El Manchester City abrió de par en par la pelea por el título de la Premier League al derrotar 2-1 al Arsenal en el Etihad Stadium, gracias a un gol decisivo de Erling Haaland en la segunda mitad. Con este triunfo, el equipo de Pep Guardiola se acercó a solo tres puntos de los líderes y dejó a los Gunners al borde del golpe anímico que puede cambiarlo todo en la recta final.
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El partido arrancó con intensidad y se volvió vertiginoso durante el primer tiempo. En un arranque eléctrico, Rayan Cherki rompió el guion con un gol en solitario, marcando el 1-0 para el Arsenal. Pero la respuesta del City llegó rápido: Kai Havertz se anticipó a una salida de Gianluigi Donnarumma y, con un balón bien cargado, consiguió el 1-1 apenas 107 segundos después del tanto de Cherki.
En la segunda mitad, ambos equipos tuvieron oportunidades claras. Arsenal estuvo cerca con remates que impactaron el poste, y también Eberechi Eze y Gabriel rozaron el 2-1 en momentos clave. El City, por su parte, no solo buscó el resultado: también avisó con llegadas peligrosas en las que Haaland estuvo a punto de marcar, aunque primero se topó con la madera.
Finalmente, el noruego apareció en el momento correcto. En el minuto 65, Haaland convirtió el 2-1 definitivo y terminó sellando una victoria que, además de puntos, entrega una ventaja psicológica enorme.
El final pudo ser peor para Arsenal: Havertz falló el golpe definitivo
Cuando parecía que el Arsenal se quedaba sin opciones, el partido volvió a girar en el tramo final. En el 95’, Havertz tuvo una oportunidad para empatar con un cabezazo libre tras un centro de Leandro Trossard, pero el balón se fue por encima del travesaño. Ese error dejó a Mikel Arteta con el gesto de quien ve cómo se escapa un punto que estaba al alcance.
Impacto directo en la tabla: City puede ser líder el miércoles
El triunfo deja al Manchester City en una posición privilegiada para el miércoles, cuando visite Burnley en Turf Moor con un partido pendiente. Si el City gana ese encuentro, podría colocarse primero en la clasificación ya sea por goles a favor o por diferencia de gol, dependiendo del margen del resultado.
Ese escenario no es menor: el Arsenal había dominado gran parte de la temporada y ahora cae a una segunda plaza que puede desestabilizarlo. Además, los Gunners vienen de terminar como subcampeones en las últimas tres temporadas, y encajar un golpe en los últimos cinco partidos suele exigir un extra de fortaleza mental.
Cherki y Havertz: el Arsenal se ilusionó, pero Haaland firmó el cierre
Uno de los debates previos al partido giró alrededor de la alineación. Arteta apostó por Kai Havertz en lugar de Viktor Gyökeres, y esa decisión tuvo un matiz decisivo: Havertz sí apareció para empatar, pero el destino del partido se inclinó del lado del City con el gol de Haaland.
Gyökeres, pese a haber anotado 18 goles en la temporada, generó dudas sobre su encaje en un duelo de tanta presión. En contraste, Havertz tiene experiencia en el máximo nivel europeo: es campeón de la UEFA Champions League, y su lectura táctica también suma valor, especialmente cuando el equipo necesita presionar y provocar errores.
De hecho, fue Havertz quien forzó la equivocación de Donnarumma que derivó en el 1-1. Sin embargo, el partido volvió a recordarle al Arsenal una fragilidad histórica: en los momentos grandes, el golpe de definición es el que termina marcando la diferencia.
Havertz tuvo además dos chances muy claras para darle la vuelta al marcador: una al filo de la hora, cuando Martin Ødegaard lo dejó en ventaja, y otra en el tiempo añadido, cuando cabeceó el centro de Trossard hacia el techo de la red. Aun así, el cierre lo hizo Haaland, anotando su 23° gol en liga de la campaña.
Donnarumma y Cherki: contrastes que explican el guion del partido
Haaland fue el héroe para City, pero en el otro extremo Donnarumma también resultó clave para sostener al equipo cuando el partido podía romperse.
