La semifinal de la Liga de Campeones Femenina dejó una sensación de “clase moderna” en estado puro: remontadas, partidos abiertos y duelos que se decidieron por detalles. En el horizonte ya asoma el que será el cuarto cruce entre Barcelona y Lyon en una final europea, pero antes de mirar hacia ese choque, vale la pena repasar qué dejó este fin de semana en las semifinales.
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Lyon tomó el control del primer gran capítulo de la eliminatoria a través de una revancha cargada de historia. El año anterior, había quedado eliminado precisamente ante Arsenal en la misma instancia del torneo. Esta vez, partieron con desventaja en el marcador global tras caer por el mismo 2-1 que los había castigado previamente, pero supieron reactivarse con autoridad en el partido de vuelta.
En la segunda semifinal, el equipo francés forzó una remontada que terminó siendo dramática: ganó 3-1 en el encuentro decisivo y avanzó por marcador global gracias a un gol clave de Jule Brand en el minuto 86. Ese tanto dejó fuera a las campeonas defensoras, en una noche marcada por la intensidad y por la capacidad de Lyon para responder cuando el partido se complicaba.
Barcelona y Bayern: un 1-1 que se transformó en una locura de goles
El cruce entre Barcelona y Bayern Munich había comenzado con un 1-1 en el Allianz Arena, un resultado que, sobre el papel, obligaba a esperar a que el partido de vuelta definiera quién tenía más herramientas para imponerse. Sin embargo, el Camp Nou se encargó de convertir la semifinal en una función inolvidable.
Ante su gente y con el estadio lleno, el Barcelona salió con una marcha extra y llegó a un 4-1 de ventaja en el marcador del partido. Pero el Bayern no se rindió: reaccionó con goles de Pernille Harder, reduciendo la distancia hasta dejar el global en un escenario explosivo. A medida que el reloj avanzaba hacia el tiempo añadido, el marcador global llegó a 5-4 cuando parecía que el final podía inclinarse en cualquier dirección.
Ahí apareció el factor VAR, que intervino en un momento determinante: frenó una celebración y cambió el ritmo del desenlace. Aun con eso, lo sucedido en el Camp Nou fue suficiente para confirmar algo: el partido pudo haber dado aún más goles, pero aun así dejó una semifinal abierta, cambiante y de alto voltaje.
Alexia Putellas: el argumento que se volvió definitivo
En la conversación por el Balón de Oro, Alexia Putellas siguió sumando peso con actuaciones decisivas. En el fin de semana, anotó dos goles cuando el Barcelona derrotó al Bayern en un partido que terminó 4-2, con global 5-3 para las azulgranas.
El contexto era distinto entre ambos juegos. En la ida, Putellas aparecía con frecuencia demasiado profunda, lejos de zonas donde podía castigar con peligro real a un Bayern bien organizado. En la vuelta, el entrenador Pere Romeu ajustó el equilibrio del mediocampo con un cambio: Vicky López por Clara Serrajordi. Ese ajuste permitió que Putellas ganara protagonismo en posiciones más peligrosas.
El impacto fue medible: en el segundo partido, Putellas fabricó cuatro pases clave, más que cualquier otra futbolista en el campo, y además firmó dos goles fundamentales.
- Primer gol: en medio del caos dentro del área del Bayern, controló un balón suelto con su pierna derecha menos dominante y lo dirigió al rincón inferior para poner el 2-1 en el marcador del día.
- Segundo gol: después de que Salma Paralluelo ampliara la ventaja, Putellas cerró el partido con una finalización improvisada y acrobática para dejar el 4-1, dando oxígeno definitivo al Barcelona.
Putellas venía de dos temporadas marcadas por el brillo: tras superar dos años difíciles con lesiones o interrupciones, retomó su mejor versión y encadenó Ballones de Oro consecutivos en 2021 y 2022. Aunque en 2025 terminó cuarta en la votación, su consistencia sigue intacta y el escenario apunta a que podría volver a ser candidata en 2026.
Jule Brand: de la duda a la sentencia
La figura de Jule Brand también merece un capítulo aparte. Su explosión temprana en el fútbol alemán estuvo marcada por expectativas altas: cuando llegó al primer equipo de Hoffenheim con 17 años, se habló de su techo. Dos años más tarde fichó por Wolfsburg y el movimiento parecía estratégico: la liga alemana le ofrecía un entorno cercano a su zona de confort y un club reconocido por la formación.
