Roberto De Zerbi aterriza en Tottenham con la misión más urgente del fútbol inglés: sacar al equipo del pozo en el que ya está metido y evitar el escenario del descenso. Los londinenses han caído hasta la zona baja de la Premier League, metidos en el grupo de los tres últimos tras un resultado de West Ham frente a Wolves, y ahora solo quedan siete partidos para enderezar el rumbo.
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La crisis venía de semanas y, en febrero, el club tomó la decisión de prescindir de Frank. Su etapa duró lo justo para que quedara claro que el proyecto se le hacía demasiado grande. El relevo fue Igor Tudor, entrenador que no tenía experiencia previa en la Premier League, pero que llegaba con un historial en el “rescate” de equipos en momentos límite, comparado con la labor de un bombero: apagar incendios para salvar temporadas.
El problema es que Tudor no logró enderezar el rendimiento: en sus cinco partidos de Premier League no consiguió ninguna victoria y su salida se terminó de cerrar por mutuo acuerdo.
De Zerbi: “No es momento de hablar de filosofía, es momento de ganar”
La llegada del italiano no solo cambia el banquillo; también sacude a una afición ya dividida por la fragilidad del equipo. En su primera entrevista como entrenador, De Zerbi fue directo: evitó convertir la presentación en una charla teórica y puso el foco donde más duele ahora mismo, en resultados.
El mensaje fue claro: está en el tramo final de la temporada y el objetivo inmediato es ganar partidos. Reconoció que el estilo y la disposición táctica importan, pero subrayó que lo decisivo en este momento es la mentalidad. Quiere recuperar el mejor “estado mental” posible en un plantel que ya ha tenido que adaptarse a tres entrenadores en la misma campaña.
Además, insistió en que el reto no es lograr un fútbol perfecto en cada uno de los últimos encuentros, sino construir un equipo más sólido psicológicamente para competir mejor, con menos ruido y más ideas compartidas.
Un vestuario que necesita reset mental (y con lesiones que complican)
De Zerbi también aterriza con preocupaciones adicionales dentro del apartado deportivo. En esta semana se confirmó que Mohammed Kudus, con quien el técnico había intentado contar en el pasado cuando entrenaba en Brighton, podría perderse lo que resta de temporada tras sufrir un contratiempo.
El italiano reconoció que la situación no le dio “buena suerte” desde el inicio, pero pidió mirar hacia adelante: aseguró que el equipo tiene atacantes de calidad para sostener el plan ofensivo.
Bajas y dudas para el tramo final
- Rodrigo Bentancur regresa a los entrenamientos, pero todavía no está listo para disputar minutos de Premier League.
- James Maddison continúa recuperándose de una lesión de ACL (rotura de ligamento cruzado anterior) y Tudor llegó a sugerir que podría volver antes de que acabe la temporada.
- Dejan Kulusevski, capitán sueco, sigue fuera por un problema de rodilla sin diagnóstico claro.
- Wilson Odobert tiene muy complicado volver a jugar en 2026 por otra lesión de ACL.
- Ben Davies podría haber disputado su último partido con la camiseta del club.
El “Hotspur Way” no ha sido un lugar feliz
El centro de entrenamiento de Tottenham, ubicado al borde del norte de Londres, no ha sido precisamente el escenario ideal para levantar el ánimo en los últimos años. Incluso en la etapa de Ange Postecoglou, cuando el equipo celebró el gran éxito europeo que lo llevó a la gloria en la Europa League, la Premier League fue un desastre: el equipo llegó a caer hasta el puesto 17.
En este contexto, destaca que el vestuario habría recibido con buenos ojos las sesiones que De Zerbi ya está implementando. La idea de que Guardiola se ha mostrado impresionado por su forma de entrenar no cambia la realidad: ahora esas sensaciones deben reflejarse sobre el césped.
Defensa: el problema no era solo “estar o no estar”, también era la forma de jugar
Durante parte de la temporada existió una teoría sencilla: el equipo mejoraría si los centrales titulares Cristian Romero y Micky van de Ven se mantenían sanos. Pues bien, ambos han estado disponibles en la mayoría de partidos y, en vez de mejorar, el agujero defensivo se ha hecho más grande.
Una parte del problema, especialmente bajo Frank, fue que esta pareja se vio empujada al límite. Son futbolistas acostumbrados a jugar con una línea alta y con posesión, no a actuar como un bloque profundo dedicado a defender el área en modo “supervivencia”. El choque entre la identidad y la necesidad competitiva se pagó caro.
Los números reflejan esa sensación de fragilidad: Tottenham ha cedido 39 tiros en Premier League tras errores, un registro que lidera la competición. Y, aunque Romero y Van de Ven no aparecen como los principales responsables de esa cifra, el equipo entero necesita aprender a reducir el desorden que aparece cuando se pierde el control del partido.
De Zerbi propone un enfoque más coherente, pero conlleva un riesgo: cualquier transición táctica trae errores al principio. La clave será que Tottenham tenga un plan claro de cómo quiere jugar, porque sin esa brújula el equipo se vuelve intermitente, tanto en el ataque como en la defensa.
