Alex Freeman vivió el tipo de giro de guion que solo ocurre en el fútbol: estaba en Cancún con el Orlando City en plena pretemporada cuando empezaron a llegar llamadas, varias a la vez. Varias las dejó pasar por estar entrenando, pero cuando finalmente pudo revisar el mensaje entendió que el cambio era real y, sobre todo, que volvía a empezar una nueva etapa.
La transición fue relámpago: reajustar planes, regresar a Orlando para organizar la salida y poner rumbo a España. Después llegaron los pasos formales —reconocimientos médicos, firma de contrato y la parte pública— y, en cuestión de tiempo, Freeman dejó de ser una promesa en movimiento para convertirse en jugador del Villarreal. De hecho, ni él mismo imaginaba que la historia se aceleraría así.
Top 7 casas de apuestas recomendadas en Argentina
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primeras apuestas.
Bono de registro para nuevas usuarias, disponible también en la sección de apuestas deportivas.
Bono para nuevas usuarias al abrir cuenta y cumplir los requisitos de la oferta.
Bono para nuevas usuarias con registro y saldo para apuestas deportivas.
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Freeman reconoce que el plan existía, pero que el “cuándo” fue lo que nadie logró adivinar. En el último año y medio, su trayectoria se movió de manera vertiginosa: pasar por MLS Next Pro y dar el salto a LaLiga en ese periodo es un recorrido que, en el fútbol estadounidense, pocos se atrevían a visualizar con tanta rapidez.
El propio defensor explicó esa sensación de estar pasando de la oscuridad al foco público: “Si confías en ti, puedes pasar de ser alguien que poca gente conoce a alguien que la gente mira todos los días”. Para él, el contraste entre “recién entrar en escena” y “estar en España” todavía cuesta asimilarlo.
El reto inmediato: integrarse en LaLiga y ganarse minutos
La llegada a España no solo significó cambiar de club, también implicó adaptarse a un nivel futbolístico distinto. Villarreal le ofreció un contrato de largo plazo —seis años—, lo que deja claro que no se trató de una compra de emergencia ni de una solución temporal. El club apuesta por su desarrollo, consciente de que con apenas 21 años aún necesita pulir aspectos para sostenerse en el máximo nivel.
Freeman fue oficialmente inscrito con Villarreal el 28 de enero. Su debut llegó el 9 de febrero, cuando entró desde el banquillo en el partido ante Espanyol. Desde entonces, el ritmo fue rápido, pero su participación todavía está en proceso: en los últimos dos meses ha aparecido cinco veces y acumula 58 minutos en cancha.
La idea del club, según su propia lógica deportiva, es introducirlo poco a poco. Al fin y al cabo, hace apenas un año Freeman estaba viviendo su primer inicio con Orlando City, así que la paciencia no le es ajena: aprender, observar y sumar minutos cuando llegue el momento.
El cambio de velocidad del juego
Uno de los aspectos que más le impactó fue la rapidez del fútbol en LaLiga: “Cuando llegas aquí, no tienes tiempo con el balón. Es el ritmo más rápido que he jugado”. Esa falta de margen obliga a decidir antes, moverse mejor y anticipar acciones, algo que para un defensor joven puede marcar la diferencia entre un buen entrenamiento y una actuación consistente.
La lesión de Juan Foyth fue clave para el momento del fichaje
El salto a España se aceleró por una circunstancia concreta. Villarreal no tenía un plan cerrado para firmar a Freeman en enero, pero todo cambió cuando el defensor Juan Foyth sufrió una ruptura del tendón de Aquiles. El club necesitaba cobertura en la última línea y, además, entendió que era una oportunidad para darle ventaja deportiva: sumar un jugador con hambre de aprender y preparado para integrarse con proyección.
El movimiento no buscaba resolver únicamente el corto plazo. Al firmar un vínculo de seis años, Villarreal dejó claro que su apuesta es construir a futuro y convertir a Freeman en una pieza relevante del proyecto.
Un “futuro” que llega rápido: la presión de un Mundial cerca
La historia de Freeman no se detiene en España. Con el Mundial acercándose, se espera que forme parte del plantel de la selección masculina de Estados Unidos (USMNT) este verano. Además, el torneo llegará casi exactamente un año después de su debut internacional.
