Mientras gran parte del planeta fútbol centra su atención en el Mundial que se disputa en México, Canadá y Estados Unidos, Italia vuelve a quedar fuera del foco por una razón bien distinta: la eliminación del equipo nacional ha provocado una reacción en cadena dentro de la FIGC. Gennaro Gattuso dejó su cargo como seleccionador y, con el futuro institucional todavía en manos de la política, la Azzurra se encuentra en un periodo de incertidumbre hasta el 22 de junio, fecha en la que unas elecciones federales definirán quién sucederá a Gabriele Gravina como presidente de la Federación Italiana de Fútbol. En ese compás, no hay margen para nombrar oficialmente un nuevo entrenador permanente, pero sí para mover piezas de forma inmediata.
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Hasta que la FIGC instale a un nuevo presidente, el relevo en el banquillo no puede formalizarse con un contrato definitivo. Por eso, mientras se resuelve el escenario presidencial, el encargado de conducir al combinado nacional es el seleccionador Sub-21, Silvio Baldini, quien tendrá la responsabilidad de dirigir al primer equipo en los próximos amistosos ante Luxemburgo y Grecia.
Para Italia, estos encuentros no solo son una prueba deportiva, sino también una especie de “audición” táctica y anímica: el equipo busca recuperar confianza después de un golpe duro en su camino hacia el Mundial.
La búsqueda de un nombre pesado ya está en marcha
La necesidad de un entrenador con peso específico es evidente. Con Italia fuera de la cita mundialista, el objetivo pasa por reconstruir el proyecto y devolver al equipo a su identidad competitiva. En el trasfondo, el proceso de búsqueda ya se mueve con fuerza y aparecen nombres con historial sólido, como Roberto Mancini (actualmente en Al Sadd) y Antonio Conte (recién desvinculado de Napoli), ambos vinculados en diferentes momentos con un posible regreso al entorno de la selección.
Rafael Benítez irrumpe con fuerza en la conversación
Sin embargo, en las últimas horas se coló un candidato que sorprendió por su claridad y por su conexión histórica con el fútbol italiano: Benítez. El técnico español, con amplia experiencia y un perfil conocido en el país, dejó claro que está listo para asumir el reto de devolver a Italia a “sus días de gloria”.
El exentrenador de clubes como Inter y Napoli —y con recorrido internacional— habló sobre la vacante en un contexto de máximo nivel futbolístico: el partido final de la Champions League entre Arsenal y Paris Saint-Germain. Allí, tras su salida reciente de Panathinaikos, Benítez se presenta como agente libre y con hambre de volver a la primera línea de la gestión deportiva.
Benítez: “Entrenar a Italia sería un placer”
Cuando se le consultó directamente por la posibilidad de hacerse cargo de la selección italiana, Benítez respondió sin rodeos. Admitió que está aprendiendo y mejorando su italiano, y dejó una puerta abierta al futuro con naturalidad. Pero, sobre todo, al preguntarle específicamente por el puesto, su postura fue inequívoca: “¿Yo, entrenador de la selección italiana? Lo haría con gran placer”.
Con esa frase, el técnico trasladó a la FIGC y al entorno futbolístico que su disponibilidad es real, no una mera especulación.
Un argumento táctico: su historial en Italia
La candidatura de Benítez no se sostiene solo en una declaración de intención. Su currículum en el fútbol italiano aporta credenciales. Durante sus etapas en Inter y Napoli, consiguió la FIFA Club World Cup, además de conquistar la Coppa Italia y sumar dos títulos de la Supercoppa Italiana.
Más allá de los trofeos, su perfil se asocia con disciplina táctica y experiencia en entornos exigentes, algo que Italia necesita con urgencia tras atravesar un periodo que ha minado la confianza del vestuario y ha dejado al equipo con la obligación de reaccionar cuanto antes.
En términos deportivos, la selección italiana arrastra una sequía en su participación mundialista, y el desafío inmediato es cortar esa inercia negativa con un plan que combine resultados y reconstrucción de identidad.
Conte también mira al futuro: 14 victorias en 24 partidos
Mientras Benítez marca territorio, también se mantiene el ruido sobre Antonio Conte. De acuerdo con la información que circula en torno al proceso, el entrenador estaría interesado en volver a dirigir a Italia tras la elección presidencial de la FIGC, buscando replicar el impacto que tuvo en su etapa anterior: 14 victorias en 24 partidos con la selección.
Del 22 de junio al nuevo proyecto
El punto de inflexión llega el 22 de junio, cuando las elecciones definan si Giovanni Malago o Giancarlo Abete será el sucesor de Gabriele Gravina. A partir de ahí, la FIGC podrá cerrar el nombramiento definitivo de un entrenador permanente.
En el mientras tanto, Silvio Baldini tendrá la tarea de sostener el funcionamiento del equipo en los amistosos contra Luxemburgo y Grecia. Y, en paralelo, Benítez intenta convencer con hechos y con un mensaje claro: está dispuesto a asumir el reto de reencarrilar a la selección italiana hacia el alto nivel que históricamente ha caracterizado a la Azzurra.
