Massimiliano Allegri lo dijo sin rodeos tras otro partido gris del AC Milan: el ataque no está funcionando como debería. El empate 0-0 del domingo ante la Juventus volvió a dejar en evidencia la falta de chispa ofensiva, con un punto especialmente problemático en el entendimiento entre Christian Pulisic y Rafael Leao, una dupla que, al menos en el esquema actual, no logra generar suficiente peligro y los silbidos en San Siro se hacen cada vez más fuertes.
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El problema no nace únicamente del 0-0 frente a la Juve. El partido se inscribe en una racha larga de actuaciones ofensivas poco convincentes, donde la desconexión entre los dos protagonistas del frente es cada vez más visible. Allegri insiste en mantener una estructura que busca equilibrio, pero el precio lo está pagando el rendimiento goleador del equipo.
Con el paso de las jornadas, el escenario se vuelve más claro: sin una referencia de área que sostenga el ataque y sin la producción necesaria desde las bandas, Milan se queda sin un plan que rompa defensas cerradas.
Pulisic, el que más sufre la sequía
Dentro de ese contexto, Christian Pulisic es quien atraviesa el momento más delicado. Tras el 0-0 del domingo, el extremo estadounidense todavía no ha marcado ni con su club ni con su selección en 2026. Aunque conserva el rol de segundo máximo goleador del equipo con ocho tantos, no logra sumar desde hace más de cinco meses.
La preocupación no es solo por el gol: desde el inicio de 2026 ha disputado 18 partidos entre club y selección y no ha anotado en ninguno. Además, en esos 18 encuentros apenas registra una asistencia. En términos prácticos, su impacto ofensivo medible ha sido muy bajo durante gran parte del año.
En marzo, en una concentración con la USMNT, Pulisic habló del tema con una mezcla de confianza y resignación: aseguró que hace las cosas correctas, pero que le falta que la suerte cambie. Llegó a expresar una idea muy concreta: que en algún momento el balón podría tocarle la rodilla y entrar, y que a partir de ahí todo se destrabaría.
Más que “mala racha”: el problema también es posicional
Allegri no se limita a describir una sequía. También señala que el contexto táctico no está favoreciendo a Pulisic. El técnico reconoce que el extremo no encaja del todo en el rol que le toca asumir y, además, admite que en los últimos partidos el equipo ha quedado sin un delantero centro claro.
En esa línea, el entrenador explicó que, para el partido ante la Juventus, pidió que Pulisic jugara por el carril central-derecho y que Leao lo hiciera por el central-izquierdo, lo que dejó al equipo sin un centrodelantero definido. Ese detalle resulta clave en un 3-5-2, un sistema que suele necesitar una figura que reciba de espaldas, fije centrales y convierta las llegadas en goles.
Leao también paga el peaje
Rafael Leao no escapa de la misma realidad. El delantero portugués tampoco atraviesa su mejor tramo goleador: no marca desde el 1 de marzo ante Cremonese. En los grandes partidos de la temporada, ni Pulisic ni Leao lograron marcar la diferencia como se esperaba, y el Milan ha terminado sintiendo esa falta de definición en los momentos decisivos.
En lo colectivo, la estadística habla por sí sola: el AC Milan ha disputado 18 encuentros en 2026 y solo en cinco de ellos anotó más de un gol. Esa dificultad para acumular ocasiones claras y convertirlas en tantos ha sido determinante en la pérdida de ritmo del equipo.
El 3-5-2: más solidez, menos pólvora
La paradoja del momento del Milan es que defensivamente el equipo mejoró. Allegri intenta sostener el plan con una estructura más equilibrada, en la que el 3-5-2 le da más orden al conjunto. De hecho, en esta temporada el Milan ha encajado 27 goles en la Serie A, una cifra que el propio contexto coloca como la mejor del campeonato. Sin embargo, el costo es evidente: el ataque no acompaña.
En los últimos cuatro partidos, el Milan marcó solo un gol y sumó cuatro puntos. El resultado es que se alejó del grupo de arriba y volvió a quedar “cerca” pero no “arriba”: actualmente es tercero, con tres puntos de ventaja sobre la Juventus, mientras que Como se mantiene acechando en quinto lugar, a solo seis unidades.
