De cara al duelo del sábado en Anfield entre Liverpool y Chelsea, vuelve a aparecer en el debate el mismo gran interrogante: si el Real Madrid, siempre atento al mercado, debería lanzarse por Alexis Mac Allister o por Enzo Fernández para reforzar un mediocampo que no termina de dar garantías. El punto de partida es conocido: ambos argentinos tuvieron impacto en momentos decisivos con sus clubes. Sin embargo, el contexto actual del curso deja más dudas que certezas sobre si firmar a cualquiera de los dos resolvería los problemas de fondo.
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Mac Allister llegó a Liverpool como una de las apuestas más valiosas de su etapa y, con su aportación, el equipo conquistó su segundo título de Premier League. En cambio, Fernández fue clave en la conquista de la Conference League por parte de Chelsea y, además, protagonizó un salto de nivel al irse con el título del Mundial de Clubes tras superar a favoritos como Paris Saint-Germain en la final.
No obstante, lo que en su momento fue un punto de equilibrio ahora se enfrenta a una realidad más dura: en la temporada actual, el rendimiento y la estabilidad de ambos están lejos de lo esperado, y eso es precisamente lo que pone en tela de juicio cualquier plan de fichaje “para solucionar” el mediocampo.
Liverpool llega con ventaja… pero vive un curso para olvidar
En términos clasificatorios, Liverpool está en mejor posición que Chelsea. Los “Reds” marchan cuartos en la Premier League, con una diferencia de 10 puntos sobre el conjunto londinense. Ese colchón los deja cerca de asegurar plaza europea, con el objetivo de meterse en Champions League mediante un puesto dentro del top 5.
Pero el panorama general es mucho más negativo de lo que sugiere la tabla. Liverpool puede terminar la campaña sin ningún trofeo tras encadenar 18 derrotas en todas las competiciones (y la cifra sigue creciendo). El club había invertido más de £450 millones en un plantel pensado para repetir el éxito liguero, y aun así ha sufrido un desplome difícil de explicar solo desde lo deportivo.
Las señales del hundimiento en Anfield
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Dificultades en jugadas a balón parado: un punto que suele marcar diferencias en partidos cerrados.
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Problemas para romper “bloques bajos”: equipos defensivos que ceden espacio y obligan a generar superioridad con paciencia y precisión.
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Lesiones: afectaron a piezas clave y alteraron la continuidad.
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Ruptura de dinámicas: se menciona el desencuentro de Mohamed Salah con Arne Slot como uno de los factores que removieron el vestuario.
La sombra de Diogo Jota y la respuesta de Mac Allister
En Liverpool, además, pesa la pérdida de Diogo Jota, un golpe que por su impacto futbolístico y emocional pudo afectar el rendimiento colectivo. Mac Allister, consciente de las lecturas que se hacen desde fuera, rechazó convertir ese episodio en excusa.
El argentino reconoció que se trata de “un periodo complicado”, pero insistió en que el problema del curso no se explica únicamente por lo ocurrido con Jota. También remarcó que, aunque al inicio de temporada se esperaba que el equipo compitiera por títulos, el plan no se cumplió, y subrayó la necesidad de seguir trabajando porque “este año no hace justicia al club”.
Sin embargo, el debate no se centra solo en el discurso: su nivel sobre el césped ha sido irregular y, para muchos, inferior a lo que se esperaba de uno de los mediocentros con más proyección del fútbol inglés.
Mac Allister: menos chispa, más errores y preguntas sobre su rol
¿Fatiga o falta de ritmo? El dilema del Liverpool
Al inicio, el problema se atribuyó a una recuperación más lenta de lo previsto tras una serie de molestias que incluso obligaron a terminar antes de tiempo su campaña 2024-25. Con la liga ya decidida, Liverpool decidió prescindir de él en los dos últimos partidos para que tuviera descanso y regresara en mejores condiciones.
Pero la preparación se habría visto interrumpida por lesiones, y desde entonces su funcionamiento no habría vuelto a ser el mismo. Se habla de una caída en su rendimiento defensivo, con sobrecargas en el mediocampo y una tendencia a ser superado con regularidad, algo especialmente preocupante si se le exige equilibrio y recuperación.
El argumento de la fatiga también gana peso: pese a sus problemas el año anterior, ningún jugador de Liverpool habría disputado más partidos en esta temporada, lo que sugiere sobrecarga. El problema para la planificación es que, aunque se esperaría un descanso, Mac Allister todavía sería titular con Argentina de cara al próximo Mundial.
Para el aficionado de Liverpool, el bajón de Mac Allister no ha sorprendido del todo. Durante su primera etapa en el club fue celebrado como una de las mejores incorporaciones de la historia reciente, pero esta campaña se ha movido lejos del ritmo que marcó antes.
