Gary Lineker, golpe a su nostalgia: Hazard no salva su caída

Gary Lineker se aferraba a los “viejos tiempos” como si fueran un salvavidas emocional. Pero ni siquiera el gol de Eden Hazard —el que coronó a Leicester City como campeón en 2016 y que el propio exdelantero recordó en su historia de Instagram el miércoles por la mañana— ha conseguido aliviar el golpe: diez años después de la gesta histórica, los “Foxes” han vuelto a caer, esta vez hasta el tercer nivel del fútbol inglés tras consumarse su descenso.

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Aquel triunfo de 2016 quedó grabado en la memoria colectiva como una de las mayores sorpresas del deporte británico. Sin embargo, el presente es mucho más cruel: Leicester, que en su momento fue el símbolo del fútbol ilusionante y valiente, ahora se encuentra en una situación límite que recuerda que el ciclo de un club también puede romperse.

La afición estalla y pide responsabilidades

La tensión se encendió durante el partido de Championship correspondiente a la jornada previa al descenso matemático, cuando Leicester empató 2-2 contra Hull City. En las gradas, los aficionados no se guardaron nada y corearon: “Sack the board” (en español, “¡Echen a la directiva!”).

El clima se volvió todavía más áspero con declaraciones agresivas de la prensa sensacionalista, que describieron al club como “podrido hasta la médula”. Más allá del estilo, lo relevante es que el malestar ya no es solo deportivo: es institucional y social.

Quién es Aiyawatt “Top” Srivaddhanaprabha y por qué está en el centro del huracán

En medio de la crisis, el nombre que aparece una y otra vez es el de Aiyawatt “Top” Srivaddhanaprabha, heredero y figura clave en la gestión del club. Es hijo del propietario que levantó el título en 2016 y que falleció en un accidente de helicóptero en 2018.

Su etapa no puede resumirse únicamente en resultados negativos: durante su mandato Leicester logró ganar la FA Cup de 2021 y también conquistó la English Super Cup. Además, se menciona que el empresario inyectó cientos de millones en el proyecto.

Pero el escenario cambió con la pandemia: el “modelo” de derroche quedó atrás, la operación se deterioró y, en los años recientes, los fichajes han sido financiados en buena parte mediante préstamos. Esa combinación —menos margen y más endeudamiento— termina pasando factura cuando el rendimiento deportivo no acompaña.

La pérdida de su última estrella: Vardy y la sensación de vacío

El verano pasado, Leicester perdió a Jamie Vardy, el último gran icono asociado al título. Con su marcha hacia Italia no solo se fue un futbolista: también se apagó una parte fundamental del “ADN” del equipo. Vardy representaba liderazgo, carácter competitivo y conexión con la historia reciente del club.

Además, se recuerda que Steve Walsh, el ojeador que destapó talentos como Vardy, N’Golo Kanté y Riyad Mahrez, dejó el club hace tiempo. Es decir, no solo se perdió una figura: también se debilitó el sistema de captación que en el pasado permitió construir plantillas por encima del presupuesto.

Sueldos altos, apuestas arriesgadas y pérdidas que crecen

El problema deportivo se mezcló con una cuestión económica. En lugar de apostar por jóvenes con hambre y proyección, Leicester terminó pagando a estrellas consolidadas los salarios más altos de toda la categoría. Ese enfoque, unido a decisiones de mercado que no dieron el rendimiento esperado, llevó al club a un punto de ruptura.

El descalabro financiero fue especialmente visible con las cifras: la pérdida de la temporada pasada ascendió a 71,1 millones de libras, y el total acumulado en tres años llegó a 180 millones de libras. Como consecuencia, en febrero se impuso una deducción de seis puntos, un castigo que en el Championship puede significar la diferencia entre la permanencia y el abismo.

Defensa de Robert Huth: “Es fácil criticar, pero…”

En medio del ruido, Robert Huth, exdefensor alemán y figura histórica del Leicester —conocido como el “Berlin Wall” por su fortaleza— salió al paso en defensa de Srivaddhanaprabha.

Huth reconoció que es “muy fácil” criticar, pero subrayó que “Top” asumió responsabilidades a una edad muy temprana tras la muerte de su padre. También señaló que tanto el presidente como el director deportivo Jon Rudkin —que además está bajo el foco por el estado del proyecto— “aman Leicester y quieren lo mejor”, aunque, según su visión, “necesitan ayuda”.

La promesa de continuidad y el mensaje a la hinchada

Cuando se confirmó el descenso inmediato desde la Premier League hasta League One, Srivaddhanaprabha tuvo que afrontar la reacción de la afición. Entonces, se comprometió a seguir adelante, dijo que compartía “el dolor” de los hinchas y aseguró que “no hay excusas”. Ahora, el discurso vuelve a girar hacia la idea de tomar “las decisiones necesarias”, frase que en este contexto suena a cambios profundos.

¿Próximo entrenador? Ya van siete… y el panorama no mejora

El club estaría encaminado a nombrar a su octavo entrenador desde la salida de Brendan Rodgers, ocurrida hace tres años. Cambios constantes en el banquillo suelen indicar falta de estabilidad, y en un proyecto en crisis esa inestabilidad multiplica el riesgo: se tarda más en consolidar ideas tácticas, se complica la planificación y el rendimiento depende demasiado del “cuándo” y no del “cómo”.

Paracaídas económico: 40 millones… pero con gran parte comprometida

El descenso de 2025 desde la Premier League a Championship activaría un alivio financiero adicional: Leicester recibirá 40 millones de libras en pagos de “parachute payments”. Es decir, compensaciones para ayudar a los clubes que bajan de nivel en Inglaterra.

Sin embargo, la esperanza es limitada: se señala que la mayor parte de ese dinero ya estaría comprometida. Dicho de otro modo, el club podría tener un colchón, pero no necesariamente margen real para reconstruir con calma.

La mínima esperanza: castigos para rivales

Existe todavía una luz muy pequeña en el horizonte: la posibilidad de una deducción de puntos para West Bromwich Albion. Pero, por el contexto, esa opción se ve lejana y poco probable. Mientras tanto, Leicester intenta asimilar el golpe y la afición vuelve a refugiarse en recuerdos que duelen menos que el presente: Hazard, Vardy y el “cuento” de 2016 con camiseta azul rey.

La pregunta que queda

Leicester City está obligado a responder con hechos: reestructuración deportiva, control económico y una dirección coherente. Porque cuando un club cae hasta el tercer nivel, ya no bastan los nombres propios ni las glorias pasadas: lo que decide el futuro es la capacidad de construir otra vez, esta vez sin depender del azar.

Tomás Aguirre

Experto en casinos online con años de experiencia analizando plataformas de juego en Argentina. Especializado en bonos, métodos de pago y reseñas detalladas de los mejores operadores del mercado.