Kristine «Krissie» Heaps ya no es solo una futbolista que triunfó en Europa: es una de las piezas que cambiaron el mapa del fútbol femenino estadounidense. Su decisión de saltarse la universidad a los 18 años y dar el salto al profesionalismo marcó un antes y un después, y hoy, con el regreso de su historia a territorio norteamericano cada vez más cerca, el cierre de su ciclo en Europa podría tener un premio máximo: la Champions League, con el sueño de ganar por segunda vez y convertirse en la primera jugadora de la USWNT en lograrlo.
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Cuando Heaps tenía 18 años, tomó una determinación poco habitual: dejó la universidad y se volvió profesional de inmediato. De esa manera se convirtió en la primera mujer estadounidense en hacerlo. El impacto de aquella apuesta tardaría en repetirse: cinco años después, Mallory Swanson se convertiría en la segunda en seguir un camino similar, y desde entonces Heaps pasó a ser referencia para otras jóvenes con aspiraciones internacionales.
El riesgo fue todavía mayor porque Heaps no solo se hizo profesional siendo adolescente: también se marchó de Estados Unidos para hacerlo. En ese momento, las futbolistas de la USWNT prácticamente no jugaban en el extranjero. La única excepción que había logrado estar en una convocatoria mundialista mientras militaba fuera del país fue Ali Krieger, con el Mundial de 2011. El siguiente caso tardaría 12 años en repetirse: la propia Heaps.
PSG, el salto que pagó dividendos
La historia de Heaps en Europa comenzó con un paso que, en su momento, parecía demasiado grande. En su adolescencia temprana —y sin hablar francés— llegó a París Saint-Germain como una joven sin contexto local, pero con ambición futbolística. El desenlace fue contundente: en su etapa en Francia construyó una carrera de alto nivel, anotando 54 goles en 76 partidos.
Además de su desarrollo como futbolista, su crecimiento incluyó aprender en un entorno de élite, competir con regularidad contra un rival de gran nivel en Lyon y, sobre todo, disputar la Champions League, el torneo que enfrenta a las mejores plantillas del mundo.
Cuando la USWNT aún miraba poco hacia el exterior
En los primeros años de esa etapa, el panorama para las jugadoras de la USWNT en el extranjero era distinto. Con la fundación de la NWSL en 2012, los salarios de cerca de dos docenas de futbolistas de la selección fueron subsidiados por U.S. Soccer. En consecuencia, no sorprendía que los planteles de los Mundiales de 2015 y 2019 —ambos ganados por Estados Unidos— estuvieran compuestos en su totalidad por jugadoras de la NWSL.
También existía una dinámica de concentración fuera de las fechas FIFA, en la que los clubes extranjeros no estaban obligados a ceder jugadoras. Kelley O’Hara, campeona del mundo en dos ocasiones, reconoció que ese esquema “mantuvo a muchas futbolistas en Estados Unidos”. Con ese contexto, parecía casi inevitable que estar en la NWSL se convirtiera en una condición casi tácita para llegar al equipo nacional.
Sin embargo, el caso Heaps mostró que el talento podía sostenerse y crecer incluso fuera del país. Aun así, el cambio no fue instantáneo: cuando Jill Ellis eligió su plantel para el Mundial Femenino de 2015, Heaps no fue incluida. De hecho, solo había disputado dos partidos internacionales en 2013 tras una primera convocatoria de Tom Sermanni, y luego no sumaría minutos en 2014.
El regreso a Portland y la consolidación
Tras conversar con Ellis, Heaps volvió a casa en 2016 para firmar con Portland Thorns. Ese movimiento resultó clave para asegurar su lugar en los Juegos Olímpicos de 2016.
Desde allí, su presencia en la USWNT se volvió constante: en 2016 jugó 24 partidos con la selección, a pesar de que arrancaba el año con apenas seis convocatorias previas. Después, fue una pieza importante en el título mundial de 2019, cerrando así un círculo que comenzó en Francia. En 2021 llegó a su partido número 100 con la camiseta de la USWNT.
El regreso a Estados Unidos fue decisivo, pero no borró lo aprendido en Francia. Su experiencia en Europa la consolidó como jugadora capaz de sostener el nivel necesario para ser titular en una de las selecciones más competitivas del planeta.
Europa vuelve a llamar: Lyon y la nueva etapa
Con su lugar en la USWNT ya asegurado y un nuevo acuerdo de negociación colectiva entre U.S. Soccer y la USWNT Players’ Association que frenaría el mecanismo por el cual la federación pagaba salarios de jugadoras de la NWSL cuando estaban en la selección, el camino hacia el retorno a Europa se abrió con más fuerza. Heaps, siempre con hambre de desafíos distintos, apostó por volver.
En enero de 2022, después de ganar todo lo posible con Portland, se unió a Lyon en calidad de préstamo, un acuerdo que más tarde se haría permanente. Ahí, su motivación fue clara: tras pasar mucho tiempo en la NWSL, buscaba otra clase de reto.
Ya no es la única: el efecto dominó en la USWNT
Hoy, Heaps no está sola en su condición de jugadora estadounidense asentada en Europa. Su inclusión en el plantel del Mundial Femenino de 2023 la convirtió en apenas la segunda futbolista en representar a Estados Unidos en el torneo mientras estaba basada fuera del país.
