Con 41 victorias en 45 partidos en todas las competiciones y apenas una derrota en el camino, el Barcelona ha vuelto a coronarse en la élite del fútbol femenino: levantó otro título de liga, conquistó la Supercopa de España y, el fin de semana pasado, sumó también la Copa de la Reina. El rendimiento sobre el césped, pese a las dificultades acumuladas fuera de él, ha sido la mejor prueba de que el vestuario mantiene la convicción intacta. En ese relato, el papel de Alexia Putellas se ha convertido en el hilo conductor de una temporada marcada por la presión, las lesiones y la necesidad constante de dar un paso adelante.
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La capitana lo resumió con una frase que refleja el carácter del equipo. En una entrevista televisiva, Putellas respondió ante el ruido externo con una seguridad emocional que ya forma parte de su liderazgo: “Nunca hemos dudado de nosotras. Todo lo que viene de fuera es solo ruido”.
Más allá de lo simbólico, esa mentalidad resulta clave para explicar por qué el Barcelona ha sido capaz de sostener el nivel cuando el margen de error se estrecha. En una temporada donde la planificación se ha visto condicionada, la estabilidad mental del grupo ha marcado diferencias.
La base del éxito: cantera, scouting y la escalada de jóvenes
Uno de los grandes pilares del Barcelona ha sido la capacidad de construir y acelerar procesos desde la base. En esta campaña, varias futbolistas han dado un salto decisivo en su primera etapa consolidada en el primer equipo.
Entre las más destacadas aparecen Clara Serrajordi y Aicha Camara, que han respondido con impacto inmediato en sus temporadas de debut senior. A ese impulso interno se suma el trabajo de captación y seguimiento de talento joven, que este curso también ha traído aire fresco con incorporaciones que han asumido más protagonismo: Esmee Brugts, Vicky Lopez y Sydney Scherteinleib.
El factor Putellas: rendimiento extraordinario en la temporada 2025-26
Sin embargo, por encima de cualquier otra pieza del rompecabezas, el Barcelona ha tenido un motor principal: el estado de forma de Alexia Putellas. Su nivel durante toda la temporada ha absorbido la presión y la expectativa que la campaña 2025-26 ha depositado sobre ella, un contexto que incluso alimenta la posibilidad de que alcance su tercer Balón de Oro.
Un año previo que elevó su estatus
Lo que ocurre hoy no es casualidad. El curso anterior fue especialmente determinante para Putellas: acumuló 27 goles y 21 asistencias, ayudó al Barcelona a lograr un triplete doméstico y a llegar a la final de la Champions League. Además, tuvo un rol relevante en el camino de España hasta la final del Campeonato Europeo de 2025.
En la carrera por el Balón de Oro, con una contienda tan ajustada que solo 118 votos separaron a las cuatro primeras, su eventual victoria no habría sorprendido a nadie: la distancia entre los dos primeros fue incluso menor en los dos años anteriores.
Superar la lesión: de la lesión de ACL a la cúspide
La historia de Putellas está marcada por una recuperación exigente. Antes de Euro 2022 sufrió una lesión de ACL (ligamento cruzado anterior) justo antes del torneo, lo que la dejó fuera de esa competición y también gran parte de la siguiente temporada. Aun así, participó en un papel limitado en el Mundial Femenino de 2023, donde España terminó conquistando el título.
Con pequeñas molestias arrastrándose en 2023-24, el año pasado fue su primera temporada completa desde la etapa de Balón de Oro consecutivo, tras ganar en 2021 y 2022. Y el resultado fue una confirmación: Putellas parecía jugar, de nuevo, al mejor nivel de su carrera.
Temporada con menos margen: el impacto de la situación financiera y la plantilla corta
El contexto fuera del campo también explica parte de la historia. Mientras el equipo masculino volvía a atravesar incertidumbre por el registro de nuevas incorporaciones, el Barcelona femenino realizó solo un fichaje de primer nivel en el verano: el regreso de Laia Aleixandri, internacional con España, que volvió en transferencia gratuita procedente de Manchester City.
Ese movimiento contrasta con las salidas de varias futbolistas. Entre las más relevantes figuran Ingrid Engen, Ellie Roebuck, Fridolina Rolfo, Bruna Vilamala y Jana Fernández. También se consumaron traspasos definitivos de jugadoras formadas en el club, como Onyeka Gamero, Martina Fernández, Alba Cano y Lucía Corrales, por las que el club recibió compensaciones desde equipos de la élite en Inglaterra y Estados Unidos.
Con todo ello, el Barcelona quedó con una plantilla de primer equipo de solo 21 nombres para competir en cuatro frentes. En esa lista, Clara Serrajordi y Camacha dieron el salto a la titularidad estable por primera vez en su carrera. La responsabilidad, por tanto, tenía que recaer con más fuerza en perfiles como Putellas.
