Julián Reyna, volante ofensivo de 23 años, encontró el resquicio de la suerte que llevaba tiempo buscando este sábado al aparecer en el área para culminar con frialdad una asistencia de Rocco Reitz. Aunque Borussia Mönchengladbach cayó 3-1 ante Augsburg, el gol del jugador estadounidense fue un hito personal clave: cortó una sequía que se estiraba desde enero de 2025 y, sobre todo, llegó en un momento importante para su carrera.
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El tanto marcó el primero de Reyna con el club desde enero de 2025, cuando todavía vestía la camiseta de Borussia Dortmund. Tras el partido, el mediocampista habló con satisfacción por el acierto, pero también dejó claro que el objetivo inmediato era sumar minutos y rendimiento:
“Hace un poco que no marcaba, pero al final solo estoy feliz de anotar. Más allá del resultado, lo más importante fue que pude sumar una buena cantidad de minutos y sentí que mi actuación fue bastante completa”, expresó.
La pregunta del Mundial: May 26 y el futuro inmediato
Con la convocatoria para el plantel de la Copa del Mundo acercándose el 26 de mayo, Reyna fue cuestionado sobre si lo hecho hasta ahora le alcanza para ganarse un lugar en el avión. Sin embargo, el futbolista mostró cautela al responder, consciente de que cualquier postura podría interpretarse tanto desde la afición como desde su nuevo entrenador.
El jugador calificó el tema como “una pregunta difícil de responder” y explicó el dilema que enfrenta cada vez que se habla de su estatus:
- Si responde “no”, cree que estaría “sin respaldo” para sí mismo.
- Si responde “sí”, siente que su contestación podría sonar “arrogante”, como si diera por hecho un lugar sin que todavía esté garantizado.
Reyna también dejó claro su vínculo emocional con el entorno nacional: “Me encanta el cuerpo técnico, me encantan los jugadores y amo a la selección. Obviamente, pase lo que pase, pasa. Solo espero y deseo estar para generar impacto y lograr algo grande con el equipo, pero la decisión no depende de mí”.
Un recorrido interrumpido por lesiones y falta de continuidad
A pesar de su talento, el camino del mediocampista se ha visto frenado con frecuencia por contratiempos físicos. Uno de los datos más llamativos es que, en los últimos cuatro años, no ha podido completar un partido de liga completo de 90 minutos. Esa ausencia de continuidad en el campeonato local explica por qué su rol en Mönchengladbach suele estar más ligado a la aportación desde el banquillo que a la titularidad fija.
Desde que llegó a Gladbach, el club lo ha utilizado repetidamente como “fuego de refresco”: alguien capaz de desequilibrar cuando el partido ya está en una fase concreta. En ese contexto, el gol ante Augsburg adquiere un valor adicional, porque llega como muestra de que puede marcar diferencias incluso sin ser siempre el primer once.
Orgullo familiar y legado con la selección de Estados Unidos
Más allá del debate sobre minutos y forma, Reyna mantiene un papel central en el proyecto de la selección. Su historia familiar también pesa: Claudio Reyna, su padre, fue capitán de Estados Unidos en dos Copas del Mundo. Consultado sobre la posibilidad de ser convocado, el futbolista reafirmó que para él sería un “honor” representar a su país, heredando una tradición que va más allá del presente.
El Mundial 2022: aprendizaje tras un episodio complicado
La Copa del Mundo de 2026 aparece como una oportunidad de reinicio para Reyna. En Qatar 2022, su experiencia quedó marcada por un desenlace que eclipsó el aspecto deportivo: hubo un conflicto público con el entonces entrenador Gregg Berhalter, lo que derivó en menor participación.
De hecho, Reyna había señalado tiempo atrás que el torneo que viene era su objetivo a largo plazo cuando dio el salto a Mönchengladbach. Ahora, con la mira puesta en su segunda cita mundialista, el jugador quiere que esta vez su historia se defina por lo que haga dentro de la cancha y no por titulares fuera de ella.
La motivación: que el protagonismo sea en el césped
Tras haber vivido, según sus propias palabras, “frustración y decepción” en etapas anteriores, Reyna llega a este tramo decisivo con una idea clara: aprovechar cada oportunidad para sumar impacto real. El gol ante Augsburg no resuelve por sí solo el futuro, pero sí aporta una señal importante en un momento en el que todo se mide: minutos, influencia y respuesta bajo presión.
Mientras el 26 de mayo se acerca, el futbolista sabe que el siguiente capítulo no depende únicamente de su voluntad. Aun así, su mensaje es inequívoco: está listo para competir, demostrar y ganarse el lugar que tanto anhela con la selección.