Pero el proceso no se desarrolló como se esperaba. Su progresión no terminó de consolidarse y, incluso, directivos de Wolfsburg señalaron públicamente dudas sobre su rendimiento en una entrevista durante la temporada 2023-24. Tras ese verano de salida de Wolfsburg, no tardó en llegar una oportunidad enorme: Lyon, club con ocho títulos europeos, se decidió por ella.
En esta campaña, Brand se ha ido convirtiendo en una pieza de impacto real. Su gol contra Arsenal fue el momento más grande hasta ahora: nació de una jugada de desarrollo y de una asistencia perfecta de Melchie Dumornay. Pero no fue un hecho aislado. También marcó en el primer partido de la semifinal y acumula seis participaciones directas en goles en seis inicios en Champions League, además de 19 en todas las competiciones.
Con 23 años, el camino de Brand ha sido irregular, pero su rendimiento actual demuestra por qué el talento que la rodeaba desde joven nunca desapareció.
Mariona Caldentey y el papel en Arsenal: un rol que cambia el impacto
Para Mariona Caldentey, el año venía cargado de expectativa. La española había pasado 10 años en el Barcelona, pero su reconocimiento global tardó en llegar debido al brillo de otras estrellas. Ese giro se produjo cuando fichó por Arsenal: allí se convirtió en una figura clave y llegó a ser protagonista en la hazaña europea que terminó con el triunfo del Arsenal en la final de Champions League ante su exequipo.
En el Balón de Oro, el premio mayor fue para su compañera de selección, Aitana Bonmatí, quien ayudó al Barcelona a llegar a la final y a España a clasificarse al gran escenario del Euro 2025. Aun así, el hecho de que Caldentey terminara segunda en la votación le dio el reconocimiento masivo que durante años se le discutió o se le negó por falta de exposición.
El problema llegó con el cambio de rol. En su segunda temporada en Londres, Caldentey sigue siendo importante, pero ahora actúa más cerca del mediocampo profundo. Esa ubicación, aunque le permite influir en el juego, reduce la frecuencia con la que puede sumar goles y asistencias, estadísticas que suelen pesar mucho en premios individuales.
Además, en la semifinal ante Lyon, las circunstancias no jugaron a favor: el equipo sufrió para frenar a Melchie Dumornay y Caldentey incluso fue sustituida con 20 minutos por delante en Francia, pese a que Arsenal necesitaba remontar.
De cara al próximo curso, surge la pregunta: si Arsenal decide devolverle un rol más ofensivo, ¿podría volver a maximizar lo que hace en la zona decisiva? El tema no solo tiene que ver con el estilo, sino con la estructura del equipo: no hay una titularidad consolidada en el 10, y también existen dudas sobre el futuro de Beth Mead y Caitlin Foord. Aun así, Caldentey ha demostrado que puede rendir incluso en posiciones abiertas por fuera, con un juego invertido que le permite generar peligro desde el costado.
Dumornay: la diferencia que inclina la balanza
Si hay una lectura clara de la semifinal de Lyon, es que Melchie Dumornay marcó el estándar. Con apenas 22 años, suele ser la futbolista que se impone cuando el partido se enciende. Arsenal ya la había identificado desde antes: en el tramo de liga, en octubre, dejó una actuación sobresaliente contra las Gunners.
En la ida, Lyon aprovechó ausencias: Dumornay no estuvo disponible, y también faltaron Selma Bacha y Tabitha Chawinga. Con ese escenario, Lyon logró un 2-1 y llegó con ventaja al partido de vuelta. Pero en Francia la historia cambió por completo: Dumornay regresó y fue protagonista total.
La secuencia fue clave: fue ella quien ganó el penal que permitió el primer tanto de Lyon y, poco después, con un pase perfecto por encima de la defensa, habilitó el gol tardío de Brand que terminó de cerrar la eliminatoria. El premio a la jugadora del partido recayó en la internacional haitiana, que expresó la frustración de no poder ayudar en el primer juego desde la grada y la alegría por volver a ser decisiva.