Lesiones que complican el plan: el Barcelona no tuvo respiro
Si las lesiones hubieran dado tregua, la historia habría sido distinta, pero el equipo también ha tenido que gestionarlas en plena exigencia. Aitana Bonmatí, tras sumar su tercer Balón de Oro, se perdió cinco meses por una fractura de pierna. Patri Guijarro, considerada una de las mejores mediocampistas de contención del mundo, estuvo fuera tres meses por una fisura por estrés en el pie. Aleixandri sufrió una rotura de ACL que puso fin a su temporada.
Además, Cata Coll, portera titular del Barcelona, se ausentó seis semanas por un problema de rodilla, mientras que Mapi León, central de nivel mundial, pasó por una cirugía de rodilla y estuvo de baja durante dos meses. Como si no bastara, también hubo bajas más cortas: Ona Batlle y Ewa Pajor, por ejemplo, perdieron alrededor de un mes en distintos momentos del inicio de la campaña.
La clave aquí es que, con una plantilla más reducida, el efecto dominó es más rápido. Cuando una baja llega antes de que el equipo pueda rotar con naturalidad, el impacto se siente con más intensidad.
Cuando faltan piezas, Putellas responde: liderazgo dentro y fuera del campo
En el mediocampo, Putellas ha tenido que asumir aún más que un rol táctico. Acostumbrada a jugar junto a Guijarro y Bonmatí, especialmente en los partidos grandes donde la rotación es menos probable, la capitana ha mostrado recursos para sostener el equipo incluso con cambios en el once.
Su liderazgo no solo se mide en la pizarra: también se refleja en cómo el grupo se recompone cuando faltan referentes y cuando el vestuario integra a jugadoras con menos minutos en su historial.
Números que explican el dominio
En lo estadístico, Putellas ha sido decisiva. En la temporada 2025-26 ha firmado 21 goles y 12 asistencias en todas las competiciones con el Barcelona, contribuyendo a que el club ya haya levantado tres trofeos.
Entre los momentos más destacados aparece su actuación en la vuelta de semifinales de la Champions League ante Bayern Munich, donde anotó dos goles en una victoria que llevó la eliminatoria a un punto clave. También sobresalió su impacto ante Real Madrid en marzo: tres partidos consecutivos en los que logró tres goles y tres asistencias.
En Champions League, además, es la futbolista que más ha participado directamente en goles esta temporada: 14 goles y asistencias en 10 encuentros, una cifra que la deja con tres tantos de ventaja sobre cualquier otra jugadora.
La capitana como referencia: la opinión de Esmee Brugts
La influencia de Putellas también se percibe en el vestuario por la forma en que impulsa a sus compañeras. Esmee Brugts, lateral izquierda de 23 años, habló de su rol con claridad: Putellas ayuda constantemente a “sacar lo mejor” de las demás.
Brugts destacó que su liderazgo se ve en los partidos, pero también en entrenamientos, donde exige al equipo y a sí misma un 100% de compromiso. Además, señaló que conversan con frecuencia y que Putellas comparte pequeños consejos que resultan útiles para los encuentros. Para una futbolista en crecimiento, esa cercanía se traduce en confianza: jugar al lado de una referencia de ese nivel “la calma” y le da seguridad para rendir.
¿El cierre será Champions League? El duelo ante Lyon aparece como el gran examen
La pregunta inevitable es si la temporada encontrará su punto más alto en Europa. Putellas ya sabe lo que significa una final: el año pasado estuvo en el Barcelona que perdió contra Arsenal en el partido decisivo. Ese recuerdo, lejos de apagar el deseo, suele funcionar como combustible para el equipo y, en este escenario, aumenta la motivación de cara al compromiso del sábado frente a Lyon.
En el enfrentamiento directo, Putellas también tiene una historia reciente relevante. Cuando se vieron en la final de 2024, su gol en el tiempo de descuento terminó de sellar la victoria. En la edición de 2022, en cambio, su tanto quedó como consuelo en una derrota.
Por cómo se ha desarrollado su temporada, con liderazgo, números y capacidad para decidir en momentos de máxima tensión, todo apunta a que el Barcelona esperará que Putellas tenga un papel central también en esta cita. Si el equipo logra imponerse a Lyon, el final podría convertirse en una despedida perfecta para un grupo que ya ha demostrado que sabe ganar incluso con el ruido y las adversidades alrededor.
El futuro también pesa: su contrato y el mercado
El capítulo deportivo no es el único que genera atención. Putellas, de 32 años, termina contrato este verano y existe la opción de extenderlo un año más. Aun así, conforme se acerca la ventana de fichajes, se intensifican los rumores sobre su posible salida.
Entre las conexiones más insistentes aparece London City Lionesses, el club con recursos en la Women’s Super League. Incluso con el eco mediático alrededor de su futuro, Putellas ha procurado mantenerse enfocada en lo que queda por disputar y en su relación con el Barcelona.
Si el desenlace fuera el más deseado —una Champions League que cierre la temporada con gloria—, sería un final de alto voltaje. Y si el Barcelona logra superar a Lyon, lo más probable es que Putellas vuelva a ser protagonista, con la posibilidad añadida de consolidar también el reconocimiento individual que su rendimiento viene reclamando desde hace meses.
