuviera inclinado hacia un trabajo internacional. Por eso, el vínculo actual se percibe como un paso intermedio, casi un paréntesis antes del siguiente destino. Si se confirma ese patrón, lo más coherente sería que busque uno de los puestos disponibles en la Premier League este verano, con Pochettino como candidato natural para ocupar ese tipo de vacantes.
Ryan Tolmich: la prioridad sigue siendo el Mundial… y luego, Europa
Ryan Tolmich apunta que, aunque Pochettino ha manifestado interés en continuar, también ha señalado su deseo de volver a Europa, donde las oportunidades suelen aparecer con frecuencia. ¿Podría tocarle el timbre un gigante como Tottenham o incluso un club del nivel de Real Madrid? No hay certezas, pero sí un hecho determinante: el encargo principal de la US Soccer es el Mundial, y todo lo demás queda supeditado a cómo termine el torneo.
¿Qué necesita la USMNT para que el ciclo “valga la pena”?
Más allá de quién sea el entrenador, hay una exigencia clara: la selección debe aspirar a trascender la fase de grupos. Y, ya en eliminatorias, el objetivo mínimo es ganar al menos un partido de knockout. En el historial de la USMNT, solo hay una victoria en partidos eliminatorios a nivel de torneos mayores; sumar una segunda sería un paso sólido para reforzar el proyecto.
Un avance hasta cuartos de final colocaría al seleccionador, estadísticamente, como el mejor de la historia estadounidense en torneos grandes. En ese sentido, la idea de “ganar a un rival europeo” no debería usarse como argumento central: en el fútbol no se eligen los oponentes y, además, el deporte es global, por lo que las identidades nacionales se diluyen cada vez más. Lo importante es competir, imponerse cuando toque y ver hasta dónde alcanza la versión más fuerte del equipo.
Un equipo capaz de dar pasos: el valor de un buen recorrido
No se espera que la USMNT gane el Mundial. Incluso dentro del entorno de la selección, el margen de sorpresa no suele estar pensado para el título. Aun así, el argumento principal es que, cuando el equipo está en su mejor momento, puede sumar victorias y construir una racha. Si además logra superar a algún rival potente de Europa o Sudamérica, el resultado sería justo con las expectativas razonables: una muestra de crecimiento que también elevaría el rendimiento del propio Pochettino.
¿Y si la idea es traer un entrenador “de élite”? No todo encaja
Se plantea un debate interesante sobre perfiles. La comparación con Jurgen Klopp y Pep Guardiola aparece como punto de discusión, pero la conclusión es que no serían una buena opción para la USMNT. La razón es de estilo: son entrenadores intensos, de presencia diaria y de trabajo cercano con los futbolistas en la rutina del día a día. En selecciones, en cambio, el calendario y la concentración son distintos; el torneo y los microciclos exigen más coordinación táctica, gestión del grupo y una planificación que funcione con menos convivencia.
En ese marco, se sugiere que un enfoque más “vibes y estructura” podría ser más realista: dar ideas, curar un estilo y permitir que el equipo lo ejecute según el contexto. De ahí surge incluso una propuesta provocadora: reconstruir puentes… y mirar a Jesse Marsch como deseo.
La fantasía de Klopp
En el plano más imaginativo aparece Jurgen Klopp. Se lo considera, por un lado, relativamente familiar con el fútbol estadounidense por su vínculo con Red Bull. Por otro, se destaca su capacidad para motivar, su criterio para identificar talento y, sobre todo, su personalidad. Como seleccionador, además, cumple un papel clave de embajador del juego, y pocos encajarían mejor en esa función.
Alternativas más realistas: nombres que podrían funcionar
B.J. Callaghan
B.J. Callaghan aparece como una opción sólida. Se remarca que tuvo un recorrido positivo al frente de un equipo y que demostró ser un técnico inteligente en lo táctico. Además, se menciona su capacidad para competir en copas con Nashville, lo que lo hace un perfil “sin complicaciones”: estadounidense, con un currículum ordenado y con experiencia previa en el entorno competitivo.
Jim Curtin
Jim Curtin también se ve como candidato con buen encaje. Su ventaja es que está acostumbrado a trabajar con lo que tenga disponible, algo que en su etapa con la Philadelphia Union estuvo condicionado por restricciones propias del sistema. Aun con ese escenario, se recalca que generalmente consiguió resultados y que además logró mejorar jugadores. No sería necesariamente la gran figura de renombre que varios sueñan para un banquillo de élite, pero sí el tipo de entrenador capaz de sostener y avanzar el programa a mediano y largo plazo.
En este punto, se subraya un guiño importante: Michael Bradley, mencionado como una futura opción para dirigir la USMNT, sea en este ciclo o en el siguiente.
Michael Bradley, para el futuro (no “ya”)
Si fuese mañana, se sugiere que Michael Bradley sería la elección. Sin embargo, la idea es que todavía es demasiado temprano para tomar el trabajo, incluso si el “linaje” y el peso de su trayectoria encajan. Se plantea como un camino inevitable por narrativa y por proyección, pero con la recomendación clara de darle algunos años para que madure su rol como líder principal en un club.
El gran punto: el próximo entrenador deberá planificar a cuatro años
La dificultad para predecir el nombre exacto del sucesor es que aún no se sabe qué tipo de Mundial tendrá la USMNT ni, por lo tanto, qué necesidad tendrá el programa: si se trata de construir sobre una base que ya quedó fortalecida por un buen recorrido, o si toca reiniciar tras un desempeño irregular.
En cualquier caso, lo central es que el nuevo seleccionador esté listo para trabajar con visión de ciclo completo, con ambición de cuatro años. Ese requisito puede dejar fuera a algunos entrenadores “de nombre” que suelen asociarse con los grandes puestos europeos. Por eso, se cierra el análisis con una mención explícita: la probabilidad de que Jose Mourinho y Zinedine Zidane terminen siendo la respuesta es baja, ya que su futuro probablemente esté en otro lugar.
