La temporada 2025-26 dejó imágenes que tardarán en borrarse: despedidas emotivas, celebraciones históricas y, sobre todo, una lista larga de decisiones —en los banquillos y en los despachos— que terminaron marcando destinos. Mientras Manchester City se despidió de Pep Guardiola y Arsenal alzó la Premier League por primera vez en 22 años, el mapa de “ganadores” y “perdedores” se dibujó con nombres propios, cifras concretas y consecuencias inmediatas para varios gigantes.
Los mejores casas de apuestas en Argentina
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Casino y apuestas deportivas con paquete de bienvenida en pesos argentinos.
Promoción de registro con balance extra y giros para slots destacados.
Bono de bienvenida para nuevas usuarias en apuestas deportivas y casino.
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Promo para Argentina en pesos: refuerzo en fútbol local, NBA y deportes con mercados combinados.
Bono de bienvenida de casino para nuevos usuarios en Argentina; aplica términos del operador.
Entre las historias más duras de la campaña estuvo la defensa del título del Liverpool. Hay muchas razones para explicar su caída, pero una de las más repetidas —y más determinantes— fue su incapacidad para gestionar jugadas a balón parado. En el fútbol moderno, los córners, las faltas directas y hasta los saques de banda se han convertido en herramientas de alta rentabilidad: generan ocasiones claras y, cuando el rival las trabaja mejor, el castigo llega sin piedad.
El problema no fue solo técnico, sino también estructural. Liverpool no incorporó un especialista en balón parado de forma estable con Arne Slot: en septiembre del año anterior promocionó a Aaron Briggs al puesto, y el experimento no salió como se esperaba. Briggs dejó el rol en diciembre, en un contexto que, por lo menos, invitaba a cierta comprensión: había sido contratado originalmente como “coach de desarrollo individual”.
El resultado fue una temporada sin red. Slot pudo llegar al final del curso con el equipo —pese a que se vivió un tramo especialmente castigador—, pero lo que quedó sobre la mesa fue el desgaste de un proyecto que no respondió como debía cuando la liga cambió el guion y exigió adaptación.
Una continuidad que no apagó el fuego de la grada
Slot no perdió el respaldo formal del club, pero el estadio lo dejó claro en mayo tras el empate ante Chelsea en Anfield. Los hinchas ya venían reclamando con intensidad el nombre de Xabi Alonso antes incluso de terminar el golpe emocional de la eliminación humillante en la FA Cup frente a Manchester City. La frustración creció con las excusas y con la sensación de que el equipo no corregía problemas defensivos, desajustes en el mediocampo y una línea de ataque intermitente.
El gran debate de Liverpool: también se juega en el mercado
Si el aficionado no reparte toda la culpa en el entrenador, es porque también hubo decisiones deportivas en el verano. Michael Edwards (CEO de Football de Fenway Sports Group) y Richard Hughes (director deportivo) cargaron con el peso principal de una inversión estimada en 450 millones de libras en aquel mercado.
De los 10 fichajes que llegaron a Anfield el verano pasado, solo Hugo Ekitike puede calificarse como un acierto sin demasiadas reservas. Aun así, su futuro se volvió incierto tras la rotura del tendón de Aquiles en abril.
- Florian Wirtz (100 millones): destellos de calidad, pero demasiadas ocasiones sin impacto sostenido.
- Giorgi Mamardashvili: no parece una mejora clara frente a Caoimhin Kelleher y, mucho menos, respecto a Alisson Becker.
- Jeremie Frimpong: problemas de forma y de condición física.
- Alexander Isak: la sensación dominante es la de uno de los grandes fracasos del fútbol reciente.
Por eso el arranque del próximo curso se percibe como un “todo o nada” para Slot, Edwards y Hughes. Los tres terminan contrato en 2027 y, hoy por hoy, la grada no muestra predisposición a prorrogar sin pruebas contundentes.
Manchester City: Guardiola se va… y el vacío asusta
En la otra esquina del país, Manchester City vivió un día agridulce. Guardiola anunció su salida al final de la temporada, y la despedida no fue sencilla: los Citizens intentaron cerrar con un séptimo título de Premier League, pero ese objetivo se rompió en Bournemouth.
La marcha del técnico en verano —y no cuando expirara su contrato el año próximo— no sorprendió demasiado: ya circulaban rumores de que su decisión estaba tomada pase lo que pase en el tramo final. Además, dos copas domésticas aún podían servir como escenario ideal para un adiós con trofeos.
