Massimo Farioli, ex entrenador del Ajax, explicó las razones internas que, según su versión, lo llevaron a abandonar el banquillo apenas después de una temporada. Aunque en el plano deportivo estuvo cerca de devolver al club a la cima de la Eredivisie, el técnico italiano sostuvo que el vestuario y la estructura del club estaban marcados por luchas de poder y decisiones alejadas del fútbol, un cóctel que, a su juicio, terminó por bloquear cualquier proyecto a largo plazo.
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Farioli llegó al Ajax con la intención de dar forma a un equipo capaz de pelear por el título. Durante buena parte de la campaña, el conjunto mostró señales claras de competitividad y llegó a colocarse en una posición que parecía sólida de cara al tramo final del torneo.
Sin embargo, el desafío por el campeonato se diluyó al final de la temporada. El Ajax acabó cediendo terreno en las últimas jornadas, dejando atrás la sensación de que podía capitalizar su buen momento en el cierre de la liga.
Política interna, disputas y falta de criterio futbolístico
Más allá de los resultados, el punto central de la explicación de Farioli estuvo en el funcionamiento interno del club. El italiano aseguró que las disputas políticas y las guerras de poder dentro de la entidad impidieron que el proyecto avanzara con estabilidad.
En su análisis, el problema no era solo “cómo se trabajaba” en el día a día, sino quiénes tomaban determinadas decisiones. Farioli cuestionó la preparación futbolística de quienes participaban en el proceso de dirección deportiva, argumentando que eso terminaba afectando el ritmo y la capacidad de reacción del equipo.
- Señaló que dentro del Ajax existían demasiados “juegos políticos” y mucho interés interno.
- Advirtió que las luchas internas derivaban en una falta de avance real para volver a ser competitivos.
- Criticó que algunas determinaciones se tomaban por personas sin conocimientos futbolísticos suficientes, lo que, según él, frenaba todo.
“No era posible trabajar así”
Farioli también describió el ambiente que encontró a nivel relacional: la dificultad para construir una comunicación fluida dentro de un club grande, donde las áreas y los intereses chocan con facilidad. En ese contexto, concluyó que no veía un futuro sostenible y que lo mejor era alejarse antes de quedar atrapado en un escenario administrativo caótico.
Su postura fue tajante: entendió que, bajo esas circunstancias, no podía desarrollar su trabajo con la continuidad necesaria ni con las condiciones adecuadas para sostener un plan de largo alcance.
El contraste inmediato: Porto y un primer título
Tras su salida del Ajax, Farioli se trasladó a Portugal. Allí su etapa arrancó de manera inmediata y con resultados contundentes: logró conquistar el título de liga en su primera temporada al mando del Porto. En el camino, el equipo consiguió además superar a Sporting CP y a Benfica, rivales directos que suelen marcar el pulso del campeonato portugués.
El próximo reto: planificación del plantel en verano
Con la liga portuguesa ya en su vitrina, Farioli se enfocará en fortalecer el plantel durante el mercado de verano. En el apartado de movimientos, el club ya cuenta con la incorporación definitiva de Jakub Kiwior, mientras que se mantiene la atención sobre un posible objetivo: la opción de Robert Lewandowski, del Barcelona, aparece como un interés relacionado con el refuerzo que buscaría el Porto para dar un salto adicional en profundidad y alternativas ofensivas.
¿Qué significa esto para el Porto?
Para el proyecto de Farioli, el verano es clave: después de un primer título que valida su impacto, el siguiente paso suele ser sostener el nivel y ampliar el margen para competir en distintos frentes. El interés por sumar piezas de jerarquía apunta, precisamente, a que el equipo no dependa de un solo patrón de juego y pueda responder mejor ante partidos de alta exigencia.
