La gran pregunta en Tottenham no es solo deportiva: también es de supervivencia. Con la Premier League cada vez más lejos y el destino del club aún por definir según el nivel que alcance la próxima temporada, el golpe más reciente llega con una ausencia decisiva: Cristian Romero podría haber disputado su último partido con la camiseta de los Spurs.
El panorama se oscurece tras el 2-2 ante Brighton & Hove Albion, en el que Tottenham encajó un tanto en el minuto 95 para rescatar un empate. Fue otro episodio duro en una campaña irregular, y el empate deja al equipo a dos puntos de la salvación con solo cinco jornadas por jugar. En medio de esa tensión, el capitán se rompe: Romero sufrió una lesión de rodilla que pone fin a su temporada durante la derrota 1-0 frente a Sunderland el 12 de abril, lo que lo deja fuera de la lucha por evitar el descenso.
Roberto De Zerbi, nuevo entrenador, intentó encender el ánimo tras el partido. Consciente de lo frágil que está el grupo, dejó un mensaje desafiante: Tottenham no solo puede salvarse, sino ganar los cinco partidos restantes para lograrlo.
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La lesión de Cristian Romero significa que no volverá a participar en los partidos restantes de Tottenham en la batalla por la permanencia. Pero, además, se abre otro frente: su participación con Argentina de cara al Mundial está en duda. El torneo comienza en menos de dos meses, y el dolor deportivo que dejó en el terreno —entre lágrimas— se interpreta tanto por el golpe al club como por la incertidumbre sobre su continuidad en la selección.
Más allá de lo emocional, también pesa lo futbolístico. Romero no ha sido regular en su rendimiento y, en los últimos años, ha acumulado problemas disciplinarios. Por eso, la pregunta que se hace la afición es directa: ¿cómo responderán los Spurs sin el central que era, además, el capitán?
De Zerbi busca unión… y Romero queda al margen
Antes del partido contra Brighton, De Zerbi trató de reforzar la idea de “grupo” con acciones concretas. Incluso habría anulado una convocatoria prevista para recibir al autobús del equipo en las inmediaciones del estadio, con el objetivo de que los jugadores llegaran antes de lo habitual y así convivieran más.
Mientras el técnico intentaba acercar a la plantilla, el contexto del partido también mostró señales de cambios: James Maddison fue citado y volvió a una convocatoria tras una lesión de ligamentos cruzados anterior sufrida el pasado agosto. El mediocampista no había reaparecido durante 362 días y su presencia aportó un aire distinto al plan.
Además, en la misma línea de reordenamiento, Guglielmo Vicario —portero lesionado— permaneció cerca del banquillo, y Rodrigo Bentancur disputó su primer partido desde el 7 de enero. Cuando fue sustituido al minuto 67, permaneció en el área técnica alentando con frecuencia, un gesto que también se vio en Yves Bissouma y en otros integrantes del equipo.
En ese escenario, Romero fue el punto discordante. Estuvo en el estadio, pero desde una zona elevada y apartada del conjunto. Las cámaras lo enfocaron cuando Xavi Simons marcó el 2-1 con 13 minutos por jugar, un momento que parecía encaminar al equipo hacia la victoria. Puede argumentarse que Romero estaba apoyando desde las gradas, pero el “cómo” —alejado del grupo en un día en el que De Zerbi buscaba reforzar la cohesión— no dejó una imagen positiva.
¿Capitán por influencia o por necesidad? El debate alrededor de Romero
La capitanía de Romero nació tras la salida de Son Heung-Min el verano pasado. Thomas Frank, entrenador que inició la temporada antes de ser despedido en febrero, tomó la decisión de darle el brazalete. Sin embargo, en el entorno del club se reconoce que no fue únicamente por una supuesta “aprobación total” de su liderazgo.
En Tottenham existe un diagnóstico interno: la plantilla actual no cuenta con suficientes figuras con peso para marcar el camino y dar el ejemplo. Ese enfoque explica por qué el club intentó incorporar a Andy Robertson desde Liverpool en enero, y por qué posteriormente logró el fichaje de Conor Gallagher procedente de Atlético Madrid.