Portería: Vicario se ausenta y Kinsky asoma como alternativa
Guglielmo Vicario pasará un periodo corto de baja por una cirugía de hernia. El plan inmediato es que Antonín Kinsky vuelva a estar en el once inicial y sume minutos. Se trata además de su primera oportunidad desde aquel desafortunado cameo de 17 minutos frente a Atletico Madrid.
En teoría, Kinsky se ajusta mejor al estilo de De Zerbi porque se siente más cómodo con el balón en los pies. Aun así, el factor más importante será recuperar confianza y estabilidad, especialmente en un tramo tan sensible de la temporada.
El mediocampo: Gray, Sarr y Bergvall como piezas para sostener el cambio
De cara al presente y al futuro, Tottenham cuenta con varias opciones en la zona de mediocampistas profundos. Uno de los nombres a seguir es Archie Gray, un comodín que ha mostrado carácter precisamente cuando el equipo más lo necesitaba. Con el “modo supervivencia” y la presión encima, Gray ha ofrecido sus mejores actuaciones.
Igor Tudor ya había encontrado una fórmula que funcionaba: Gray como pivote junto a Pape Matar Sarr. Con 137 apariciones en Spurs, Sarr es de los más veteranos del plantel pese a que todavía no cumple 24 años hasta la próxima temporada. Su aportación suele notarse: cuando está en el once, el equipo se ve más ordenado, por su intensidad defensiva y por la capacidad de progresar con balón hacia el último tercio.
La recuperación de Lucas Bergvall por lesión llega en un momento oportuno. Al igual que Sarr, puede desbordar en conducción y generar ventajas, aunque durante la etapa de Frank esa habilidad se interpretó de manera más ofensiva y no siempre como una herramienta para jugar desde posiciones más profundas. De Zerbi, según el plan, lo utilizaría en un rol más retrasado.
Gallagher, Bissouma y Palhinha: competencia para salir del apuro
En su primera conferencia de prensa, De Zerbi dejó una señal sobre su interés por Conor Gallagher, fichaje de enero que todavía no había logrado ganar un partido en Premier League desde su llegada. El italiano dijo que quiere ver “otra vez” al Gallagher que disfrutó en su etapa en Chelsea.
Para una situación de emergencia, De Zerbi solo miraría con más frecuencia a Yves Bissouma, cuyo contrato expira, y al cedido Joao Palhinha. No se trata, según el contexto del club, de piezas pensadas para el largo plazo, pero sí de opciones para estabilizar mientras se sale del momento crítico.
La obsesión por la defensa ya no basta: por qué cambia el foco
Que el club apueste por De Zerbi en lugar de un entrenador de paso más corto apunta a una lectura interna: el problema del equipo no es solo defensivo. Tottenham rara vez se mostró realmente peligroso cuando dependía de un enfoque excesivamente conservador. Con Frank, las señales ofensivas eran limitadas; con Tudor, el equipo tuvo vida en partidos como la victoria 3-2 contra Atletico Madrid y el empate 1-1 frente a Liverpool, pero no logró sostener un rendimiento consistente.
La idea ahora es liberar al equipo de esa mentalidad de “primero no perder” para encontrar su versión más competitiva. En ese sentido, De Zerbi tendrá a jugadores que el club quiere recuperar o potenciar: Xavi Simons fue apartado por Tudor tras mostrar destellos de mejora, mientras que Mathys Tel por fin se ganó un puesto titular. Ambos aparecen como futbolistas sobre los que el italiano quiere trabajar de cerca, y Tel además fue un objetivo previo de De Zerbi en Marseille.
Delante hay argumentos, pero faltan piezas: Solanke, Richarlison y el ajuste por Kudus
En ataque, Tottenham dispone de nombres contrastados para la Premier League: Dominic Solanke y Richarlison son delanteros capaces de encadenar rachas de goles en poco tiempo.
La ausencia de Kudus empujaría a ajustar el plan. Lo más probable es que Randal Kolo Muani ocupe el costado derecho. Aun así, Tudor encontró momentos de alegría por esa banda con Pedro Porro, lateral que aportó calidad con sus centros y su capacidad de pase.
El desafío final: siete partidos para no tropezar
Tottenham necesita asumir su condición de protagonista en su propia historia. De Zerbi tendrá que administrar la intensidad emocional: el italiano llega a un punto en el que un exceso de reacciones puede pasar factura, y la prioridad es evitar otra crisis de comportamiento antes del final de temporada.
El calendario empieza con exigencia: el primer compromiso del tramo decisivo es el domingo con visita a Sunderland. Desde el punto de vista futbolístico, la consigna es clara: jugar con determinación, reducir errores y, sobre todo, sumar puntos sin regalar nada.
Con el nivel real del plantel, Tottenham no debería estar entre los tres peores de la Premier League. Si De Zerbi logra contagiar mentalidad y coherencia táctica, la permanencia todavía es posible.