Un ejemplo claro llegó en la derrota 3-2 ante Manchester United. En el partido, Mac Allister se vio involucrado en el inicio del marcador tras su mala reacción ante un disparo de Matheus Cunha: terminó desviando el balón hacia su propia portería. Además, un pase defectuoso contribuyó al segundo tanto de United, y Kobbie Mainoo firmó el gol decisivo tras un despeje mal ejecutado por el propio Mac Allister.
Este tipo de actuaciones alimentan una preocupación que va más allá del rendimiento puntual: hay sectores que temen que “se le han ido las piernas”, como si el físico y la energía ya no fueran los de antes.
¿Encaja Mac Allister en el Real Madrid actual?
Con todo esto, resulta difícil justificar que el Real Madrid considere un fichaje de Mac Allister como solución inmediata. No solo por el nivel mostrado en los últimos 12 meses, sino por la propia situación de Liverpool: incluso se ha mencionado que el club estaría abierto a venderlo. Para un equipo como el Real Madrid, que busca perfiles que sumen ya, esa señal debería considerarse una advertencia.
Además, para que un cambio tenga sentido, el mediocentro tendría que recuperar la energía y la dinámica que lo convirtieron en uno de los mejores del fútbol inglés. Y en esa comparación, el debate se extiende: jugadores como Aurélien Tchouaméni y Eduardo Camavinga no han terminado de convencer de manera constante, por lo que el Madrid necesitaría un salto claro de calidad, no una apuesta con el rendimiento en duda.
Fernández: más producción con Chelsea, pero también más controversia
Si Mac Allister aparece bajo sospecha por la forma y el físico, Fernández presenta otro perfil: con Chelsea, el rendimiento esta temporada ha sido sólido. El mediocentro del conjunto londinense acumula 13 goles en 50 partidos en todas las competiciones y, además, marcó el tanto decisivo en el 1-0 con el que Chelsea alcanzó la final de la FA Cup tras vencer a Leeds United en Wembley.
En la previa y en el análisis de su rol, se subraya su capacidad para “hacer de todo”: sostener el juego, pelear balones y aportar intensidad cuando el partido se complica. Incluso el interino Calum McFarlane lo describió como un jugador con talento, carácter y una actitud que contagia al grupo, destacando su entrega en acciones defensivas y la manera de presionar en momentos delicados.
Pero el liderazgo también se cuestiona
El problema es que, pese a su producción, Fernández no siempre ha transmitido el mismo liderazgo dentro del vestuario. Un episodio que levantó críticas ocurrió durante el breve mandato de Liam Rosenior. En el último partido del técnico interino, Chelsea cayó ante Brighton el 21 de abril y Fernández recibió el brazalete de capitán, pero no habría ganado ni una sola disputa en ese encuentro. La actuación se calificó como decepcionante y, en el fondo, se interpretó como una señal de desconexión con el club.
Además, su relación con la idea de un posible salto al Real Madrid habría sido tan evidente que incluso en Chelsea se tomó la decisión de suspenderlo por dos partidos. En ese clima, también surgieron acusaciones de contradicción: se le reprochaba que señalara públicamente a compañeros que no rendían al nivel esperado mientras empujaba su propia salida hacia Madrid.
La polémica no quedaría ahí. Rui Costa, presidente de Benfica, habría quedado tan molesto por la conducta de Fernández durante las negociaciones que precedieron su fichaje por £105 millones (unos $120 millones) para llegar a Chelsea en el mercado de invierno de enero de 2023, que se habría sentido sin alternativa: venderlo, al considerar que no quería que volviera a estar cerca del vestuario del primer equipo.
En ese escenario, la pregunta para el Real Madrid es clara: ¿es Enzo Fernández el tipo de carácter que necesita un vestuario que, según el diagnóstico actual, sigue buscando referentes y líderes con estabilidad?
El cierre del debate: fichar a Fernández no sería la vía más inteligente
Puede haber argumentos para que el Real Madrid se interese por Mac Allister en el futuro, siempre y cuando el precio sea el adecuado y el jugador recupere la energía que lo hizo diferencial. En cambio, apostar por Fernández “como solución” parece un camino más difícil.
Con Chelsea, el club podría exigir una cifra muy alta: se habla de una cantidad de nueve dígitos por un ganador del Mundial de 2026 (en el contexto de su carrera) que todavía tiene seis años de contrato. Más allá de la capacidad técnica, la combinación entre precio, carga emocional y posibles problemas de vestuario convertiría el fichaje en una operación poco rentable a corto plazo.
En definitiva, Liverpool y Chelsea juegan este sábado con realidades muy distintas, pero el mensaje para Madrid es el mismo: no basta con que un futbolista sea brillante en el pasado o que tenga números de impacto. El mediocampo que busca el Real Madrid necesita estabilidad, compromiso y un rendimiento constante. Y, con los datos de esta temporada, ninguno de los dos nombres se presenta como una respuesta simple a los problemas actuales.