Ese caso se dio también por una lesión de Catarina Macario, quien había seguido el ejemplo de Heaps cerca de nueve años antes: dejó la universidad para hacerse profesional en Europa con Lyon.
Un año después, Emily Fox (Arsenal) y Korbin Shrader —entonces en PSG, ahora en Lyon— se sumaron a la lista en el plantel olímpico de 2024, que terminó ganando el oro. Con ellas, el total de estadounidenses basadas en el extranjero en ese torneo llegó hasta tres.
En la actualidad, incluso el contexto de la selección europea lo refleja: el equipo más reciente de Emma Hayes, que disputó un triple compromiso contra Japón a inicios de mes, contó con siete jugadoras fuera de la NWSL. Entre ellas está la portera Phallon Tullis-Joyce, ejemplo de una futbolista que obtuvo su primer llamado estando en el extranjero, un cambio que se siente como una evolución natural del camino que Heaps ayudó a abrir.
Shrader y el legado: “quizá algún día yo también”
Korbin Shrader, compañera de Heaps en Lyon, también siguió la ruta transatlántica. Saltó sus dos últimos años universitarios para fichar por PSG en enero de 2023. Su primera convocatoria con la USWNT llegó en noviembre de ese mismo año.
Esta semana, al hablar de Heaps, Shrader recordó que, al verla desde lejos cuando era una aspirante joven, pensó: “Oh, quizá algún día yo también”. Sus palabras resumen la magnitud del impacto de Heaps: no solo por lo que ganó, sino por lo que habilitó para que otras lo intenten.
Además, Shrader destacó la combinación de talento y liderazgo de su compañera: señaló que llegar a Lyon y jugar al lado de Heaps abrió puertas y que aprender de su manera de trabajar y de aconsejar a las recién llegadas es parte del valor diario en el vestuario.
Swanson contactó a Heaps hace años
El efecto del precedente también aparece en el caso de Mallory Swanson. En 2017, cuando se convirtió en la segunda estadounidense en renunciar a la universidad para hacerse profesional, se comunicó con Heaps. Le preguntó por su experiencia en PSG y recibió una respuesta honesta, con una frase que marcó el tono: Heaps estaba “aquí para lo que tú decidas”, sin presionar.
La capitanía y el liderazgo en el presente
Con el paso del tiempo, Heaps no solo acumuló minutos y trofeos: creció como referente. Tanto es así que se convirtió en capitana de la USWNT. Shrader remarcó que alrededor de Heaps se siente “todo ese liderazgo y talento”.
Últimas semanas en Lyon: emoción y el objetivo Champions
Lyon buscará aprovechar las cualidades de Heaps en las últimas semanas de la temporada. Para la futbolista de 31 años, el final del ciclo europeo asoma como un momento especialmente emotivo: Shrader explicó que, cuando se confirmó que Heaps se marchará al término de la campaña para firmar con Denver Summit, el nuevo equipo de la NWSL, hubo “muchas lágrimas” en el plantel.
Aun así, la prioridad es despedirse en alto. Con un título ya en el bolsillo y otras opciones abiertas, la Champions League es, para Heaps y para el equipo, la oportunidad más especial.
Se trata de un torneo que históricamente atrae a muchas estadounidenses a Europa, pero también es el más difícil de conquistar. Heaps ya alzó la Champions League en 2022 y, dentro de ese grupo exclusivo, ninguna jugadora de la USWNT la ha ganado dos veces.
La semifinal ante Arsenal: un antecedente reciente que pesa
La eliminatoria de semifinales ante Arsenal arranca con el partido de ida este domingo en el Emirates Stadium. Heaps, además, es aficionada del club londinense, aunque el componente emocional no le resta seriedad a lo que está en juego.
Hay un detalle que añade presión: el año pasado, Lyon y Arsenal se enfrentaron en la misma fase. Lyon controló la serie tras un triunfo 2-1 en el norte de Londres, pero una semana después sufrió una derrota impactante por 4-1 en su estadio. Arsenal terminó avanzando hasta la final y se llevó el título al derrotar a Barcelona.
“Hace mucho que no logramos levantar ese trofeo de la Champions League. Sé que todos lo estamos sintiendo y sabemos lo que pasó el año pasado”, afirmó Heaps esta semana. También indicó que en el fondo queda una parte emocional que no quieren que se repita: no desean que el desenlace vuelva a ser doloroso.
Para Heaps, volver a ganar este torneo —probablemente en lo que sería su última temporada en la competición— sería un cierre de cuento. “Es el punto más alto de un club: ganar este trofeo significa muchísimo”, agregó.
Un capítulo con opción de cerrar con historia
Heaps llegó a Europa como una pionera y hoy afronta la recta final con el objetivo de escribir otra página. Si Lyon logra imponerse en esta semifinal y avanza hacia la final, Heaps tendrá la posibilidad de convertir su despedida europea en un logro histórico: ser la primera jugadora de la USWNT en ganar dos veces la Champions League. Un desenlace que, por contexto y por legado, encaja con su trayectoria y con todo lo que abrió para las que vinieron después.
