La rivalidad entre Gabriel y Erling Haaland, que ya venía dando de qué hablar en el césped, dio un nuevo salto de intensidad hacia las redes sociales. Tras las celebraciones del Arsenal por el título de la Premier League el domingo, el brasileño colgó un video en TikTok sosteniendo el codiciado trofeo. Pero más allá de la imagen del trofeo, lo que terminó encendiendo a los hinchas fue la música elegida: de fondo sonó “Good Feeling”, tema de Flo Rida (2011), una decisión que muchos interpretaron como una respuesta directa al noruego.
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En su publicación, Gabriel acompañó el video con la canción “Good Feeling”, cuyo estribillo incluye la frase “oh, sometimes, I get a good feeling”. Ese detalle no pasó desapercibido para los seguidores, que conectaron el tema con un episodio anterior protagonizado por Haaland. En aquella ocasión, tras un partido clave en el que Manchester City superó 2-1 a Arsenal, el delantero cantó frente a las cámaras con la misma línea del tema.
Desde entonces, la narrativa quedó servida: cada gesto, cada celebración y cada elección de contenido en redes se convierten en munición extra para un duelo personal que ya no se limita a los enfrentamientos futbolísticos.
Una disputa que escaló en la temporada 2024-25
Este “tira y afloja” digital no surge de la nada. La confrontación entre ambos alcanzó un punto crítico durante la campaña 2024-25, cuando se enfrentaron en un partido cargado de tensión. En un vibrante 2-2, Haaland lanzó el balón directamente hacia la parte posterior de la cabeza de Gabriel después de un tanto de último momento que permitió el empate.
La reacción no se quedó en el terreno de juego. Gabriel avivó el fuego en declaraciones posteriores, con un mensaje desafiante: sostuvo que su equipo “estaba esperando” a Manchester City en el Emirates. Y la historia continuó con una escena que también se volvió viral: más tarde, en la contundente victoria de Arsenal 5-1 en casa, el brasileño se encargó de celebrar de forma intensa frente al delantero.
Rivalidad personal, pero campañas individuales de élite
Más allá de las fricciones, ambos jugadores han brillado con una eficacia notable en el presente ciclo. Haaland volvió a demostrar que es un futbolista de cifras estratosféricas: anotó 38 goles en 52 partidos en todas las competiciones. Su rendimiento en el campeonato local fue determinante para que conquistara el Premier League Golden Boot, el máximo goleador de la liga, por tercera vez en cuatro temporadas.
Por su parte, Gabriel no solo sostuvo el “duelo” con presencia mediática, sino que también fue una pieza clave en el desempeño defensivo del Arsenal. Acumuló 50 apariciones en todas las competiciones y actuó como un pilar en una zaga que terminó llevando al club londinense a la gloria doméstica.
Aunque Manchester City no logró alzarse con el trofeo de la Premier League, la competencia entre ambos —en lo deportivo y en lo emocional— mantuvo encendida la llama del torneo y dejó escenas memorables a lo largo de la temporada.
La próxima cita: Arsenal vs. Paris Saint-Germain en la final de Champions
De cara al futuro inmediato, el foco de Gabriel se desplaza a Europa. Arsenal se prepara para afrontar la final de la Champions League frente a Paris Saint-Germain el 30 de mayo. Allí, el brasileño tendrá el reto de sostener a su equipo ante uno de los rivales más exigentes del continente.
Con todo, es difícil pensar que el capítulo personal con Haaland haya quedado cerrado. Si ambos mantienen su papel protagónico en sus respectivos equipos, la probabilidad de nuevos choques —y, seguramente, nuevos gestos cargados de intención— vuelve a estar sobre la mesa para la próxima temporada.
Por qué este tipo de rivalidad impacta en el juego
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Cuando un duelo personal se vuelve mediático, aumenta la intensidad en cada contacto: el “detalle” pesa más para jugadores y aficionados.
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La presión emocional puede influir en decisiones dentro del área, en la concentración defensiva y en el control del ritmo del partido.
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Los gestos en redes alimentan la narrativa: cada encuentro se mira con lupa, incluso antes de que el balón ruede.
