La UEFA ya tiene respuesta para el reclamo del Barcelona. El organismo de Control, Ética y Disciplina descartó que el caso presentado por el club tenga el sustento necesario para avanzar, cerrando así una controversia que giró en torno a una jugada dentro del área en el partido de ida de los cuartos de final de la UEFA Champions League ante el Atlético de Madrid.
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Mediante un comunicado emitido el martes, la UEFA confirmó el desenlace del procedimiento iniciado por el conjunto blaugrana. En el texto, el ente rector explicó que, tras el partido de ida de los cuartos de final entre Barcelona y Atlético, el Barcelona presentó una protesta vinculada a una decisión arbitral.
La conclusión fue contundente: la UEFA Control, Ética y Disciplinaria Body declaró la protesta inadmisible. En términos prácticos, esto significa que el reclamo no superó los requisitos para ser revisado en profundidad como caso formal.
Qué ocurrió en la jugada que desató el reclamo
El corazón del malestar del Barcelona estuvo en una secuencia llamativa durante el partido disputado en el Spotify Camp Nou. El club alegó que Marc Pubill tocó el balón con la mano dentro del área, en un momento en el que el portero Juan Musso ya había reanudado el juego mediante un saque de meta (goal kick).
A pesar de la acción, el árbitro István Kovács no señaló penal ni indicó que hubiera infracción sancionable, y el sistema de asistencia arbitral mediante el VAR tampoco terminó en intervención. En particular, Christian Dingert, encargado del VAR en la sala, optó por no revisar la jugada.
El argumento del Barcelona: impacto y falta de intervención del VAR
Desde la entidad catalana consideraron que la decisión arbitral —y, sobre todo, la ausencia de revisión en el VAR— representó un error de procedimiento con consecuencias directas en el desarrollo del encuentro.
Un elemento que reforzó el reclamo interno del Barcelona fue el contexto disciplinario: Pubill ya tenía una tarjeta amarilla en ese momento. Para el club, la intervención del VAR era clave para corregir una situación que, en su lectura, podía alterar el desenlace del partido.
El partido de ida: bronca por la expulsión y derrota 2-0
Más allá del reclamo posterior, la historia del duelo ya venía cargada de tensión. En el transcurso del encuentro, el Atlético impuso control en el marcador con goles de Julian Alvarez y Alexander Sorloth, sellando una victoria 2-0 para el equipo de Diego Simeone.
Para el Barcelona, el camino se complicó temprano: durante 70 minutos el equipo de Hansi Flick jugó con un hombre menos, después de la expulsión de Pau Cubarsí.
La reacción de Flick: “penal” y tarjeta roja
Tras el encuentro, Flick mostró una molestia notable en conferencia de prensa. En su evaluación del incidente, dejó claro que consideraba la jugada como una acción merecedora de sanción máxima.
“Para mí, es una roja clara, incluso sería una segunda amarilla y un penal”, afirmó el técnico. También añadió que entendía la explicación del VAR, pero insistió en que no le resultaba coherente que no se revisara la acción. En ese sentido, remarcó que el VAR estuvo “muy enfocado” en el partido por parte del Atlético.
La calma antes del partido de vuelta en Madrid
Con el reclamo ya sin recorrido, Flick pareció enfocar la mente en lo inmediato. Antes del duelo de vuelta en el Metropolitano, el entrenador alemán habló con los medios y se mostró más sereno respecto al episodio.
“Ahora estoy calmado. Ya tuve tiempo. Clément Turpin es un árbitro con experiencia. No tengo dudas”, sostuvo, dando a entender que la atención del equipo debía centrarse en la eliminatoria.
Qué viene ahora: remontar un 2-0 ante Atlético
Con la protesta del Barcelona cerrada, la prioridad pasa a ser deportiva: el club catalán deberá remontar un déficit de dos goles si quiere avanzar a semifinales.
El rival saldrá del otro lado del cuadro, donde el Barcelona podría enfrentar a Arsenal o a Sporting CP, dependiendo de los resultados de la llave correspondiente.
En resumen, la UEFA le puso punto final al reclamo por la jugada de Pubill y el VAR; ahora el Barcelona solo tiene una vía para reescribir el guion: ganar en Madrid y hacerlo con una actuación que borre el 2-0 de la ida.
