Mary Fowler y, sobre todo, Shaw se convirtieron en el punto de inflexión de la noche en Stamford Bridge. Con Chelsea encaminado y con un marcador que parecía controlado, el partido dio un giro en los minutos finales: Fowler abrió la remontada en el 86’ y Shaw, primero para empatar y luego para desnivelar en la prórroga, dejó al City con el pase encaminado hacia Wembley. El 3-2 en el global de la eliminatoria (tras el desenlace en el tiempo extra) castigó a los Blues por un tramo final caótico.
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Durante gran parte del encuentro, la sensación fue que el guion lo escribía Chelsea. Erin Cuthbert adelantó a las londinenses apenas a los ocho minutos: su disparo se desvió y terminó superando a Khiara Keating. El golpe noqueó a City y, poco antes de la hora, Sam Kerr aprovechó un error de Keating para empujar el balón desde corta distancia y ampliar la ventaja.
El problema para Chelsea es que ese control no se tradujo en un partido cerrado. Kerr llegó a celebrar dos goles, pero ambos fueron anulados; el primero generó especial polémica porque Ellie Carpenter parecía mantener la pelota en juego antes del centro para su compañera. Aun así, cuando el partido parecía sentenciado, llegó la parte más frágil del plan de las Blues: cinco minutos de desconexión que Sonia Bompastor no quiso entrar a discutir al finalizar.
“Probablemente no perdimos el partido por eso. No somos lo suficientemente eficientes, sobre todo cuando defendemos nuestra área”, resumió la entrenadora tras el pitazo final.
Fowler en el 86’ y Shaw como sentencia: la remontada nace y crece
El regreso de City empezó con un destello de Fowler. En el 86’, la australiana —que esta temporada ha pasado gran parte del tiempo recuperándose de una lesión de ACL— metió el primer tanto de la reacción al marcar con calidad real, y en ese momento todo sugería que sería un simple descuento: Chelsea parecía tener el control para administrar y asegurar su pase a Wembley.
Pero cinco minutos después, el partido se volvió otro. El balón llegó a Shaw dentro del área, con tiempo y espacio para girarse y definir. Fue un remate que obligó a ir a la prórroga, apagando cualquier esperanza de trámite para las dirigidas por Bompastor.
La prórroga: City empujó, Chelsea pagó errores y Hampton terminó siendo protagonista
Desde ahí, City tomó la inercia. Los cambios de Andree Jeglertz tuvieron peso y Chelsea, que en los 90 minutos retiró a Alyssa Thompson, Lauren James y Sam Kerr, perdió agresividad en ataque.
Además, Hannah Hampton cometió un error poco habitual en el momento menos indicado. Yui Hasegawa aprovechó el balón suelto y envió un centro al área de Chelsea, sorprendiendo a la defensa por un reinicio rápido que la portera había iniciado. Shaw ganó la disputa por arriba y cabeceó para poner a City por delante por primera vez en el partido.
El tramo final de la prórroga fue frenético, con un ritmo que se sintió más propio de un intercambio constante que de un control táctico. Cuando un ataque de City se apagó y Chelsea sacó de portería, Hampton reaccionó rápido para reactivar la jugada, pero su distribución salió mal: el pase no fue al objetivo y terminó favoreciendo a Hasegawa. Para City, ese fue el ingrediente final de la remontada.
Shaw: de silenciada a decisiva
Durante gran parte del día, Shaw no parecía destinada a ser heroína. Tuvo tiros desde medias oportunidades, pero le faltó servicio de calidad. Kadeisha Buchanan y Veerle Buurman consiguieron limitar su espacio y hacerle la vida difícil.
Sin embargo, cuando el partido se volvió más exigente, Shaw apareció. Su actuación en el empate fue una pieza de delantero centro: giro y definición con precisión. Y en el tiempo extra, la rematada de cabeza con la que City se adelantó terminó de consolidar su impacto.
En el contexto de la temporada, además, la figura de Shaw resalta por lo que está en juego: si City quiere mantenerla, su rendimiento del domingo funciona como recordatorio de que el club debería hacer todo lo posible para retenerla. Con Wembley a la vista el 31 de mayo, Shaw aún tiene una última oportunidad de despedirse con un gran final: la posibilidad de entregar al club su primer título de la Women’s FA Cup en seis años.
Buurman, Bronze y el ajuste que cambió el partido
En un inicio, Buurman —con apenas 20 años y su consolidación reciente— pareció un obstáculo más que un simple relevo para Shaw. Su trabajo, especialmente junto con Buchanan, mantuvo a la delantera lejos de su mejor versión.
El punto de inflexión llegó en el 70’: Bompastor decidió retirar a Buurman y dio entrada a Lucy Bronze. La entrenadora explicó que el cambio buscaba responder a la nueva amenaza que Kerolin generó al moverse del carril derecho a una posición tipo “10”. Pero, en la práctica, el ajuste le dio más margen a Shaw: Bronze no pudo organizar la presión de la misma forma que lo venía haciendo su compañera más joven.
Para Buurman, este partido también funciona como fotografía de su crecimiento. Había comenzado la campaña con un rol más periférico, tras una cesión de regreso desde PSV en su primer año en el club, y aun así terminó siendo una pieza relevante… hasta que el guion se torció.
Kerr y el “Wembley” que no llegó
Antes de que el marcador se descontrolara, parecía que el partido le pertenecía a Kerr. La australiana, que luce con probabilidades de salir de Chelsea este verano, había marcado cerca de la hora para encarrilar a las Blues hacia Wembley. Sin embargo, su noche tuvo matices: dos goles anulados y, al final, un desenlace amargo.
En el caso de Kerr, hay un dato que pesa en la narrativa: Wembley es el estadio que ella considera su favorito y donde, hasta ahora, no había conocido la derrota. Por cómo se construyó el partido, pudo haber sido un cuento perfecto… pero terminó siendo el inicio de un final distinto.
Además, su última aparición con la camiseta de Chelsea podría llegar la semana siguiente, en un encuentro sin mayor trascendencia ante Manchester United, un guion que no encaja con lo que cualquier jugadora querría para su cierre.
Fowler vuelve y enciende la remontada
La temporada de Fowler ha sido exigente. Tras sufrir una lesión de ACL al final del curso anterior, pasó gran parte del año recuperándose y su impacto en el triunfo del City en la WSL se vio limitado por ese proceso.
Pero el domingo llegó su gran momento: una definición de alta calidad que transformó la eliminatoria. Su gol no solo recortó distancias; también devolvió la creencia a un equipo que terminó completando el giro.
El momento más difícil para Bompastor y el peor Chelsea en siete años
Esta derrota se inscribe como un capítulo especialmente delicado para Chelsea. Bompastor vive una segunda etapa más complicada: las lesiones han sido un dolor recurrente y han afectado el rendimiento del equipo, que además se aproxima a un verano de reconstrucción donde la francesa intentará marcar una nueva dirección.
El debate también apareció por las decisiones de cambios del domingo. Retirar a Buurman se interpretó como un error, y la salida de Thompson también sorprendió, considerando lo efectiva que había sido. Aun así, la entrenadora quedó con poco margen mientras su equipo se desmoronaba en los últimos minutos.
Con este resultado, Chelsea atraviesa su peor temporada en siete años. No desde el cierre de la campaña 2018-19, cuando terminó sin trofeos, una etapa había sido tan decepcionante para un club acostumbrado a ganar. Aunque Bompastor firmó una renovación a inicios de año y hubo tiempo para intentar reconducir el rumbo —incluso levantaron la League Cup en marzo— queda claro que aún hay mucho trabajo por delante.