Bernardo Silva y el posible efecto dominó
Guardiola no sería el único adiós. Bernardo Silva también sale del club, y su ausencia se notará tanto en la cancha como en el vestuario. El escenario se complica si Rodri acompaña la salida. Y, en un nivel de incertidumbre mayor, queda la pregunta sobre si Erling Haaland resistirá la tentación de dar el salto a un club aún más “elite”.
El mensaje es claro: City puede tener dinero, pero el aura de su entrenador era un activo irreemplazable. El pánico que se respiraba en el norte de Londres un mes antes se transformó en ansiedad en el “lado azul” de Manchester.
Arsenal: ganar feo, ganar bien… y escribir historia
En Selhurst Park, Arsenal firmó un hito: levantó la Premier League por primera vez en 22 años. El camino al título estuvo marcado por una idea que generó debate: “ganar feo”. El equipo se apoyó en el control del tiempo, el teatro en momentos clave y una dependencia notable de las jugadas a balón parado para construir ventajas.
El 1-0 sobre Burnley, que prácticamente selló el campeonato, retrató el estilo. Tanto David Raya como Leandro Trossard simularon lesiones en los instantes finales de un triunfo que llegó con un cabezazo desde un córner, ante un conjunto que se encontraba entre los peores de la liga.
Arteta, el riesgo y la recompensa
Mikel Arteta se llevó críticas incluso desde sectores que tradicionalmente no suelen cuestionar tanto el “cómo”. Thierry Henry, por ejemplo, admitió no estar impresionado por el enfoque. Aun así, el argumento que sostuvo al club fue contundente: el resultado termina justificando el método.
La consecuencia es que Arsenal está a un paso de completar un doblete histórico: Premier League y Champions League.
Bruno Fernandes, el “jugador del año” que no necesita esperar al trofeo
Con el final de temporada, surgió el debate típico: el jugador del año debería salir del campeón. Esa premisa, sin embargo, no se sostiene del todo. El fútbol es colectivo, pero el premio es individual y el mejor futbolista del campeonato no siempre coincide con el mejor equipo.
Este año lo deja claro: David Raya, Declan Rice y Gabriel Magalhaes brillaron con Arsenal, pero Bruno Fernandes fue, sin discusión, “el” jugador de la temporada.
El dato que explica su peso es rotundo: Manchester United no habría ni siquiera terminado tercero sin su rol. Fernandes batió el récord de asistencias en Premier League, marca que antes compartían Kevin De Bruyne y Thierry Henry. Es un logro histórico y un premio tardío para un futbolista que durante cinco años se mantuvo como el No.10 más creativo y trabajador del mundo, aunque no siempre reciba el reconocimiento proporcional.
Chelsea: una temporada catastrófica… con una luz pequeña en el cambio de rumbo
En Stamford Bridge, el cierre de 2025-26 no trajo alivio: fue una catástrofe. Chelsea partió como aspirante tras ganar el Club World Cup en Estados Unidos el verano anterior, pero el rumbo se torció antes de que la temporada siquiera pudiera estabilizarse. Para cuando se produjo la decisión —destituir a Enzo Maresca por una supuesta falta de disciplina hacia la estructura y reemplazarlo por “hombre de la casa” Liam Rosenior— el club ya estaba fuera de la pelea.
Rosenior no logró conectar con un vestuario que seguía leal al entrenador despedido, el estratega de la final del Club World Cup contra Paris Saint-Germain el pasado verano. Fue despedido a poco más de cuatro meses tras una racha que incluyó cinco derrotas consecutivas de liga, con un dato demoledor: sin marcar un solo gol. La ausencia de Champions League golpeó fuerte en términos económicos.
Ni siquiera la aparición en la final de FA Cup con Calum McFarlane como interino calmó a una grada que llegó a Wembley con un mensaje directo: “BlueCo out! We want our Chelsea back”.
Enzo Maresca: la ironía de salir por la puerta equivocada
Paradójicamente, el ciclo de Enzo Maresca en los últimos seis meses fue excelente. En diciembre, tras una victoria rutinaria sobre Everton, criticó al club: la lectura fue extraña, pero el tiempo terminó dándole la razón. En realidad, Maresca ya estaba encaminado a otro proyecto.
Durante el final de temporada, bajo Rosenior, Chelsea se desintegró. Enzo Fernández y Marc Cucurella llegaron incluso a lamentar públicamente la decisión de echar a Maresca, un movimiento que terminó quitándole estabilidad al equipo campeón de la última final del Club World Cup ante PSG.
