Füchse Berlín levantó el trofeo de la DHB Cup con autoridad en la Final Four disputada en Colonia: su victoria 42-33 (22-17) ante Bergischer HC apagó cualquier posibilidad de sorpresa y confirmó el favoritismo del campeón alemán. Mathias Gidsel lideró a los suyos con el festejo más ruidoso tras el pitido final, mientras los aficionados desbordaban alegría en el Lanxess Arena.
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Los capitalinos, encabezados por Mathias Gidsel, celebraron en un escenario histórico: era el triunfo de copa que el club no lograba desde hacía doce años. El danés, además de ser la referencia del conjunto, se reencontró con el sabor del éxito en el mismo recinto donde llegó su primer título en Colonia.
Gidsel fue uno de los pilares ofensivos del equipo, con nueve goles ante 19.750 espectadores. Sin embargo, el máximo anotador del partido fue su compatriota Lasse Andersson, que firmó diez goles. La final de la DHB Cup se convirtió así en la más goleadora de la historia del torneo.
El partido se decidió en un tramo clave: tras un empuje del conjunto berlinés a finales del primer tiempo, Füchse se fue al descanso con ventaja y terminó imponiéndose con control. En el segundo periodo, los favoritos dominaron con claridad y administraron la renta hasta sentenciar el duelo.
Un parcial decisivo antes del descanso
Bergischer HC intentó resistir desde el inicio, pero el arranque del equipo no fue sencillo: salió nervioso y llegó a estar con la fortuna de no encajar una desventaja más amplia al comienzo. Aun así, Sören Steinhaus logró nivelar con un gol para el 5-5 en el minuto 7, aunque ese equilibrio duró poco.
La película cambió cuando Füchse tomó el mando del ritmo. En el minuto 18, el equipo abrió su primera renta de tres goles con un marcador de 13-10. A partir de ahí, el partido quedó encarrilado hacia el guion esperado.
La reacción de BHC, y el golpe que lo rompió todo
Durante el primer tiempo, el técnico de Bergischer HC, Markus Pütz, reclamó orden defensivo: su equipo concedía demasiados goles rápidos. A pesar de eso, el recién ascendido mostró carácter y logró volver a meterse en la pelea en dos ocasiones, reduciendo la desventaja a un gol, con 14-13 (21’) y 17-16 (27’).
Pero entonces llegó un tramo que cambió el destino de la final: Füchse encadenó un parcial de 5-1 que devolvió una ventaja de cinco tantos. En ese escenario, el seleccionador nacional Alfred Gislason lo dejó claro: para soñar con la remontada, Bergischer HC necesitaría un segundo tiempo prácticamente perfecto.
Y, aunque BHC peleó, el rival no volvió a ofrecer la oportunidad. En el tramo final, la distancia nunca se redujo de forma real. La diferencia se ensanchó con un golpe definitivo: el 47’ trajo el tanto de Max Darj que llevó el marcador a 34-26, estirando la brecha hasta ocho goles. En términos de handball de alto nivel, esa distancia ya resulta extremadamente difícil de remontar en el tiempo restante.
Premio, momento del club y contexto reciente
Este título no solo representa una copa más en el palmarés de Füchse: llega como un nuevo escalón en una etapa de crecimiento acelerado. Tras ganar su primer título de liga y alcanzar la final de la Champions League la temporada anterior, el conjunto capitalino suma ahora el trofeo de copa con un mensaje contundente.
Además, el campeón se embolsa 200.000 euros en concepto de premio.
Bergischer HC: sueño de “gigante” y regreso a casa con historia
Para Bergischer HC, la final era la primera ocasión en la que el club alcanzaba el partido decisivo. Aunque la ilusión de un gran batacazo se apagó en Colonia, el camino hasta allí ya dejó una historia memorable.
El fin de semana arrancó con un impacto: BHC eliminó a SC Magdeburg, vigente campeón de la Champions League, en una tanda de penales en la semifinal del sábado. Ese antecedente aumentaba la expectativa de que el milagro pudiera repetirse en la final.
Antes del encuentro, el jugador Noah Beyer habló sobre su estado mental y la intensidad del día anterior: aseguró que había conseguido dormir cerca de las 2:00 a.m., pero que no era excusa, y prometió “full throttle” para el partido. También recordó que fue él quien convirtió el penal decisivo en la semifinal y remarcó que estaban listos para hacer “exactamente lo mismo” que el día anterior.
Al final, el equipo de Wuppertal y Solingen se quedó sin el gran premio, pero se llevó el reconocimiento de haber sido la gran historia del fin de semana por el nivel mostrado y por haber desafiado a un gigante europeo.
El tercer puesto: Magdeburg cae y pone en duda su regreso a Colonia
En el partido por el tercer lugar, SC Magdeburg también se quedó sin consuelo. Perdió 31-35 (15-16) ante TBV Lemgo Lippe y dejó escapar la posibilidad de sumar algo más a su calendario.
El entrenador Bennet Wiegert admitió que la preocupación existe: “¿Estoy preocupado? Claro”. Aunque el campeonato de liga parece prácticamente asegurado, la forma exhibida durante el fin de semana reduce las probabilidades de que el equipo regrese a Colonia en junio para disputar la Final Four de la Champions League.
Así, mientras Füchse Berlín celebró su regreso a la cima de la DHB Cup, Bergischer HC se marchó con una hazaña histórica y Magdeburg, con una derrota que obliga a mirar con más atención lo que viene.
