El presente de Borussia Dortmund ilusiona en el campo, pero alrededor del club aún sobrevuelan dudas sobre el funcionamiento interno. En ese contexto, el exdelantero alemán Max Kruse volvió a poner el foco en Niko Kovač, entrenador de perfil polémico, y recordó su experiencia personal en el VfL Wolfsburg, donde terminó chocando con el croata desde el primer momento.
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Kruse señaló que, aunque Dortmund marcha bien en lo deportivo, se escuchan “susurros” de que no todo está en orden fuera del césped. El exinternacional, además, aprovechó para profundizar en por qué Kovač no logró encajarle profesionalmente a él ni al entorno que pretendía imponer.
El delantero de 38 años (actualmente con trayectoria internacional) explicó que el problema no era únicamente táctico, sino también humano: Kovač, según su relato, busca imponer una jerarquía clara y un rol muy específico para cada jugador.
La idea del “alfa” y el choque con la diversidad
De acuerdo con Kruse, el entrenador pretendía que los futbolistas siguieran instrucciones de manera casi literal y que el vestuario se alineara con una figura dominante. Kruse remarcó que cada persona tiene rasgos distintos y que un técnico debe gestionar esas diferencias para sacar lo mejor del grupo.
“Si no comprendes eso como entrenador, normalmente es difícil”, resumió.
El antecedente: por qué desde el inicio Kruse veía que no funcionaría
Kruse sostuvo que conocía a Kovač de etapas anteriores y que ya tenía claro qué tipo de persona era, qué buscaba y qué consideraba “muy importante”. Con ese panorama, asegura que comprendió relativamente pronto que la relación no iba a prosperar.
El punto de quiebre: el regreso a Wolfsburg estaba atado a Florian Kohfeldt
El exjugador también explicó el motivo por el cual volvió al VfL Wolfsburg. A su regreso, lo hizo principalmente por Florian Kohfeldt: para Kruse, su figura era decisiva en lo deportivo. Reconoció además que el aspecto económico también influyó, aunque dejó claro que sin Kohfeldt no habría tomado esa decisión.
Cuando Kohfeldt se marchó, llegó el primer giro. Después apareció Niko Kovač, con quien Kruse, según sus palabras, no se identificó y pronto concluyó que “no iba a funcionar, de una forma u otra”.
El intento de acercamiento: la reunión para hablar de expectativas
Kruse reveló que al principio intentaron hablar para alinear expectativas. Incluso recuerda que se citaron para una comida con el objetivo de discutir qué necesitaba cada parte del trabajo conjunto.
En ese acercamiento, Kovač le preguntó qué esperaba de él. Kruse respondió que no requería “nada” en particular, sino confianza: “Dame tu confianza y tendrás el rendimiento que quieres”.
La confianza se rompió rápido
El problema, según el relato de Kruse, llegó el mismo día de partido: lo dejaron en el banquillo. A partir de ese momento, considera que la confianza que se había intentado construir desapareció prácticamente de inmediato.
El conflicto logístico: el viaje diario desde Berlín
Otro punto que tensó la relación fue la rutina diaria. Kruse indicó que Kovač prefería que se instalara en Wolfsburg, algo que el delantero contempló, pero descartó por motivos personales.
Kruse explicó que con el tiempo ya no le resultaba atractivo mudarse, y que además su esposa vivía en Berlín. Aun así, sostuvo que manejó bien la logística, aunque admitió que los trenes no siempre acompañaban.
Para no llegar tarde, tomaba trenes más tempranos y con frecuencia llegaba a las instalaciones antes de las 8:00 a.m.
Cuando el descanso no alcanzaba
El exdelantero añadió que su estilo de vida a veces implicaba no acostarse hasta las 4 o 5 de la mañana, o incluso no dormir. En esos casos, se veía obligado a salir hacia el entrenamiento desde muy temprano, con apenas una hora de descanso antes de comenzar la jornada.
Pese a esa situación, Kruse defendió que al final el rendimiento manda: si produces y cumples en el campo, difícilmente se puede criticar.
Las críticas de Kruse también llegaron a Dortmund
Kruse no ha sido la primera vez que lanza comentarios duros sobre Kovač. Cuando se anunció su llegada a Borussia Dortmund (BVB), el exdelantero no ocultó su escepticismo y lo expresó con ironía.
En su programa Flatterball, junto a Martin Harnik, Kruse dijo que Kovač era “su elección favorita” para Dortmund, con la idea de que el club descubriera “lo que significa realmente una crisis”. También sostuvo que acabaría el ambiente de tranquilidad: “Se acabó la paz, la alegría y el sol”.
Kruse remató con una advertencia: quien quiera pasar por ese escenario puede hacerlo, aunque él dudaba que terminara funcionando.
Marzo de 2024: “un desastre” en lo personal
En marzo de 2024, Kruse fue todavía más contundente al calificar a Kovač como un “desastre absoluto” en términos de carácter. Además, afirmó que trataba a los jugadores de manera “antisocial”, en una valoración que dejó claro que el choque, para el exdelantero, no se limitaba a una temporada o a un detalle táctico.
Con la mirada puesta en Dortmund y las dudas que emergen “fuera del campo” pese al buen momento futbolístico, la historia de Kruse vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente en el fútbol: el impacto de los estilos de liderazgo en el vestuario, y cómo la química entre entrenador y plantel puede marcar el rumbo incluso cuando los resultados parecen acompañar.
