Para cualquier futbolista, nada pesa más que la idea de llegar a la gran cita de su vida —un Mundial, por ejemplo— y que, justo cuando todo está por encajar, aparezca una lesión. Primero llegan las dudas: si volverá a tiempo, a qué nivel regresará y qué pasará si el cuerpo no responde. Y cuando el golpe es fuerte, el impacto no se limita al terreno de juego: también se instala en la cabeza.
Top 7 casas de apuestas recomendadas en Argentina
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primeras apuestas.
Bono de registro para nuevas usuarias, disponible también en la sección de apuestas deportivas.
Bono para nuevas usuarias al abrir cuenta y cumplir los requisitos de la oferta.
Bono para nuevas usuarias con registro y saldo para apuestas deportivas.
En los últimos seis meses, varios jugadores vinculados a la selección masculina de Estados Unidos han vivido, en distintos grados, esa sensación de urgencia. Sergiño Dest, defensor del PSV Eindhoven, se ha visto obligado a acelerar su recuperación tras una lesión de isquiotibial (hamstring) sufrida el 7 de marzo. El propio futbolista indicó el lunes pasado que “va muy bien” y que “está casi de regreso”.
Tyler Adams, mediocampista de AFC Bournemouth, también arrastra un historial exigente desde diciembre: además de diferentes molestias, sufrió una rotura del ligamento colateral medial (MCL). Aun así, ya está de nuevo sobre el césped, en un proceso que suele ser delicado porque este tipo de dolencias condiciona movimientos, ritmo y confianza.
El panorama, sin embargo, no siempre permite una recuperación “a tiempo”. Patrick Agyemang, delantero de Derby County, sufrió el 6 de abril una rotura del tendón de Aquiles, un tipo de lesión que suele cambiar por completo los planes de temporada. En su caso, sus aspiraciones de Mundial —al menos para ese ciclo— quedaron cortadas.
Cómo se recupera la mente: psicología integrada al tratamiento
Cuando el calendario aprieta, la parte física es evidente: rehabilitación, fisioterapia, cargas progresivas y seguimiento médico. Pero en el fútbol moderno el componente mental ya no se considera secundario. Dr. Jessica Bartley, directora de servicios psicológicos del Comité Olímpico y Paralímpico de Estados Unidos (USOPC) y con experiencia previa en la fuerza de trabajo de salud mental de U.S. Soccer, explica que la psicología se incorpora al proceso desde el primer momento.
“Hemos integrado la psicología en cada lesión”, sostuvo Bartley. En el programa de recuperación de atletas del USOPC, “la psicología forma parte de todos esos componentes”, especialmente cuando se trabaja con plazos y con la forma en que cada jugador interpreta lo que le está pasando.
Entre las herramientas que se utilizan aparecen la imaginación guiada y la visualización: ensayar mentalmente el regreso, el movimiento correcto y los escenarios de juego para reducir el miedo. Incluso se recurre a la realidad virtual. La idea es clara: el “mindset” —la mentalidad— puede ser una herramienta poderosa para atravesar la rehabilitación.
El “prehab”: prevenir también es una forma de proteger la mente
En el deporte profesional, el riesgo de lesión siempre está presente. Los atletas entrenan horas para llegar en “óptimas” condiciones, pero cuando se acerca un gran evento, la conexión entre mente y cuerpo se vuelve todavía más estrecha.
Bartley señaló que cada vez más futbolistas practican lo que se conoce como “prehab”: trabajo preventivo para adelantarse a las lesiones. No se trata solo de fortalecer por fuera, sino de preparar al cuerpo y también al sistema mental para que el atleta se sienta más preparado ante cualquier señal de alarma.
El resultado es un equilibrio incómodo: por un lado, se intenta no pensar en el daño; por el otro, se extreman las precauciones. Tim Ream, defensor de U.S. y de Charlotte FC, lo resumió con una frase directa: si la lesión ocupa cada pensamiento, el cuerpo parece “marcar destino”. Aun así, Ream reconoce que a veces simplemente ocurren las cosas. De hecho, el fin de semana pasado tuvo que salir al descanso de su partido ante New York City FC con una lesión de ingle (groin).
Lesión y futuro: no todas las reacciones emocionales son iguales
La respuesta emocional varía según el tipo de lesión, su duración probable y el momento en el que llega. Tyler Adams, cuando en diciembre se lesionó el MCL, mostró una actitud tranquila hacia el Mundial: entendía la naturaleza de la lesión (“típico MCL”), sabía que no era algo que se controlara con la voluntad y asumía que el regreso podía darse en “un par de meses”.
Ricardo Pepi vivió algo parecido en el inicio: el 10 de enero se rompió el brazo en una acción fortuita contra Excelsior, tras caer de manera incómoda. Aunque el Mundial pasó por su mente de forma breve, el foco inmediato era volver cuanto antes al campo.
En cambio, cuando el proceso se alarga o aparece un retroceso, el efecto mental suele ser más profundo. Antonee Robinson, defensor de U.S. y Fulham, se sometió a cirugía en mayo para tratar la calcificación de tendones en la rodilla derecha. Aunque se esperaba que regresara al inicio de la Premier League, volvió a finales de agosto y pronto volvió al banco: el problema era no lograr el salto físico necesario. Esa demora empezó a desgastar su mente.
Robinson lo dijo con claridad el mes pasado: no había certeza de que estaría listo ni disponible para el Mundial, y la sensación era que no se veía “luz al final del túnel”. Finalmente, en diciembre encontró una mejoría y desde entonces es presencia constante en Fulham y en el once de U.S.
