Marko Mitrovic, entrenador de New England Revolution, no se guía por una inspiración futbolera clásica, aunque respeta a los grandes. Su referencia principal viene de otro deporte: la manera en que Monica Seles entendía y afrontaba cada punto en el tenis. Y esa obsesión por lo inmediato, por el detalle y por el trabajo diario con alta exigencia, se refleja en la forma en que el equipo ha ido construyendo su rendimiento en la MLS.
Los mejores casas de apuestas en Argentina
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Casino y apuestas deportivas con paquete de bienvenida en pesos argentinos.
Promoción de registro con balance extra y giros para slots destacados.
Bono de bienvenida para nuevas usuarias en apuestas deportivas y casino.
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Promo para Argentina en pesos: refuerzo en fútbol local, NBA y deportes con mercados combinados.
Bono de bienvenida de casino para nuevos usuarios en Argentina; aplica términos del operador.
En el tenis, el marcador cambia cuando se alterna de lado para cada punto. Mitrovic se quedó con una idea concreta: Seles fue entrenada para concentrarse únicamente en el siguiente intercambio, sin dejar que la información del tanteo la descolocara. De hecho, el entrenador contó que la tenista llegó a fallar en el cambio de lado varias veces porque no tenía claro el marcador, pero esa forma de encarar el juego le marcó profundamente.
Para Mitrovic, lo que importa no es la épica ni el resultado inmediato como obsesión, sino el enfoque constante hacia lo que se hace en el instante previo al siguiente punto. Esa filosofía, aplicada al fútbol, se traduce en microobjetivos diarios y en una planificación que no depende de “ganar como sea”, sino de ejecutar bien para llegar con solidez al partido.
Sin mirar la tabla… pero el equipo responde
Mitrovic asegura que no fija metas por temporada y que, al menos en su narrativa pública, no se concentra en revisar la clasificación. Aun así, los números delatan que su enfoque está funcionando.
New England Revolution marcha tercero en la Conferencia Este y, desde el 21 de marzo, solo ha perdido un partido en MLS. El contraste es claro: aunque el cuerpo técnico prioriza el trabajo fino y los procesos, el rendimiento colectivo ha mejorado.
El propio entrenador lo resume con lógica de construcción progresiva: el “gran éxito” no aparece antes de lograr pequeños éxitos acumulados a lo largo del camino. En su método, esos hitos se miden en sesiones, en decisiones y en detalles que se entrenan una y otra vez.
De la cultura del “ganar siempre” a una forma analítica de entrenar
Como muchos entrenadores, Mitrovic también reconoce influencias y referencias, pero su identidad se formó en un entorno duro. Nacido en Belgrado, Serbia, creció dentro de la academia del Estrella Roja (Red Star Belgrade). Allí aprendió, temprano, la diferencia entre “intentar” y “ganar”.
Su idea era tajante: cada día exige estar en el mejor nivel, respetar el juego y asumir que, ante cualquier rival, se compite para ganar. No había margen para la negociación sobre el objetivo de resultados, y esa mentalidad se trasladó a sus entrenamientos: debía ganarse el puesto frente a los mejores jugadores disponibles en Serbia.
Una carrera de jugador marcada por la competencia y el movimiento
El recorrido futbolístico de Mitrovic no fue lineal. Aunque formó parte del Estrella Roja, no llegó a consolidarse: solo disputó un partido de copa con el club de su infancia. Después, inició una etapa de préstamos y cambios que lo llevó a distintos equipos en el país y también al exterior.
- Tuvo tres periodos de préstamo en otros clubes serbios.
- Jugó en Hungría, Azerbaiyán y Kazajistán.
- Su etapa más larga fue en FK Budućnost Banatski Dvor, con un ciclo de tres años.
Ese club, hoy desaparecido, transitó entre la primera y la segunda división serbias, se fusionó con otra entidad y finalmente cerró en 2016. En total, Mitrovic acumuló 232 apariciones en 15 años, estuvo registrado en 14 clubes diferentes y se retiró poco después de cumplir 32 años.
Ese contexto competitivo —y el hecho de tener que rendir constantemente— es, para él, el núcleo de lo que terminó moldeando su personalidad como entrenador.
Del banquillo al trabajo con juveniles: su camino hacia MLS
Entrenar “hizo sentido” para Mitrovic, aunque la progresión llegó por etapas. Primero desempeñó trabajos como asistente y luego tuvo un breve rol como entrenador interino en Napredak, donde logró que el equipo subiera a la primera división serbia.
Después, se inclinó por el fútbol formativo: trabajó en selecciones de Serbia U20, U19 y U18, e incluso con jugadores más jóvenes. Cuando Serbia conquistó el Mundial Sub-20, él formaba parte del cuerpo técnico como asistente.
En MLS, el salto llegó gracias a la conexión con Veljko Paunovic. Paunovic lo contrató como asistente de primer nivel cuando asumió el Chicago Fire en 2016. Más adelante, Mitrovic se sumó al staff para el MLS All-Star Game de 2017 ante Real Madrid, un partido que contó con figuras del nivel de Bastian Schweinsteiger, Kaká y David Villa.
Mitrovic también estuvo dos temporadas en Reading tras la salida de Paunovic de Chicago.