En su recorrido, Freeman ya ha demostrado que puede reaccionar ante escalones exigentes. Recientemente, incluso se le asignaron tareas defensivas de alto nivel: en su primer juego internacional de la última temporada fue encargado de frenar a Arda Guler y Kenan Yildiz. Luego, con el paso de los meses, terminó siendo titular con la USMNT y llegó a anotar dos goles ante Uruguay.
Todo eso, para él, no es una casualidad: son “pasos” que se parecen entre sí, aunque el nivel suba cada vez.
Adiós rápido, adaptación en marcha
La mudanza no fue un proceso tranquilo. Freeman admite que tuvo poco tiempo para despedirse de sus compañeros y para conocer al nuevo plantel antes de viajar a Osasuna apenas dos días después de llegar a España. Incluso bromea con que tuvo que “empaquetar a toda velocidad”.
Durante su primera etapa, el ritmo fue casi automático: entrenar, volver a casa, jugar PS5, dormir y salir de vez en cuando a comer. Un mes y medio de hotel terminó siendo parte del plan, porque el foco era procesar todo lo que estaba ocurriendo y responder de inmediato.
Primeros meses: menos tensión, más rutinas
Ahora, sostiene que la adaptación se vuelve más llevadera. Consiguió vivienda, automóvil y lo necesario para el día a día. Además, la llegada de su familia ayudó a que todo encajara mejor. En el plano personal, siente que “ya hizo clic” y eso le quita peso mental.
En lo cultural, destaca la vida en Vila-real: la comida, el costo accesible y el ambiente social. También se refiere al ritmo de la ciudad, siempre activa y con gente disfrutando, algo que considera parte del carácter local.
Apoyo dentro del vestuario y aprendizaje del idioma
Freeman tampoco se ha encontrado solo. En el día a día recibió el impulso de compañeros que lo acogieron. Entre ellos destacan Tajon Buchanan y Tani Oluwaseyi, ambos con pasado en MLS y perfil internacional canadiense. También menciona al portugués Renato Veiga, que ya se consolidó en la selección lusa, y suma el factor de comunicación con Thomas Partey y Nicolas Pepe, quienes comparten inglés por su experiencia en Inglaterra.
Aun así, hay un objetivo claro fuera del campo: mejorar su español. Para Freeman, entender el idioma no solo sirve para integrarse, sino para acelerar su aprendizaje como jugador y como persona en un entorno que exige cada vez más.
El plan no es solo estar: es jugar todos los fines de semana
El gran riesgo del fichaje existía desde el inicio. Como se hizo en enero, a pocos meses del Mundial, Freeman apostó por sí mismo cuando el calendario internacional ya marcaba el paso. Si el tiempo de juego no llegaba, el lugar en la convocatoria podía complicarse.
Sin embargo, el seleccionador de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, no lo interpreta como una historia de “si no juegas, te detienes”. En marzo, dejó claro que el objetivo es que los jugadores den su mejor versión: si se entrena con intensidad y se compite con actitud, aunque el minuto tarde en llegar, no se debe perder la exigencia. Lo que no quiere el cuerpo técnico es que alguien no rinda al máximo por la incertidumbre del rol.
Freeman, por su parte, afirma que su meta es mantener el crecimiento constante. Su horizonte inmediato es claro: practicar fuerte, seguir trabajando fuera del campo para aprovechar cada oportunidad, y conseguir el siguiente paso en el terreno de juego: competir y jugar cada fin de semana en LaLiga.
Un año que no se “estabiliza”: la emoción de Freeman
Con tantas piezas en movimiento —Mundial, fichaje, adaptación, expectativas de selección— Freeman admite que le cuesta incluso ordenar lo que lo emociona. Su respuesta es, en el fondo, un reflejo de su trayectoria: “Estoy ilusionado con muchas cosas”. Y remarca que nada se asienta del todo: seis meses después todo puede ser distinto, tres meses después también.
Lo que queda claro es que Freeman no se ha detenido desde que comenzó a abrirse camino. Y si algo ha marcado su proceso reciente, es que el fútbol —cuando decide acelerar— lo hace sin pedir permiso. Por ahora, Alex Freeman sigue creciendo, con la ambición puesta en demostrarla en España y con el Mundial como horizonte cercano.