La “voz dentro de tu cabeza”: cuando el Mundial se vuelve obsesión
El ex internacional Stu Holden conoce demasiado bien lo que ocurre cuando una lesión aparece cerca de un Mundial. En marzo de 2010, Holden estaba en plena escalada: rompía camino en Bolton Wanderers en la Premier League y también consolidaba su lugar en la selección de Estados Unidos. Tenía la vista puesta en el Mundial de ese verano.
Todo cambió en un amistoso contra Países Bajos: Nigel de Jong, con una entrada temeraria, le fracturó la fíbula en la pierna derecha. La reacción fue inmediata: Holden entendió en ese instante que su Mundial estaba en riesgo. La decisión posterior no fue sencilla: tenía la opción de dejar que el hueso sanara de forma natural o someterse a cirugía para acelerar el proceso con una placa. Con el Mundial en Sudáfrica cerca, eligió operarse.
Después, encaró la rehabilitación con intensidad, pero el avance fue lento. “No era yo”, describió. Volvió al plantel de Bolton antes de que terminara la temporada, aunque eso no significó el final del proceso. En el campo de entrenamiento previo al Mundial en Princeton, New Jersey, comprendió que todavía no estaba al 100%.
Holden explicó que en los ejercicios físicos solía ubicarse en el grupo “Tier 1” (el más alto). El primer día estuvo ahí, pero luego notó que iba muy por detrás: al día siguiente bajó a Tier 2 y al siguiente a Tier 3. Además, seguía con dolor intenso. Las dudas sobre llegar a tiempo eran reales.
En ese momento, apareció la “voz” interna. Él la comparó con una situación en la que estás en Disneyland, pero no puedes subir a las atracciones con tus amigos: solo te queda insistir y avanzar en silencio. Su diálogo interno se concentró en una idea: no permitir que la oportunidad se le escape. “Dig deeper, push harder, don’t stop running”, se repetía como motor para seguir.
De la negatividad a la estrategia: cómo usar el pensamiento
Bartley reconoce que el “self-talk” (hablarse a uno mismo) puede ser positivo, pero debe ser creíble y útil. No se trata de negarle la realidad al atleta, sino de empujarlo con frases que lo motiven y lo hagan sostener el esfuerzo. A veces, incluso sirve decirse: “No lo arruines. Vamos”.
Además del diálogo interno, existen otras herramientas: afirmaciones, el apoyo del entorno y rutinas para entrar en un estado mental favorable. Sin embargo, hoy la recuperación enfrenta un obstáculo adicional: la exposición inmediata. Cuando videos de lesiones circulan rápidamente en plataformas como YouTube o redes sociales, el atleta puede revivir el episodio y sufrir un impacto traumático. Bartley señaló que, ante tantas imágenes, el jugador muchas veces tiene que “razonar” consigo mismo: entender que no ocurrirá lo peor si cumple el plan de rehabilitación y que la ciencia está trabajando para que el resultado sea un regreso más fuerte. En otras palabras, la mente debe convertir el miedo en un plan.
Triunfo y desilusión: el Mundial no perdona, pero la cabeza puede empujar
Holden finalmente alcanzó un punto decisivo para entrar en la convocatoria del Mundial 2010. Comenzó con un amistoso previo ante Chequia y sus dos asistencias en jugadas de balón parado terminaron en los dos goles de Estados Unidos en una derrota 4-2. Incluso tras ese partido, sentía que sus opciones eran “50-50”. Pero Bob Bradley, entonces entrenador, vio lo suficiente y lo llevó a Sudáfrica. Holden incluso tuvo minutos en el torneo: ingresó como suplente tardío ante Inglaterra.
Su historia deja una lección: el talento abre puertas, pero la mentalidad sostiene el proceso cuando aparecen momentos difíciles. Él mismo explicó que en ese periodo creyó en sí mismo, aunque el entorno le generara dudas. Se repetía la pregunta: ¿lo que falla es el cuerpo o es el momento mental? Y, en su caso, el entrenamiento terminó siendo la prueba que necesitaba.
La contracara llegó en el ciclo de 2014: en un partido de reservas contra Everton en marzo, Holden se volvió a romper el ACL (anterior cruciate ligament), la misma lesión que ya había sufrido el año anterior. Jürgen Klinsmann, quien era el entrenador en ese momento, se comunicó con él para darle esperanza: lo llamó y le expresó su pesar.
En Estados Unidos, el ejemplo se repite: no hay Mundial con 100% de salud
Los torneos grandes rara vez llegan con planteles perfectos. Estados Unidos también lo ha vivido. En 2002, el mediocampista Chris Armas no logró recuperarse a tiempo de una rotura de ACL para entrar a la lista. Cuatro años después, una lesión de rodilla dejó fuera al defensor Cory Gibbs, pese a que ya había sido anunciado en el equipo. En 2022, una lesión persistente de isquiotibial (hamstring) descartó al defensor Chris Richards.
Pero también existen retornos que confirman que el trabajo puede dar fruto. Oguchi Onyewu superó una lesión de rodilla en 2010, y Weston McKennie se recuperó de una lesión en el cuádriceps en 2022. Por eso, mientras se acerca el Mundial de 2026, el objetivo no es solo evitar el “infierno” de las lesiones: es construir una mente capaz de sostener el camino hasta el último día y convertir la rehabilitación en una oportunidad para volver.
