Kylian Mbappé, figura del Real Madrid, volvió a pronunciarse sobre su salida del París Saint-Germain y dejó claro que, pese al golpe emocional que pudo haber supuesto, no se arrepiente. El delantero francés había vivido años de enorme intensidad en el club parisino, pero sin alcanzar el trofeo de la UEFA Champions League —la “orejona”— que el PSG conquistó la temporada siguiente. Ahora, con el Real Madrid instalado en la lucha por Europa y a las puertas de un cruce ante el Bayern Munich en marzo, Mbappé busca romper una especie de maleficio continental.
PSG, siete años y la Champions que no llegó
Mbappé jugó durante siete temporadas con el París Saint-Germain, desde 2017 hasta 2024. En ese periodo, el equipo francés no logró levantar la Champions League, pese a que el camino estuvo lleno de intentos y momentos decisivos. La historia cambió justo después de su marcha: el PSG alzó el título europeo por primera vez en su historia, un desenlace que inevitablemente alimenta el debate sobre “qué habría pasado si”.
Real Madrid: el estreno sin “orejona” y el objetivo de este curso
En su primera temporada con el Real Madrid, Mbappé tampoco consiguió el gran objetivo continental. Aun así, el club se mantiene con opciones y este ciclo le ha devuelto al escenario de máximo nivel: el Real Madrid ya llegó a los cuartos de final y se medirá al Bayern Munich más adelante en marzo.
Para Mbappé, el reto es doble: por un lado, competir con la presión añadida de haber visto cómo el trofeo escapaba en su etapa anterior; por otro, convertir esa experiencia en combustible para llegar más lejos esta campaña. En Europa, cualquier detalle pesa: la Champions no perdona y los cruces suelen decidirse por pequeños márgenes, tanto dentro como fuera del área.
“No me arrepiento”: el momento en el que cerró la historia
Al hablar sobre su decisión, Mbappé dejó una idea central: si hubiera permanecido más tiempo, quizá habría acumulado más frustración. Pero cuando tomó la determinación de marcharse, sintió que se cerraba un capítulo.
El francés explicó que, si hubiera salido antes y el equipo hubiera ganado, podría haber quedado “algo de amargura”. Sin embargo, su percepción cambió con el tiempo: al marcharse, se sintió en el final de la historia, después de siete años en los que “hizo todo”. En su lectura, ya no existía una razón suficiente para seguir.
Recuerdos de finales, eliminaciones y una confianza que no se apaga
Mbappé repasó los recorridos del PSG en Europa, destacando que el equipo llegó a distintas instancias decisivas: cuartos de final, semifinales y también la final. Incluso, en su última campaña, el club jugó contra el Dortmund y cayó en el camino, aunque el delantero se mostró convencido de su capacidad: aseguró que, si pudiera disputar ese partido 500 veces, el resultado favorable llegaría en 499.
Ese tipo de afirmaciones reflejan la mentalidad competitiva de Mbappé: no se limita a narrar el pasado, sino que lo analiza desde la confianza y el rendimiento individual, una faceta clave en un jugador que siempre ha marcado diferencias en momentos exigentes.
Luis Enrique y el choque con su etapa final en París
Mbappé también se refirió a Luis Enrique, describiéndolo como un entrenador con gran conocimiento del fútbol y que expresa lo que piensa con franqueza. Aun así, señaló que la coincidencia con su etapa final en el PSG no le permitió disfrutar plenamente su trabajo.
En su relato, el primer mes con el técnico fue difícil: quedó fuera de los planes. Luego, tras decidir marcharse, su participación en la liga se redujo considerablemente durante los últimos cuatro meses. El futbolista afirmó que, en ese tramo, solo logró disfrutarlo desde la perspectiva de aficionado y, sobre todo, desde un enfoque táctico, porque su amor por el juego siempre está presente.
Zidane, Cristiano y el respeto por Messi
Cuando habló de influencias, Mbappé explicó que su primer referente fue Zinedine Zidane y que, después, llegó Cristiano Ronaldo. En su opinión, Cristiano mostró “todas las formas” de ser delantero, con múltiples versiones de sí mismo y con una capacidad enorme para resolver en distintos escenarios.
Sobre Lionel Messi, Mbappé fue contundente: “es una locura” compararlo con Neymar, y aseguró que Messi lo hace “todo” de manera perfecta.
Un ejemplo con Neymar: precisión extrema en el entrenamiento
Mbappé recordó una anécdota de entrenamientos en París centrados en terminar jugadas. Contó que, junto a Neymar, eran los mejores en ese ejercicio: marcaban 6 o 7 goles de 10. Sin embargo, detalló una escena que le pareció especialmente exagerada: Neymar tomó 9 tiros y convirtió 9 goles idénticos entre sí, con la misma precisión.
El delantero admitió que se quedó observando la situación con incredulidad, como si no pudiera creer lo que estaba viendo. Esa historia resume, en cierta forma, la comparación que él mismo hace entre estilos: algunos jugadores destacan por la variedad; otros, por la exactitud repetida al máximo nivel.
La posición “más fácil” y por qué piensa así
Mbappé respondió a la pregunta sobre la posición más sencilla en el fútbol y sostuvo que, en su opinión, es el puesto de central. Explicó su razonamiento: al defensor central lo “protegen” en varias direcciones y, además, tiene la posibilidad de jugar incluso en una línea de tres zagueros.
También añadió un argumento generacional: es el único rol en el que se ven futbolistas de 40 años compitiendo todavía al máximo nivel en Europa. En cambio, para un delantero, llegar a esa edad implicaría un final mucho más marcado para el rendimiento.
El foco inmediato: Bayern Munich y la búsqueda de la Champions
Con el Real Madrid en cuartos de final y el Bayern Munich como próximo obstáculo, el presente de Mbappé vuelve a centrarse en lo que más importa: ganar la Champions League. Su historia entre París y Madrid queda marcada por el contraste entre el “no llegó” y el “llegó justo después”, pero ahora el francés afronta una nueva etapa con una motivación clara: convertir la experiencia acumulada en una oportunidad real de conquistar la “orejona”.