Aitana Bonmatí vuelve en el momento exacto
Para Aitana Bonmatí, los últimos meses fueron una prueba dura. En noviembre sufrió una fractura de pierna mientras estaba con la selección, lo que la obligó a una de las ausencias más largas de su carrera: se perdió partidos importantes tanto con club como con país. Antes del golpe, estaba en su mejor nivel y había ganado los últimos tres Balones de Oro, por lo que la lesión debió sentirse todavía más frustrante.
Sin embargo, el domingo regresó a la acción: estuvo más de 25 minutos desde el banquillo en la semifinal del Barcelona ante Bayern. Se notó que llegaba con ritmo: estuvo cerca de marcar tras una contra prometedora y, sobre todo, aportó frescura justo cuando el Barcelona necesitaba controlar el final del partido.
Su vuelta resulta estratégica: este mes, el Barcelona tendrá finales tanto de la Copa de la Reina como de la Champions League, con la posibilidad de un cuádruple todavía en juego. Después, en el siguiente mes, España se medirá con Inglaterra en una eliminatoria decisiva para el World Cup qualifier. Con Bonmatí lista para volver a ese calendario, el impacto es enorme para club, selección y la carrera individual.
El eterno “casi” de Pernille Harder con el gran trofeo
En el Bayern Munich, el balance europeo sigue siendo agridulce. Aunque el equipo dio pasos adelante y compitió con fuerza en la Champions League, Pernille Harder continúa sin conseguir el trofeo que se le resiste.
Harder ha sido una de las mejores futbolistas del mundo durante más de una década. En su recorrido vistió camisetas de gigantes como Wolfsburg, Chelsea (finalista en 2021) y ahora Bayern. Además, ha ganado un título de liga doméstica en cada una de las últimas 11 temporadas.
Pero en Europa, el saldo no termina de cerrar: en sus tres finales disputadas, perdió dos ante Lyon y una ante Barcelona. Es un detalle que pesa, más aún cuando estos dos clubes acumulan nueve de los últimos 10 títulos europeos.
La temporada del Bayern fue positiva en términos de progreso: alcanzaron las semifinales continental por primera vez en cinco años. Para Harder, que este año cumplirá 34, la pregunta se vuelve inevitable: ¿cuántas oportunidades más habrá para levantar la Champions?
Con todo, su nivel sigue siendo de elite. Incluso con el contexto de premios, existe un argumento fuerte: Harder fue la favorita para el Balón de Oro 2020, galardón que finalmente no se entregó. Eso alimenta el deseo de que el gran momento llegue todavía.
Bayern avanzó, pero no se liberó del peso histórico
Una de las claves para entender el Bayern de esta temporada es cómo se había planteado el escenario tras el golpe del 7-1 que recibió el club ante el Barcelona en la fase de grupos de la Champions League (en la liga del torneo). Tras ese resultado, que ambos terminaran cruzándose en semifinales parecía improbable para muchos. Aun así, Bayern logró convertir la eliminatoria en un duelo competitivo.
En la ida, contuvieron el partido y sostuvieron el empate 1-1, con un planteamiento de disciplina defensiva y resistencia, especialmente después de una expulsión de Franziska Kett. En la vuelta, el Bayern se atrevió más y pudo haber marcado más, pero se topó con la madera, con grandes atajadas de Cata Coll y con una intervención polémica del VAR.
No es la primera vez que Bayern vive una historia similar: en la temporada 2022-23, el Bayern ganó al Barcelona 3-1 en un enfrentamiento de fase de grupos, pero eso no evitó otra eliminación en cuartos. La diferencia ahora es la sensación de que el equipo se está acercando de verdad a su versión continental.
Para el entrenador Jose Barcala existe presión de continuidad, pero en esta eliminatoria dejó señales positivas. Si logra consolidar el avance, Bayern podría empezar a imponerse con regularidad en Europa en el fútbol femenino, un territorio donde históricamente le ha faltado el salto final.
Mirar a la final: Barcelona-Lyon, otra vez
Mientras el polvo se asienta sobre el gran fin de semana europeo, una conclusión queda clara: la final tendrá mucho de repetición histórica y mucho de evolución táctica. Será el cuarto enfrentamiento entre Barcelona y Lyon en una final europea, y el camino hasta ahí ya dejó el tipo de partidos que elevan la competición a categoría de referencia.