En paralelo, Romero tampoco ha evitado la polémica. Esta temporada hizo dos críticas públicas al club. En enero, tras perder ante AFC Bournemouth, aseguró que “más personas” dentro del equipo deberían hablar, reclamando que “solo aparecen cuando todo va bien” y que lo que dicen se parece a “mentiras”. Un mes después, calificó como “vergonzoso” el hecho de que Tottenham contara con apenas 11 jugadores disponibles para un 2-2 contra Manchester City.
Muchos hinchas conectan con ese malestar, sobre todo por el debate recurrente sobre la confección de plantillas en los últimos años. Sin embargo, sus acciones también han generado contradicciones: el historial disciplinario del central ha sido demasiado costoso.
Disciplina, sanciones y ausencia: el impacto real en el equipo
Desde su debut en agosto de 2021, Romero ha sido expulsado seis veces en todas las competiciones, incluidas cuatro rojas consecutivas. Ese registro supera al de cualquier otro jugador de la Premier League en el mismo periodo. Thomas Frank, al enterarse del dato tras un partido, admitió su sorpresa, aunque Romero siguió siendo capitán.
Además, en la Premier League acumuló 36 amonestaciones, una cifra alta para un defensor. Con frecuencia, las sanciones aparecen ligadas a entradas temerarias o pérdida de control en momentos clave.
El costo en el terreno es evidente: desde que llegó a Londres en agosto de 2021, Romero se perdió 95 de los 251 partidos de Tottenham en todas las competiciones —incluyendo 62 en la Premier League— por enfermedad, lesión o suspensión. En términos de presencia, jugó únicamente en el 62% de los encuentros del equipo.
De todos modos, su valor futbolístico también se ha visto en instantes decisivos. Esta temporada anotó goles que devolvieron la igualdad: uno ante Newcastle United y otro frente a Burnley. En el curso anterior, su actuación en la final de la Europa League que Tottenham ganó sobre Manchester United le valió el premio de Jugador del Partido.
Su recambio en el partido contra Brighton, Kevin Danso, dejó una advertencia involuntaria: un error en el área permitió el segundo tanto con el que Brighton rompió el corazón de Tottenham otra vez, recordando lo que el equipo está perdiendo por la ausencia del central.
Y la lesión que lo deja fuera, además, no habría sido producto de una jugada “responsable” por parte de Romero: en el episodio que derivó en el problema de rodilla, fue empujado por Brian Brobbey y terminó chocando con el portero Antonín Kinsky. Romero se quebró en lágrimas al abandonar el campo.
¿Hasta cuándo está ligado a Tottenham? Futuro contractual y mercado
Romero tiene contrato con Tottenham hasta 2029. Durante este mes, su padre, Victor Romero, aseguró que el acuerdo incluiría una cláusula de salida de entre 50 y 70 millones de dólares, con variantes según el club que lo fichara. Desde Tottenham, sin embargo, se niega que exista un mecanismo automático que permita activar esa salida sin el consentimiento del club.
Queda por ver si Tottenham consideraría ofertas. En cualquier caso, la decisión dependerá del criterio del nuevo entrenador y, crucialmente, de en qué liga jugará el equipo la próxima temporada.
Un descenso desde la Premier League sería una crisis de gran escala para Tottenham. El club no registra beneficios desde 2019 y, de acuerdo con expertos financieros, tiene el séptimo mayor gasto salarial dentro de la división. La prioridad pasaría por reconfigurar la plantilla para intentar ascender de manera inmediata desde el Championship, mientras se equilibran las cuentas con salidas y llegadas, además de una reducción de costos.
En el mercado, el nombre de Romero ya se movió. Atlético Madrid lo siguió de cerca el año pasado y podría mantener el interés. También se señala que clubes de Italia e Inglaterra estarían atentos a la situación. En este contexto, una eventual salida podría encajar con los planes de todas las partes, mientras Tottenham intenta redefinirse.
Por ahora, la posibilidad de ver a Romero de nuevo con la camiseta de Tottenham —como tantas cosas en el club en esta etapa— sigue completamente abierta, aunque la lesión y el momento del equipo convierten esa incógnita en una de las más sensibles de la temporada.
