Carlos Queiroz, el nuevo seleccionador de Ghana, llega con plan defensivo rumbo al Mundial

La Asociación de Fútbol de Ghana (GFA) reaccionó con rapidez tras la destitución de Otto Addo y, a apenas dos meses del inicio de la Copa del Mundo, anunció la llegada de Carlos Queiroz como su nuevo seleccionador. El cambio no llega por un simple “cambio de estilo”, sino por una urgencia clara: corregir un déficit defensivo que ha costado goles en cadena y que amenaza con pasar factura antes del Mundial de 2026.

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En el fondo, el despido de Otto Addo se explica por el rendimiento: el equipo no ha mostrado capacidad para convertir con regularidad y, más preocupante aún, ha encajado demasiados tantos. Con el Mundial ya en el horizonte —y con solo dos partidos amistosos previstos— Ghana necesita un técnico que priorice la organización y minimice riesgos, no que intente “reinventar” el ataque.

Los números recientes describen el problema con crudeza. En los últimos cinco partidos, las “Black Stars” ganaron 0, marcaron 2 y recibieron 11. Eso deja un promedio de 2.2 goles encajados por encuentro. La racha incluye dos derrotas recientes: 5-1 ante Austria y 2-1 contra Alemania.

Si se amplía el análisis a los últimos 10 juegos, la tendencia no mejora: anotaron 14 goles y concedieron 12. Entre esos resultados destaca una goleada 5-0 ante la selección de República Centroafricana, además de un empate 1-1 frente a Chad.

La preocupación táctica: fallos estructurales y transiciones mal defendidas

Más allá del marcador, el patrón que se repite es el mismo: fallas defensivas de tipo estructural. En el duelo contra Alemania, Alexander Djiku —un central llamado a sostener la línea— recibió una calificación de 4/10, mientras que su compañero Jonas Adjetey fue evaluado con un 3/10. En el mediocampo, Thomas Partey (el futbolista de mayor experiencia en campo de Ghana) quedó con 3.5, con críticas específicas por su movilidad defensiva en momentos de transición rápida.

El mensaje es claro: no basta con “defender mejor”; hay que ajustar roles, distancias y tiempos. Y ese es el terreno donde Queiroz ha construido su reputación durante décadas.

Queiroz llega con una idea fija: disciplina y defensa organizada

Carlos Queiroz, entrenador luso-mozambiqueño, es reconocido por su obsesión con la organización defensiva. Su trayectoria lo llevó a trabajar en contextos de altísima presión: fue asistente de Sir Alex Ferguson en Manchester United (entre 2002-2003 y 2004-2008), participando en sistemas como el 4-3-2-1 que acompañaron la conquista de tres Premier League y el título de la Champions League en 2008.

En su etapa en el club inglés, dejó una frase que resume su filosofía: el objetivo final es defender bien y evitar conceder goles, incluso si eso implica replegar con muchos jugadores detrás del balón.

¿Contradicción con el ADN ofensivo de Ghana? En realidad, no tanto

A primera vista, la elección de un técnico “defensa primero” puede parecer una ruptura con el perfil histórico de Ghana, asociado a futbolistas creativos y a selecciones atrevidas que han dejado nombres como Abedi Pelé, Tony Yeboah, Michael Essien y el goleador Asamoah Gyan.

Sin embargo, la realidad reciente es que Ghana no ha traducido ese potencial ofensivo en logros sostenidos. Su referencia histórica más importante en el Mundial sigue siendo el cuarto de final de 2010, alcanzado bajo un enfoque defensivo similar.

El espejo de 2010: Rajevac y el enfoque táctico que priorizaba el orden

En 2010, Milovan Rajevac llevó a Ghana a las semifinales del imaginario táctico del equipo: una estructura basada en disciplina posicional, compacidad defensiva y transiciones rápidas. El sistema se movía alrededor de una base 4-5-1 adaptable.

En el torneo, Ghana marcó más de un gol en un partido únicamente: el 2-1 en tiempo extra frente a Estados Unidos en los octavos de final. En fase de grupos, el balance fue conservador pero efectivo: vencieron a Serbia 1-0, empataron con Australia 1-1 y cayeron 1-0 ante Alemania, logrando avanzar con cuatro puntos. El registro defensivo fue clave para sostener el plan.

Luego, en el cuarto de final, Ghana quedó eliminada por Uruguay en tanda de penales. Incluso desde el plantel se defendió el enfoque: Prince Tagoe, parte de ese grupo, señaló que la crítica por el “proyecto de un gol” no les importaba mientras fueran ganando y cobrando los premios.

Sobre el plan ante Uruguay, el defensor Samuel Inkoom describió el método: Rajevac pedía aguantar (“stay”) y, además, insistía en presionar para provocar el primer gol.

Por qué Queiroz encaja: experiencia en selecciones y equipos con mentalidad defensiva

La lógica que une aquel Ghana de 2010 con el Queiroz actual se basa en un patrón repetido: cuando el portugués toma las riendas, sus equipos suelen conceder menos. En el caso de Irán, donde dirigió durante el período más largo en la historia futbolística del país (2011 a 2019), clasificó para el Mundial de 2014 como ganador de grupo invicto, encajando solo dos goles en los últimos ocho partidos de clasificación y ganando la mayoría de encuentros por 1-0.

En Rusia 2018, Irán fue de los equipos más defensivos del torneo. Empataron 1-1 con Portugal y cayeron 1-0 ante España dentro de un grupo que contenía a dos gigantes europeos. Incluso contra España, Irán planteó un 4-5-1 sin balón, con la línea de presión cerca del mediocampo, cayendo a un 6-3-1 bajo asedio sostenido.