Postecoglou y Forest: una defensa… que no alcanzó
Otro episodio de alto impacto fue el de Ange Postecoglou en Nottingham Forest. El 18 de octubre hizo una defensa apasionada de su carrera tras crecientes rumores de salida, y aseguró que su “historia” en el City Ground terminaría igual que en sus clubes anteriores: “con un trofeo”.
Sin embargo, al día siguiente fue despedido. Solo 18 minutos después de la derrota 3-0 en casa ante Chelsea, el australiano quedó fuera. Estaba al mando desde hacía apenas 39 días, convirtiéndose en el entrenador permanente de menor duración en la historia de la Premier League. En esas ocho fechas en todas las competiciones no ganó ningún partido y perdió seis, incluyendo un cruce de Carabao Cup ante Swansea City.
En Villa, Emery rescató la temporada y el orgullo
En Aston Villa, la historia fue inversa: la temporada se transformó en un renacer. A la salida del técnico anterior, Steven Gerrard, el equipo se encontraba en problemas. Un mal resultado europeo fue el primer golpe: la ausencia de Champions League, tal como lo describió Ezri Konsa, fue “un gran golpe” también desde lo financiero, por el impacto en el presupuesto y las exigencias ligadas al Profit & Sustainability Regulations.
El verano no levantó expectativas en Villa Park. El equipo no ganó en los primeros cinco partidos y muchos llegaron a temer el descenso. Pero Unai Emery cambió el guion: el club volvió a la Champions League con un triunfo emocionante sobre Liverpool y, después, mostró autoridad en Europa al llegar a la final de la Europa League con una actuación “para un futuro rey”.
Harvey Elliott: el caso silencioso que dolió
Entre los hechos que marcaron el ambiente, está el caso de Harvey Elliott. Tras la victoria de Villa en la Europa League ante Freiburg, Elliott publicó un mensaje en Instagram: celebró el momento con humor y gratitud hacia los aficionados, pero el fondo del asunto es duro.
Desde marzo no jugó ni un minuto. La razón: Villa no quiso activar la obligación de compra de 35 millones de libras incluida en su préstamo al permitirle llegar a 10 apariciones en liga. Emery pidió disculpas indirectas al hablar de la situación, aunque el daño ya estaba hecho: Elliott pierde un año entero de su carrera en un momento clave, justo cuando aspiraba a un lugar en la convocatoria de Inglaterra para el Mundial.
De la pelea por evitar el descenso al salto a Europa
En Championship y Premier League se repitió una idea: subir puede ser difícil, pero volver a caer al infierno también lo es aún más. Antes del inicio de la liga se esperaba que los tres recién ascendidos fueran descendidos por tercer año seguido; solo Burnley evitó ese destino.
Leeds United llegó al final con tranquilidad matemática gracias a una racha invicta que incluyó una victoria histórica en Old Trafford ante Manchester United. Daniel Farke pasó de estar “muerto” a convertirse en candidato a la libertad del club.
Regis Le Bris hizo algo todavía más extraordinario con Sunderland: pese a invertir fuerte en el verano, nadie imaginaba que terminarían séptimos tras empatar 0-0 con Manchester City el día de Año Nuevo. Pero ganaron sus dos últimos partidos: fuera ante Everton y en casa ante Chelsea, logrando Europa por primera vez desde 1973, un año después de ganar el playoff de Championship en Wembley.
La conclusión es inevitable: sigue siendo posible sobrevivir al salto y, en ciertos casos, prosperar.
Newcastle: caída deportiva y dudas sobre el futuro de Eddie Howe
Newcastle ya venía de un golpe: cerró con plaza europea gracias al último día de la campaña 2024-25, pero en el tramo 2025-26 ni siquiera tuvo opción de clasificar a la Conference League. La distancia con la temporada anterior es abismal.
El contexto no ayuda: Alexander Isak alteró los planes de pretemporada con una lesión o contratiempo que afectó el ritmo del equipo. Además, Newcastle no logró fichar bien para reemplazar al sueco. En ataque, Nick Woltemade no termina de despegar y, especialmente, Yoane Wissa aparece como una de las peores contrataciones del año en Premier League.
Los aficionados también se frustraron con el planteamiento y con sustituciones predecibles, lo que alimenta preguntas serias sobre el entrenador que rompió una espera de 70 años ganando la Carabao Cup con un triunfo sorpresa ante Liverpool, pero que ahora llega tras un 12° puesto en liga.