El arquero italiano comenzó el encuentro con una señal de nervios: su error propició el empate rápido del City. En un momento del juego, Marc Guéhi pareció gesticular para pedir apoyo a los aficionados detrás del arco, algo que refleja el tipo de tensión que se vive cuando el guardameta queda expuesto.
No obstante, Donnarumma se rehizo con autoridad. Con el partido 1-1 y la dinámica muy abierta, realizó una gran parada para negar a Havertz cuando la ocasión era especialmente peligrosa. Y cuando la falta de oportunidades pesaba, apareció un detalle decisivo: su saque de mano (throw) a Nico O’Reilly habilitó la jugada que terminó en el segundo gol, con O’Reilly avanzando con espacio y Haaland reaccionando en el área para marcar.
Si Donnarumma fue el sostén en el segundo acto, Cherki fue el motor durante el primero. El francés abrió el marcador con un gol brillante y, en otra jugada, dejó a Gabriel buscando el camino de regreso al área tras una secuencia de amagues y cambios de ritmo que lo descolocaron por completo. Cherki salió reemplazado en el segundo tiempo y recibió ovación; Donnarumma, por su parte, también se ganó el reconocimiento por su respuesta tras el error inicial.
La lectura táctica: Ødegaard y Zubimendi, demasiado conservadores
Arsenal también pagó un problema de enfoque. Aunque Ødegaard suele ser una pieza clave cuando está en su mejor versión, en este partido el capitán estuvo lejos de su nivel habitual. Su participación terminó parecida, en términos de riesgo, a la de Martín Zubimendi: ambos optaron por un estilo más seguro, con pases que no buscaban la ruptura.
Arteta necesita que Ødegaard actúe como generador, abriendo espacios con pases que permitan a los delanteros atacar con profundidad. Pero durante gran parte del encuentro, el mediocampista se quedó en lo simple y en lo fácil, dejando a City con tiempo para replegar y organizarse.
La consecuencia fue clara: al Arsenal le faltó penetración para sorprender a la defensa del City. En un partido así, cuando la creación se vuelve demasiado previsible, el rival gana margen para controlar. La exigencia, por tanto, es doble: más valentía en la conducción y más riesgo en las jugadas que rompen líneas.
Abril vuelve a pasarle factura a Arsenal
Este tropiezo encaja con una tendencia que se repite: el mes de abril suele ser el punto donde Arsenal se descompone. Los Gunners han perdido cuatro de sus últimos seis partidos en todas las competiciones, pero su historial en abril con Arteta es especialmente delicado.
Desde que el entrenador llegó al club en diciembre de 2019, abril es estadísticamente el peor mes de Arsenal en su etapa: apenas un 41% de rendimiento en victorias y 1.48 puntos por partido. En el lado contrario, City suele crecer en abril y es uno de los periodos donde Guardiola ha demostrado mayor fortaleza desde que asumió en la temporada 2016-17.
Otro examen grande sin respuesta: la asignatura pendiente contra rivales
Para aspirar a la Premier League, los equipos deben ganar cuando toca imponer autoridad sobre competidores directos. Arsenal no logró dar ese golpe en el Etihad. Además, su historial fuera de casa contra City sigue siendo negativo: Arteta no ha conseguido una victoria del Arsenal en un partido ante el Manchester City, y tampoco había logrado ganar al Liverpool en Anfield bajo su mando.
La sequía frente a City se remonta a 2015, mientras que el maleficio en Anfield llega hasta 2012. Son rachas que explican por qué el Arsenal todavía no ha podido levantar la Premier League.
Históricamente, los equipos que han conquistado títulos han encontrado la manera de romper esas barreras. Wenger lo hizo con victorias clave fuera, y con George Graham, el Arsenal ganó 2-0 en Anfield en la última jornada de la temporada 1988-89 para certificar el título. Para Arteta, el mensaje es claro: mientras Arsenal no logre resultados similares ante rivales directos, seguirá quedándose a la sombra de los que marcan el ritmo.
