La polémica estalló en el minuto 54, cuando Matheus Cunha batió a la portería para poner a Manchester United 2-1 ante Nottingham Forest. El tanto llegó después de una jugada revisada por el VAR que terminó siendo decisiva para el guion del partido en Old Trafford, aunque no para calmar los ánimos: la interpretación del posible contacto con el brazo de Bryan Mbeumo desató una controversia que se prolongó durante varios minutos y dejó un sabor amargo en el banquillo visitante.
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El episodio tuvo su origen en una jugada previa en la que Bryan Mbeumo pareció controlar el balón con la mano. A partir de ahí, el VAR intervino y la espera se extendió durante tres minutos mientras el equipo arbitral analizaba las imágenes. El partido, ya de por sí cargado de tensión, se detuvo de forma notable antes de que el árbitro tomara la determinación final.
En la previa, la expectativa era clara: si el contacto se consideraba una infracción intencional (o si afectaba de manera directa la acción), el gol podía anularse. Sin embargo, el desenlace fue el contrario y el tanto se dio por válido, provocando una reacción airada en las filas de Nottingham Forest.
Michael Salisbury revisó el monitor… y mantuvo el gol
A pesar de que el VAR recomendó una revisión en el campo, el árbitro Michael Salisbury decidió no cambiar la decisión inicial. Tras observar el monitor junto al terreno de juego, concluyó que el contacto de Mbeumo no había sido intencional y que, por ese motivo, no correspondía invalidar la acción.
Esta resolución prendió la chispa del enfado visitante: desde el momento en que el balón cambió de dirección tras impactar en el brazo del delantero, los jugadores y el cuerpo técnico de Nottingham Forest interpretaron que el criterio aplicado había pasado por alto reglas y circunstancias que, a su juicio, debían sancionarse.
El malestar creció todavía más cuando la explicación oficial llegó más tarde y, lejos de aclarar del todo, reforzó la sensación de que la comunicación dentro del estadio no había sido suficiente para calmar el ambiente.
La postura oficial: “ofensa accidental” y gol
Más adelante, el Match Centre de la Premier League difundió el criterio por redes sociales. El comunicado del árbitro fue contundente: tras la revisión, la decisión de gol se mantuvo porque la infracción con la mano se consideró accidental; por tanto, el resultado final fue gol.
Para Nottingham Forest, ese matiz —accidentalidad— no fue suficiente. La frustración se mantuvo porque el balón, según la lectura del equipo, había sido alterado de forma clara tras el contacto con el brazo.
Old Trafford se envenenó: el marcador subía, la duda también
Con el paso de los minutos y el partido detenido, el ambiente en Old Trafford se deterioró. Los aficionados se quedaron sin respuestas claras sobre el proceso de revisión, lo que elevó la tensión. El punto álgido llegó cuando Salisbury señaló de nuevo hacia el centro del campo, confirmando que el gol permanecía en el marcador.
Para Nottingham Forest, el tanto asentó un golpe emocional: el equipo había trabajado para mantenerse competitivo después de que Morato anulara antes la ventaja inicial de Luke Shaw. En ese contexto, el 2-1 cambió el ritmo y la confianza local en un duelo que ya venía marcado por la intensidad.
Mbeumo respondió y United aseguró el triunfo
El guion volvió a girar cuando Bryan Mbeumo, lejos de quedarse en el foco de la polémica, terminó por “enmendar” lo ocurrido con un gol válido posterior. Manchester United amplió su ventaja con un tercer tanto que no solo aportó un colchón clave, sino que además dejó una marca importante para su capitán: la acción fue servida por Bruno Fernandes.
Esa diana significó el vigésimo pase de gol de la temporada para el portugués, un registro sobresaliente que lo iguala con Kevin De Bruyne y Thierry Henry como los máximos asistentes en una misma campaña de Premier League. El momento de euforia se extendió todavía más cuando poco después apareció Morgan Gibbs-White, en una acción desde el frente que puso el 3-2 en el marcador.
Aun así, la sombra del segundo gol de United permaneció sobre el encuentro. Más allá del resultado final, el partido volvió a evidenciar las grietas y discusiones que rodean la aplicación del VAR en la máxima categoría del fútbol inglés, especialmente en jugadas de mano, donde los criterios siempre generan debate.
Consecuencias en la tabla: United amarra el podio
Para Manchester United, el control del marcador tras llegar a un 3-2 se tradujo en un objetivo mayor: la confirmación de que aseguraban terminar en zona de podio. El equipo ya tenía garantizada la presencia en la próxima Champions League gracias a la dirección provisional de Michael Carrick, pero sumar los tres puntos era vital para consolidarse como el “mejor de los demás” detrás de los aspirantes al título.
Incluso si el triunfo se discute desde la perspectiva neutral, el impacto deportivo es claro: los puntos obtenidos resultan decisivos para la clasificación final.
Nottingham Forest sobrevive, aunque se le escapó el empate
Nottingham Forest, por su parte, llegó a este tramo con suficientes unidades como para mantenerse en la Premier League por otra temporada. Aunque el equipo no logró rescatar un empate tardío tras el episodio arbitral, la situación del club en la tabla ya estaba lo bastante encaminada como para respirar con alivio.
Con West Ham y Tottenham atravesando dificultades en sus respectivos partidos, el contexto favoreció a los de Midlands. Aun así, el episodio del gol “ridículo” —tal como se calificó la jugada desde el análisis televisivo— seguirá siendo conversación durante semanas, especialmente mientras el debate sobre interpretaciones de mano continúe abierto y el sistema VAR vuelva a ser cuestionado.