El dato de posesión también ilustra la estrategia: Irán tuvo apenas 22% de posesión ante España durante los 90 minutos, apostando por contraataques y jugadas a balón parado. Hubo incluso un gol anulado por VAR en los minutos finales que pudo cambiar el destino del partido.

Egipto también fue prueba de su método: efectividad, aunque no sea “bonito”

En Egipto, otro entorno de alto nivel continental, Queiroz no alteró su esencia. En la Copa Africana de Naciones 2021, los “Pharaohs” llegaron a la final: superaron a Costa de Marfil en penales, vencieron a Marruecos 2-1 y también pasaron por penales frente a Camerún como local, antes de caer ante Senegal en la final, también desde el punto penal. En resumen: resultados más que espectáculo, hasta que el desenlace no acompañó.

El gran problema de Ghana: el tiempo es poco y las bajas golpean la transición

Aunque la idea táctica encaja con lo que Queiroz suele imponer, el reloj es el enemigo. Con menos de dos meses para el Mundial y apenas dos amistosos, el margen para instalar un sistema completo es reducido.

Además, aparece una baja que puede alterar el plan. Mohammed Kudus —uno de los futbolistas con mayor talento técnico para generar peligro en transiciones— parece quedar fuera del Mundial por una lesión en el isquiotibial. Se estima que estará fuera al menos tres meses, por lo que su regreso es improbable.

La dependencia de la calidad en transición es determinante en el modelo de Queiroz. En el Mundial de 2018, Irán apoyaba su contraataque en Sardar Azmoun y Mehdi Taremi como salidas principales. Sin Kudus, Ghana cuenta con alternativas como Antoine Semenyo (Manchester City) y Jordan Ayew (Leicester City), capaces de generar, pero no con el mismo perfil ni el mismo impacto específico.

La lista de ausencias se agranda: Mohammed Salisu también está confirmado como baja para el Mundial. Con esto, Queiroz pierde opciones en el centro de la zaga, justo la zona más crítica para su sistema defensivo.

El factor humano: la disciplina de Queiroz y los choques de autoridad

Más allá de la táctica, existe un componente que en su carrera ha generado tensiones: la autoridad del entrenador y la forma en que gestiona la jerarquía interna. En Sudáfrica, Queiroz clasificó al equipo para el Mundial de 2002, pero renunció antes del torneo tras un desacuerdo con la federación sudafricana.

En Real Madrid duró una temporada y fue despedido. En Manchester United, su autoridad táctica influyó en la salida de Roy Keane en 2005. Más adelante, en una visita a Nigeria en 2011, Keane describió que en su primer ingreso a una oficina, en cuestión de minutos terminó abandonándola.

También hubo fricciones en Irán. Se exilió del plantel a Mehdi Rahmati tras cuestionar la autoridad de Queiroz, una decisión que se consideró polémica en su momento pero que reforzaba el tipo de orden que él exige. Incluso su vínculo con la federación iraní atravesó tensiones durante años, y con Qatar su contrato terminó tras 12 partidos por rescisión mutua.

Ghana también vive un reto institucional: decisiones con prisa y una estructura que aún se ajusta

La propia historia reciente de la GFA añade otra capa de dificultad. Se reportó que una reunión inicial del Consejo Ejecutivo el 10 de abril para cerrar el nombramiento no habría podido tomar una decisión por baja asistencia: solo seis miembros estuvieron presentes y el presidente se conectó de forma virtual desde el exterior.

Queiroz firmó un contrato de cuatro meses. Es un acuerdo de corto plazo que, en teoría, busca que la “luna de miel” se mantenga hasta el Mundial, aunque también refleja que ambas partes caminan con cautela.

Lo que está en juego: premios económicos y un “win-win” que debe sostenerse

Con un salario reportado de 100.000 dólares mensuales, hay incentivos para cumplir. Para Ghana, avanzar en el Mundial puede significar una recompensa económica de hasta 20 millones de dólares si llega al cuarto de final, y más si alcanza el objetivo de semifinales. Para Queiroz, el plan es claro: si el trabajo rinde, la vía a un contrato de dos años se vuelve real, prácticamente duplicando lo percibido mensualmente.

La cuenta regresiva: 60 días y una última oportunidad para enderezar el rumbo

Quedan alrededor de 60 días para el debut del equipo. En el pasado, Ghana confió en un entrenador extranjero de enfoque defensivo con poco tiempo previo al Mundial y terminó alcanzando el cuarto de final, quedando a un paso de la semifinal en una tanda de penales. Ese antecedente alimenta la esperanza de que, con una estructura bien armada, el equipo pueda competir sin desmoronarse.

Ahora el desafío recae en la federación: debe ofrecerle a Queiroz el marco profesional que él suele exigir —infraestructura, autoridad clara sobre selección y táctica, y cumplimiento puntual de compromisos— porque, históricamente, cuando esas condiciones no se cumplen, la relación se rompe.

Con tan poco margen, Ghana no puede permitirse errores. La pregunta es si Queiroz tendrá el tiempo suficiente y, sobre todo, si la pérdida de Kudus y Salisu no terminará siendo el obstáculo que el plan defensivo no pueda compensar.

Tomás Aguirre

Experto en casinos online con años de experiencia analizando plataformas de juego en Argentina. Especializado en bonos, métodos de pago y reseñas detalladas de los mejores operadores del mercado.