La lista definitiva de 26 futbolistas de la selección de Estados Unidos para el Mundial se perfila ya como un hecho: el filtrado llegó días antes de lo previsto y, salvo cambios de última hora, el equipo que jugará en casa este verano tendrá como núcleo a los habituales. Christian Pulisic aparece como el referente indiscutible, con Weston McKennie, Tyler Adams, Tim Ream, Folarin Balogun y Chris Richards también dentro del corte. En líneas generales, la convocatoria se siente “normal”, pero hay dos puntos que llaman la atención por encima del resto: la ausencia de Diego Luna y la inclusión inesperada de Alejandro Zendejas.
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Más allá de los debates, el esqueleto del plantel mantiene una lógica reconocible: jugadores con experiencia internacional, perfiles que ya han sostenido partidos importantes y nombres que suelen aparecer cuando se trata de competir en torneos grandes. Pulisic lidera el bloque ofensivo, mientras que Adams y McKennie aportan el componente medio del campo, con Ream como ancla defensiva y Balogun y Richards como opciones adicionales para distintos escenarios dentro del sistema.
La gran sorpresa: Diego Luna se queda fuera
Diego Luna era un nombre recurrente en la órbita pública del combinado estadounidense en los últimos meses, incluso como figura habitual en campañas de la selección. Sin embargo, no estará en el Mundial: tendrá que mirar el torneo desde casa. La pregunta que queda en el aire es evidente: si Luna venía ganando protagonismo mediático y formaba parte de la conversación, ¿por qué no terminó entrando en el grupo final?
El giro inesperado: Alejandro Zendejas entra en el Mundial
La otra cara de la moneda es Alejandro Zendejas. Durante gran parte del último año, su presencia fue mínima: incluso en ruedas de prensa, el entrenador Mauricio Pochettino evitaba responder con claridad sobre su situación, como si el mexicano-estadounidense estuviera fuera del radar. Pero finalmente Zendejas aparece en la lista de 26 para el Mundial, y eso ya marca la conversación inmediata del torneo: no solo es un cambio de última hora, sino un mensaje de que el cuerpo técnico vuelve a considerarlo útil para el plan de juego.
¿Por qué Zendejas puede tener sentido pese al “olvido” previo?
La explicación que más se repite en el análisis futbolístico es que su nivel con el club le da argumentos. Zendejas es parte del plantel del Club América y, aunque no haya sido una figura dominante de manera sostenida en la selección durante el último año, su rendimiento a nivel de club ha sido lo suficientemente convincente como para justificar la convocatoria. Además, se valora que tenga una personalidad competitiva y capacidad para “romper” partidos cuando el plan se traba.
El contexto que vuelve rara la selección
También hay matices: si el Mundial hubiera llegado un año antes, el encaje de Zendejas habría sido menos discutible. En 2025, América no ha repetido el mismo nivel que en su mejor versión, y Zendejas tampoco ha tenido la misma continuidad de rendimiento. Aun así, con el torneo a la vuelta de la esquina, su inclusión sigue siendo una apuesta de Pochettino: confiar en que el momento y el rol encajen.
El principal debate: profundidad en el mediocampo
Más allá de la sorpresa de los nombres, el debate más serio tiene que ver con el “cómo” del equipo: la profundidad real en el centro del campo. En el plantel, Tyler Adams aparece como el único mediocentro de contención plenamente identificable dentro del perfil clásico. Y ahí surge un problema: si Adams se resiente físicamente o no llega al nivel por alguna razón, el equipo puede perder equilibrio defensivo en una zona clave.
Además, la conversación menciona una ausencia que pesa: Tanner Tessmann queda fuera. En el papel, Tessmann podría haber ofrecido ese colchón de rotación que suele ser imprescindible en un Mundial, donde las sanciones y las lesiones obligan a reacomodar el once sin tiempo para “probar” mucho.
¿Y la creatividad ofensiva? Dudas en zonas decisivas
Otro punto que genera incertidumbre es el de la chispa para atacar. El debate se concentra en el rol de los jugadores más influyentes en la zona creativa y en la capacidad de generar ocasiones con consistencia.
- Christian Pulisic es el foco: su rendimiento reciente no ha sido el esperado, y la preocupación es que el Mundial coincida con un tramo por debajo de su mejor versión.
- Malik Tillman no terminó de despegar en su etapa en el Bayer Leverkusen, lo que reduce la confianza sobre su impacto en el torneo.
- Gio Reyna, pese a su talento, tuvo poca participación durante la temporada, y eso obliga a preguntarse cómo llegará en ritmo de partidos.
- Tim Weah aparece con otra limitación: no se lo considera un jugador natural para desempeñar funciones de lateral derecho, lo que condiciona el plan si el equipo necesita ajustar sobre la marcha.
En paralelo, se observa que Weston McKennie podría jugar en un rol más profundo junto a Adams. Ese escenario puede dar solidez, pero también deja la duda sobre de dónde nacerá el último pase o la jugada de desequilibrio cuando el rival plantee un partido cerrado.
El factor defensivo y el “comodín” de la salud
En defensa, en principio el plantel luce reconocible: hay un grupo de centrales con perfiles ya conocidos. Sin embargo, aparece una condición que puede alterar el rendimiento del equipo si no está resuelta al cien por ciento: la disponibilidad física de Chris Richards. Si no llega al nivel por completo, el equipo podría perder ritmo defensivo.
Como alternativa aparece un “comodín” que despierta interés: Auston Trusty. Su caso es similar al de Zendejas en cuanto a que no se le dio una ventana amplia de consideración, a pesar de su éxito en el club. La esperanza es que, si Trusty logra traducir su rendimiento con Celtic a la selección, Estados Unidos mejore de lo esperado en el apartado defensivo.
¿Es justo que haya poca presencia de MLS?
En la discusión también entró el peso de la MLS en el plantel. Pochettino ha repetido que la liga estadounidense es tan competitiva como algunas de las más reconocidas del mundo, pero el recorte final en comparación con el enfoque de Gregg Berhalter alimenta la crítica: si la promesa era ampliar el protagonismo local, el resultado final no termina de reflejarlo.
Con todo, el debate no se agota en el número de jugadores: la clave es el rendimiento y el rol dentro del plan. Y, al mismo tiempo, se entiende que Pochettino podría estar más cerca del “proyecto” que de la “foto” mediática, especialmente con la presión de un torneo que define carreras.
¿Hasta dónde puede llegar Estados Unidos?
La lectura global del plantel es ambivalente: Estados Unidos parece fuerte en varias áreas, pero también muestra huecos claros, especialmente en el centro del campo y en la consistencia creativa. Dicho de forma directa, el equipo puede competir y, en un Mundial, eso suele ser suficiente para aspirar a ganar al menos un partido de eliminación directa.
La expectativa realista, por lo tanto, se mueve entre dos posibilidades: que el once titular mantenga el nivel y el plan se sostenga durante el torneo, o que la rotación y los imprevistos (lesiones, sanciones y estados físicos) obliguen a ajustar más de la cuenta en momentos decisivos.
La última palabra: el Mundial se juega con el “mejor 11” en el momento correcto
En el fondo, el debate sobre la lista termina en lo mismo: no se trata solo de “quiénes están”, sino de quiénes llegan mejor preparados al inicio del torneo y cómo responden cuando el partido se vuelve más duro. Estados Unidos tiene margen para competir con rivales de alto nivel, pero la pregunta decisiva es otra: ¿qué versión del equipo veremos durante todo el Mundial y no solo al comienzo?
