La llegada de Erik ten Hag al Manchester United no tardó en destapar un choque de ideas con Cristiano Ronaldo. En los primeros compases del proceso, la fricción entre ambos se hizo evidente en Carrington, el centro de entrenamiento del club, y acabó derivando en un enfrentamiento que terminó costándole a Ten Hag una de las mayores estrellas de la historia reciente del United.
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Paul McClaren, ex miembro del cuerpo técnico, explicó que la tensión se percibió prácticamente desde el momento en que Ten Hag intentó imponer un modelo de juego basado en disciplina táctica y presión alta. Mientras el entrenador buscaba un equipo que trabajara de forma intensa sin balón, Ronaldo —cinco veces ganador del Balón de Oro— no parecía dispuesto (o no lograba) encajar en ese rol.
La advertencia temprana a Ten Hag
McClaren relató que, en las primeras fases del conflicto, transmitió al técnico holandés un mensaje directo sobre el fondo del asunto. Según su versión, Ten Hag trató de llevar a Ronaldo a su sistema y eso desembocó en discusiones constantes.
“Erik intentó imponer su estilo y por eso tuvo ese enfrentamiento con Ronaldo durante todo el proceso. Le dije a Erik, muy pronto: ‘Tú o él’”, explicó McClaren, dejando claro que el conflicto no era pasajero sino estructural: se trataba de prioridades futbolísticas incompatibles.
El punto clave: la presión sin balón y el trabajo físico
El núcleo del desacuerdo giraba en torno a la carga de trabajo que Ten Hag exigía cuando el equipo no tenía el balón. En el plan del entrenador, la presión no era opcional: era un pilar del funcionamiento colectivo. McClaren subrayó que Ronaldo, pese a ser un referente por su trayectoria goleadora, encontraba dificultades para adaptarse a esas demandas físicas en sus últimos años, cuando la Premier League ya exigía un ritmo muy alto de recuperación.
Instrucciones que, según McClaren, Ronaldo no quería asumir
De acuerdo con el ex preparador, las órdenes para el portugués estaban muy definidas en el momento de perder el balón:
- “Volver al centro” apenas se recuperara la posición.
- Convertirse en el primer jugador en iniciar la presión.
- Realizar ajustes para provocar superioridad, con “doble carrera” y, en ocasiones, “triple carrera”.
McClaren también contó cómo intentó convencerlo de que, si quería jugar, debía asumir ese componente del plan. La respuesta de Ronaldo era, según su versión, que “nadie quiere presionar”. Ante eso, McClaren le respondió que el equipo estaba formado por jugadores jóvenes capaces de hacerlo y que, en su criterio, la presión era una condición básica para tener minutos: “Si no corres, no juegas”.
El estallido: el partido contra Tottenham en 2022
La tensión alcanzó un punto de ruptura durante un partido de 2022 en el que el Manchester United venció al Tottenham. En ese encuentro, Ronaldo protagonizó un episodio muy comentado: se negó a salir como suplente y, además, abandonó el estadio antes de que el juego terminara.
Ese gesto se interpretó como una señal definitiva de que el vínculo estaba roto. A partir de ahí, la situación terminó de acelerarse con una entrevista posterior que amplificó el conflicto público.
La entrevista y la ruptura definitiva
Tras lo ocurrido en el campo, Ronaldo concedió una entrevista con Piers Morgan en la que se refirió a su paso por el club con dureza. En sus palabras, se sintió “traicionado” por la institución y llegó a afirmar que no mantenía respeto por Ten Hag.
Con el ambiente completamente enrarecido, el United tomó la decisión de rescindir el contrato de Ronaldo por mutuo acuerdo. Esa salida despejó el camino para su fichaje por Al-Nassr, en Arabia Saudita.
Ten Hag no cedió: principios por encima de la acomodación
McClaren dejó una idea clara: otros entrenadores quizá habrían intentado negociar el rol de Ronaldo para mantenerlo dentro del sistema. Sin embargo, Ten Hag mantuvo su postura, incluso si eso implicaba desprenderse del máximo goleador de la historia del club.
La diferencia con Ferguson: autoridad y tiempos
Para entender por qué la situación se volvió tan volátil, McClaren apuntó a un factor de contexto: Ten Hag no contaba con la misma autoridad consolidada que tuvo Sir Alex Ferguson. El legendario técnico, según el relato, podía prescindir de figuras muy mediáticas con menos fricción por parte del entorno, mientras que Ten Hag todavía estaba construyendo bases y, al mismo tiempo, lidiaba con el ego y el peso simbólico de un icono global.
La conclusión: “Ferguson tenía tiempo; Erik, no”
El ex técnico cerró su explicación con una comparación contundente: con Ferguson, la regla era clara —adaptarse o quedar fuera— y su poder se asentaba tras años de decisiones sostenidas. En cambio, McClaren considera que Ten Hag no dispuso del mismo margen para consolidar su método y corregir una situación tan sensible.
“Quizá otros entrenadores intentaron adaptarse para sacar lo mejor de Ronaldo. Con Fergie era ‘o estás conmigo y alineado, o te vas’. Esa era la autoridad que había construido durante años. El Gaffer tuvo tiempo para hacerlo. Erik no tuvo el mismo tiempo”, sentenció.