Se dice que Eddie Howe mantiene el respaldo de David Hopkinson y Ross Wilson. Aun así, hay nervios: se rumorea que este verano podría ser peor aún, con Anthony Gordon, Sandro Tonali y Bruno Guimaraes vinculados a salidas desde St. James’ Park. Sin fútbol europeo, atraer talento se vuelve más complicado y eso golpea el margen de maniobra, sobre todo en un escenario en el que incluso se comenta una posible reducción de inversión del bloque saudí.
West Ham y Nuno: mejora insuficiente, destino dictado por los puntos
La historia de Nuno Espirito Santo en West Ham fue una montaña rusa. Aunque clasificó a Nottingham Forest para Europa el año anterior, en 2025-26 fue despedido apenas tres partidos después de iniciar la campaña. El conflicto con el dueño Evangelos Marinakis se vinculó a la decisión de nombrar a Edu como director global de fútbol y otorgarle al brasileño control sobre las transferencias.
Nuno no estuvo mucho tiempo sin empleo: el 27 de septiembre fue anunciado como reemplazo de Graham Potter en West Ham, con la misión de sacar al equipo del descenso. El equipo pareció sobrevivir en abril, cuando sumó siete puntos de nueve tras el parón de selecciones de marzo. Sin embargo, no volvió a ganar hasta el último día de la temporada, cuando un 3-0 sobre Leeds resultó insuficiente: Tottenham lo alcanzó en la tabla y el esfuerzo no alcanzó.
El descenso no solo llegó por rendimiento, sino también por una sensación de decisiones en contra en los últimos meses. Aun así, el dato final pesa: desde que se confirmó el descenso, el propio Nuno admitió que “mejoramos, pero no fue suficiente”.
Brentford, Brighton y Bournemouth: el valor de construir bien
En una liga dominada por el dinero, aún existen excepciones que valen oro. Brentford, Brighton y Bournemouth terminaron en la mitad alta a pesar de ubicarse entre los cinco clubes con mayores restricciones en gasto salarial. Lo de Brentford fue especialmente llamativo: tras la salida de Thomas Frank hacia Tottenham, Keith Andrews —ex entrenador de balón parado— tomó el relevo y se le señalaba como candidato a ser despedido.
Pero Andrews no solo resistió el temporal: igualó el mejor registro de Frank en Premier League, con un noveno puesto. Brighton, por su parte, consolidó su reputación de club bien gestionado y logró que Fabian Hurzeler colocara al equipo en Conference League, con opciones reales de ganarla en la próxima temporada.
Bournemouth cerró con el sexto puesto, una marca histórica, y Andoni Iraola recibió elogios como joven entrenador con proyección. Pero el club se encargó de repartir el crédito: también el cuerpo técnico, los jugadores y toda la estructura detrás del Vitality Stadium.
Tottenham evita el descenso, pero la decepción sigue
Tottenham se salvó el domingo, aunque eso no fue sinónimo de satisfacción. Micky van de Ven lo dijo con claridad: terminar 17° dos temporadas seguidas es inaceptable. El equipo tenía jugadores “increíbles”, pero el desenlace llegó al último día y eso, para la grada, resultó humillante.
El trabajo de Roberto De Zerbi desde su llegada el 31 de marzo ofrece esperanza, pero el italiano es exigente y no duda en manifestar su molestia cuando percibe fallos en el mercado. De Zerbi ahora se mueve dentro de un entorno que, según el sentir general, se ha asociado con señales malas y decisiones cuestionables.
Una pancarta en el Tottenham Hotspur Stadium resumió la frustración: “Promised success, delivered failure. ENIC out!”.
Arsenal, City, Liverpool, Chelsea: quién gana y quién paga el precio
Si hay algo que dejó la 2025-26 es que los resultados no dependen solo del once inicial. Dependen de cómo se planifica el trabajo, de si se invierte en especialistas —como en el balón parado—, de cómo se sostienen proyectos y de cómo se gestionan los cambios en los momentos decisivos.
Arsenal ganó un título que se esperaba hace 22 años. Bruno Fernandes se convirtió en la referencia individual de una liga que no siempre premia al campeón. Y, mientras tanto, Liverpool pagó caro su falta de adaptación, Chelsea quedó marcada por una implosión y Manchester City entra en una etapa incierta tras la salida de Guardiola.
La próxima temporada se perfila como un nuevo capítulo: con entrenadores en el foco, plantillas que deberán corregir el rumbo y clubes que, más que nunca, tendrán que demostrar con hechos que el “proyecto” es algo más que una promesa.
