El Benfica cerró su participación en la Primeira Liga con una actuación contundente: goleó al Estoril por 3-1 y rubricó una temporada completa sin conocer la derrota. Con un balance de 23 victorias y 11 empates, el equipo mostró una solidez defensiva y una capacidad de resistencia que se asocian al sello de José Mourinho. Sin embargo, pese a la gesta de mantener el invicto, el trofeo no llegó.
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El conjunto “eagles” finalizó el torneo con 80 puntos, una cifra que normalmente suele ser suficiente para conquistar el campeonato. No fue el caso: Benfica terminó ocho unidades por detrás del campeón, el Porto, y dos puntos por debajo del Sporting, que se aseguró el segundo lugar tras imponerse al Gil Vicente.
Este desenlace tiene consecuencias deportivas inmediatas para el club: Benfica jugará la Europa League. Para encontrar un antecedente similar hay que remontarse a la temporada 2009-10, cuando el equipo no disputó la máxima competición continental.
Los goles ante Estoril y el posible adiós de Mourinho
La victoria sobre Estoril tuvo tres protagonistas en el marcador: Richard Ríos, Alexander-Bah y Rafa Silva. El triunfo, además de cerrar la liga con autoridad, podría haber sido el último partido de José Mourinho como entrenador del Benfica en el Estádio da Luz.
El portugués, de 63 años, firmó un contrato de dos años el pasado septiembre y ahora se encuentra en el centro de una intensa especulación sobre un posible regreso a Real Madrid. Florentino Pérez, presidente del club español, estaría decidido a recuperar al técnico que ya estuvo en el Bernabéu hace 13 años.
En el plano contractual, Mourinho se encuentra en negociaciones finales para asumir en Los Blancos, lo que implicaría una salida anticipada de Lisboa, pese al impacto que dejó durante esta campaña en Portugal.
Defensa imbatible desde enero de 2025
Más allá del resultado final en la tabla, el rendimiento del Benfica durante la segunda vuelta fue determinante. El equipo no perdió ningún partido de liga desde enero de 2025, reafirmando su papel como un bloque difícil de superar. Mourinho consiguió reordenar el funcionamiento defensivo y convertir el “no perder” en una ventaja competitiva constante.
La paradoja es que, con el título tan cerca, el Benfica pagó caro el exceso de empates. En una liga donde cada punto cuenta, la consistencia ofensiva puede verse superada por la suma de igualadas cuando el rival logra convertir más partidos en victorias.
La maldición de los invictos: Benfica no es el primero
No es la primera vez que el Benfica vive una situación similar: quedar invicto en una liga y aun así no levantar el trofeo. Ya ocurrió en la temporada 1977-78, cuando Porto se llevó el campeonato pese a tener el mismo número de puntos, gracias a una mejor diferencia de goles.
Con este desenlace, el Benfica se suma a un grupo selecto de equipos europeos que atravesaron una frustración estadística en este siglo: no perder ningún partido y, aun así, no ganar su liga. En la historia reciente, solo FC Sheriff en Moldavia (2024-25) y Red Star Belgrade en Serbia (2007-08) lograron el mismo hito sin conquistar el título nacional.
Reconocimiento emocional: homenaje a Pizzi
El partido ante Estoril no se vivió solo desde lo deportivo. El Benfica aprovechó la jornada para tributar a Pizzi, ex capitán del equipo, que puso fin a su carrera profesional con 36 años defendiendo la camiseta de los “canarios”.
El mediocampista fue durante años una figura central en el Estádio da Luz y recibió el cariño del público y de antiguos compañeros en su último encuentro oficial. Entre el cierre de temporada y el homenaje, el club mezcló el valor del logro colectivo con el recuerdo de una leyenda reciente.
Un final agridulce para la temporada
Benfica se marchó de la Primeira Liga con un invicto que quedará en los registros, pero con el sabor amargo de no alcanzar el campeonato. Ahora la atención se desplaza hacia el futuro inmediato: la definición del destino de Mourinho y la planificación de un nuevo camino en la Europa League, mientras el club intenta romper una historia que, por momentos, parece repetirse.