El dilema: estabilidad defensiva o recuperación ofensiva
Si el Milan quiere volver a acercarse al rendimiento goleador de la temporada pasada, el objetivo es claro: para igualar los 61 goles del curso anterior, necesitaría marcar 13 tantos en sus últimos cuatro partidos de Serie A. El desafío no es menor, especialmente considerando que el club no tiene un delantero al que pueda confiar de forma consistente.
Niclas Fullkrug apenas tiene un gol. Santiago Gimenez, que regresó recientemente de una lesión, todavía no ha marcado en 12 partidos. Incluso Christopher Nkunku, que puede actuar como una opción más centrada, suma solo cinco goles en 28 apariciones. En otras palabras: el Milan sufre para encontrar una ruta estable hacia el gol.
Oportunidad en el calendario… y necesidad de reaccionar
Quedan cuatro partidos en el calendario del AC Milan, y la importancia es alta porque el equipo está en la zona de control para asegurar su objetivo en la liga. Allegri indicó que el club, matemáticamente, está a seis puntos de garantizar lo que se propone, lo que implica que necesita ganar dos encuentros para acercarse definitivamente.
Los rivales también abren una ventana realista. A excepción de Atalanta, que ocupa el séptimo lugar, los otros tres equipos están en la mitad baja de la tabla. Uno de ellos es Cagliari, que se mueve al borde de la zona de descenso. Son partidos donde el Milan puede tener espacio para recuperar el nivel ofensivo y, sobre todo, para que Pulisic vuelva a participar con mayor incidencia.
USMNT: un rol que podría devolverle la chispa a Pulisic
Mientras el Milan lidia con su falta de gol, el tema Pulisic también se mira con atención desde la USMNT. Hay una preocupación lógica en el entorno: si el extremo no está marcando, aunque sea de forma intermitente, se reduce el margen de error de cara al Mundial de verano.
Al mismo tiempo, la selección estadounidense podría ofrecerle una solución distinta. Pulisic, en su rol con la USMNT, suele actuar más cerca de la creación ofensiva, como mediapunta detrás del delantero, en lugar de ser el último responsable de romper defensas como centrodelantero. Desde esa posición, puede recibir en espacios, generar jugadas para sí mismo o para otros y aprovechar el dinamismo del equipo.
En marzo, en un campamento donde enfrentaron a Bélgica, se vio claramente ese impacto: Pulisic generó ocasiones una tras otra, aunque le faltó el toque final para que entraran. La diferencia entre “ser protagonista” y “transformar” a veces depende de un detalle: un balón que toca la rodilla y cambia el partido, o una definición que termina en el fondo de la red.
Presión distinta para el Mundial
Otro punto es que la USMNT no necesita que Pulisic sea el único goleador. La selección cuenta con nombres que están produciendo en el área: Folarin Balogun en el fútbol de Mónaco, Ricardo Pepi con el PSV, Haji Wright tras ganar el Championship con Coventry City. A esa lista se suman otros recursos: Weston McKennie vive un gran momento goleador en Juventus tanto en Serie A como en la Champions League, y también aportan jugadores como Malik Tillman, Brenden Aaronson, Gio Reyna y Diego Luna, con goles tanto a nivel de clubes como con la camiseta de Estados Unidos.
Por eso, aunque en Milan la sequía pesa, en la USMNT la exigencia puede ser diferente: más construcción y creación, menos obligación de ser el único definidor.
La última palabra: volver a convertir
De cara al final de temporada, Allegri confía en que el problema se destrabe. El entrenador aseguró que, para el cierre del campeonato, Pulisic dará su contribución. El Milan, por su parte, tiene cuatro partidos para sostener la pelea por sus objetivos y, sobre todo, para recuperar el gol que ahora parece esquivo.
En un momento donde el equilibrio defensivo ya está, la gran pregunta es si el equipo conseguirá recuperar la ofensiva que necesita. Porque con el público cada vez más impaciente, el margen para seguir sin anotar se vuelve cada vez más corto.
