El Manchester City parecía encaminado a dar un paso clave en su pelea por el título ante el Arsenal, pero un error puntual de Marc Guehi cambió por completo el guion. Everton aprovechó la desconcentración, le dio la vuelta al marcador con autoridad y terminó dejando al City contra las cuerdas en la recta final: aunque los de Pep Guardiola reaccionaron, el resultado los deja a cinco puntos del líder, con margen de error prácticamente inexistente.
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Jeremy Doku abrió el marcador con una definición de gran nivel, poniendo a City por delante y marcando el ritmo de un partido que hasta entonces dominaban con solvencia. Sin embargo, en un momento de poca atención defensiva, Guehi cometió un fallo que resultó decisivo: su pérdida de concentración terminó regalando una ocasión clara.
En el minuto 68, Thierno Barry igualó el encuentro. Hubo un detalle que añadió tensión al instante: el delantero de Everton estaba en fuera de juego en la jugada anterior, pero el error de Guehi terminó habilitando la acción que acabó en gol. A partir de ahí, el planteamiento de City se desordenó: los visitantes, que antes se mostraban firmes con el balón y ordenados, perdieron estabilidad y empezaron a sufrir las transiciones.
La remontada se acelera: O’Brien y el 2-1
El problema se contagió. Everton ganó confianza y City empezó a pagar caro cada pérdida. Apenas cinco minutos después del empate, Jake O’Brien aprovechó un balón para elevarse y cabecear con precisión, colocando el 2-1 y desatando la euforia en el estadio.
La reacción en la línea de banda fue inmediata: Guardiola, visiblemente impactado, asistía a cómo un 1-1 se transformaba en una desventaja en cuestión de minutos. La sensación en el banquillo visitante era de incredulidad, porque el partido había cambiado de dirección de forma drástica.
Barry vuelve a marcar y Everton estira el golpe
La historia no se detuvo ahí. Everton amplió su ventaja hasta el 3-1, con Thierno Barry marcando por segunda vez. El estadio estalló al ver que las esperanzas de City de encadenar un cuarto título consecutivo quedaban seriamente comprometidas.
En ese tramo, City sufrió no solo por el marcador, sino por el impacto emocional: cada intento de recuperar el control parecía llegar tarde, y el equipo local encontraba espacios para castigar.
La reacción de City: Haaland acorta distancias
A pesar del vendaval, City no se rindió. La capacidad de los de Guardiola para insistir incluso en partidos cuesta arriba volvió a aparecer. Erling Haaland, el futbolista que suele aparecer en los momentos decisivos, logró reducir distancias con una finalización a escasos minutos del segundo gol de Barry.
El tanto cambió el clima del partido: el gol silenciaba a la grada y obligaba a muchos aficionados locales que ya se habían levantado a regresar rápidamente a sus asientos. Era el tipo de señal que anticipa una nueva vuelta de tuerca en un duelo tan irregular.
El final de infarto: el segundo gol de Doku
Con el tiempo corriendo y la pelea por el título potencialmente escapándose, City empujó con todo. La presión terminó dando fruto en los instantes finales: Jeremy Doku firmó un segundo gol espectacular, esta vez con un remate curvado que se coló en la parte alta de la portería.
Ese tanto dejó a City con un rayo de esperanza, aunque el impacto del partido ya estaba hecho: el guion se había vuelto impredecible y el golpe inicial de Guehi seguía pesando en el resultado final.
Consecuencias en la tabla: City queda a cinco puntos
El gol tardío permitió a City sumar, pero el resultado final no fue suficiente para recortar la distancia de forma decisiva. Ahora, City queda a cinco puntos del Arsenal, con un partido en mano. La situación se vuelve especialmente exigente: cada tropiezo puede ser determinante en el desenlace.
Incluso si City consigue ganar su compromiso pendiente contra Crystal Palace y además encadena victorias en el resto de sus partidos, todavía necesitará que Arsenal falle al menos una vez en sus tres encuentros finales frente a West Ham, Burnley y Crystal Palace. El margen para el City se reduce a la combinación de rendimiento propio y resbalón ajeno.
Everton, cerca de Europa, pero con frustración
Para Everton, el resultado es un empujón valioso hacia una posible plaza europea. Sin embargo, el equipo también se va con un sabor agridulce: no logró sostener una ventaja de dos goles y al final el partido se cerró en un 3-3, con un cierre que confirma lo imprevisible del tramo final de Premier League.
De cara a las próximas semanas, el nombre de Guehi se repetirá en la conversación futbolística: su fallo inicial fue el origen de una secuencia que cambió el partido, reordenó el ritmo del encuentro y terminó marcando el pulso de una jornada con enormes implicaciones para la lucha por el título.