Estados Unidos: U23 en París 2024 y el trabajo con el futuro
Una vez asentado en la estructura estadounidense, su experiencia se enfocó en el desarrollo: en 2024 dirigió a los U23 en los Juegos Olímpicos y, antes, supervisó una campaña de cuartos de final con los U20, que terminó con derrota frente a una selección de Marruecos.
Además, su paso por la federación le permitió profundizar en aspectos que considera fundamentales: conocer mejor la liga y, sobre todo, entender la mentalidad de los jugadores.
Historias de éxito que deja el proceso
Mitrovic puede señalar varios nombres que hoy figuran en la conversación para el verano estadounidense. En el caso de los U23, el trabajo formativo ha generado perfiles como Miles Robinson, Patrick Schulte y Jack McGlynn. También Tanner Tessmann aparece como una opción con posibilidades reales de protagonismo.
En el nivel U20, destacó temprano el talento de Zavier Gozo, jugador que posteriormente ha quedado en el radar de Aston Villa y Atlético Madrid.
La gran brecha: dirigir al primer equipo… y su forma de compensarla
Mitrovic reconoce que el paso a un rol de entrenador principal de un equipo profesional con tiempo completo es un salto enorme. Por eso, aunque su experiencia en juveniles y en cuerpos técnicos de alto nivel ayuda, no garantiza automáticamente el mismo tipo de respuesta en el día a día exigente de un plantel de primer nivel.
La oportunidad llegó cuando lo contrataron como responsable de New England Revolution. La lectura inicial fue positiva: se vio a un técnico que necesitaba una chance y que ahora tiene su propio equipo.
Su método: números, categorías y objetivos que no dependen del marcador
El enfoque de Mitrovic es intensamente analítico. En especial al inicio de la temporada, los resultados no siempre aparecen de inmediato, pero el proceso busca una claridad que se va construyendo con el tiempo. Su sistema no se centra en “marcar o no marcar” como único indicador, sino en cuatro categorías: ataque, defensa, acciones a balón parado (set pieces) y mentalidad.
Y lo más relevante: esos objetivos rara vez están atados directamente al resultado final. Se trata de metas medibles, a veces tan específicas que incluso incluyen cómo se generan las situaciones.
Por ejemplo, el volumen de remates importa, pero más aún la distancia desde la que se tiran. Si un equipo acumula muchos disparos desde lejos, puede calcularse la probabilidad de convertirlos mediante métricas como el expected goals (goles esperados). Mitrovic plantea el punto con claridad: 50 tiros desde 30 yardas no implican que sea “probable” convertir.
También trabaja con planes individuales, como la cantidad de veces que un jugador llega al área por cada 90 minutos. Aunque el objetivo existe, el entrenador advierte que no se trata de “cumplir una cifra” por instrucción, porque el partido puede abrirse de manera distinta y entonces el movimiento puede requerir más o menos frecuencia.
Mini-hitos, pero sin magia: la tabla no se predice
Mitrovic sostiene que no están intentando hacer “cosas mágicas”. Lo que busca es que exista una conexión real entre jugadores y cuerpo técnico sobre lo que se quiere construir. La retroalimentación del equipo, según él, ha sido buena.
También admite una verdad incómoda del fútbol: aunque se cumplan objetivos y se alcancen metas internas, el resultado no siempre llega. Por eso, entiende su propia postura de no mirar la clasificación como guía principal. Al final, cada partido tiene un nivel altísimo de incertidumbre. La clave, para él, es que todo lo anterior al encuentro esté hecho con precisión.
En su rutina, incluso desconecta con el fútbol: en casa mira partidos; cuando no entrena ni trabaja en el campo, sigue pensando en fútbol. Su vida gira alrededor del juego, lo cual él mismo presenta como una consecuencia natural de su pasión y de su responsabilidad mental con el equipo.
Presente de New England Revolution: defensa sólida y juventud con minutos
Tras un inicio complicado, New England Revolution revirtió el rumbo. Un traspié ante Nashville cortó una racha de siete partidos sin perder en liga, pero desde entonces el equipo mantuvo el impulso.
Hoy está tercero en el Este con un partido pendiente sobre Inter Miami, segundo clasificado. En lo futbolístico, Mitrovic tiene jugadores que se acercan a su mejor versión, con Carles Gil y Luca Langoni como nombres destacados por su evolución.
Además, está apostando por juventud con minutos. Brooklyn Raines y Peyton Miller han logrado impresionar en el proceso. En términos defensivos, los Revs registran la séptima mejor defensa de la MLS: han permitido 16 goles.
La mejora también se entiende por el contexto: el año pasado terminaron 17 puntos fuera del último boleto para el play-in. Ahora, con una base defensiva más estable y una gestión más inteligente del rendimiento, el cambio es evidente.
El objetivo de Mitrovic: seguir en “minuto 30” y no conformarse
Mitrovic insiste en que todavía no están en el lugar final que busca el proyecto. Su metáfora es clara: si el partido fuera una comparación de 90 minutos, el equipo está en el 30’ cuando debería aspirar a jugar mejor en la parte decisiva.
Por ahora, el plan es seguir avanzando como él entiende el fútbol: a base de una sola jugada, una sola sesión, un solo día a la vez. Y con esa lógica, New England Revolution parece haber encontrado un camino que va más allá del resultado inmediato: primero se construye la claridad, luego llegan los números.
