La etapa de Mehdi Benatia al frente del proyecto deportivo del Olympique de Marsella llegó a su fin de manera oficial. El exfutbolista marroquí, que había asumido funciones dentro del club durante los últimos dos años y medio, se despidió tras el último partido de la temporada contra el Rennes. Aunque su dimisión se había producido técnicamente en febrero, permaneció vinculado a la entidad hasta el verano por petición del propietario, Frank McCourt.
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Benatia llegó a Marsella con un rol de asesoramiento para el presidente Pablo Longoria y, posteriormente, dio el salto a director deportivo. Su trayectoria como jugador —destacando en clubes como Juventus y Roma— y su conocimiento del entorno francés terminaron de consolidar su figura dentro del área deportiva del club. De cara al cierre del ciclo, su salida se produjo justo después de la disputa del compromiso final de la campaña, una referencia clara para entender que su vinculación con el proyecto ya era cosa del pasado en términos operativos.
La frase que abre la puerta: PSG como posibilidad real
Con Benatia ya sin contrato con el club, su próximo paso parecía una incógnita. Y lo que sorprendió a muchos no fue solo que no hubiera esperado demasiado para moverse, sino el escenario que se asoma como alternativa: París Saint-Germain. En una entrevista en el programa The Bridge, conducido por Aurelien Tchouameni, le preguntaron directamente por la posibilidad de integrarse al PSG.
Lejos de cerrar esa opción, Benatia dejó entender que la relación personal y profesional con Nasser Al-Khelaifi es un factor determinante. En su respuesta, subrayó que no ve el futuro condicionado por rivalidades históricas entre clubes, sino por proyectos y vínculos de trabajo.
El mensaje de Benatia: “No debo nada a nadie”
Sus declaraciones fueron contundentes. Benatia explicó que, en Marsella, su intención nunca fue convertirse en director deportivo por vocación, sino por necesidad y por la confianza que le pidieron desde el club. También afirmó que necesita tomar distancia para descansar, pero lanzó una condición temporal: si en “tres o cuatro años” surge un proyecto futbolístico en el que Al-Khelaifi requiera su participación y el rol sea en el PSG, no descartaría regresar al mundo del fútbol.
En el tramo final, insistió en que no tiene deudas ni compromisos que le impidan tomar decisiones, dejando claro que su postura no está escrita por lealtades forzadas con terceros.
Choque de expectativas: Marsella y el peso de la rivalidad
El anuncio y el tono de sus palabras podrían generar fricción con la afición marsellesa. En el sur de Francia, Benatia era visto como una figura relevante en la identidad deportiva reciente del club, y que su horizonte se asome tan cerca de la capital se interpreta, para muchos, como una traición a la rivalidad que define el fútbol francés.
Aun así, su postura queda definida: si llega una oportunidad, no dependerá de “quién” sea el rival histórico, sino de “qué” proyecto tiene sentido y con qué personas existe una conexión profesional real.
El PSG ya tiene a su hombre: Luis Campos y Luis Enrique
Por el momento, la estructura deportiva del PSG no arranca desde cero. En el Parc des Princes, el puesto de asesor deportivo está ocupado por Luis Campos, con quien se ha construido una alianza sólida junto al entrenador Luis Enrique. Por eso, cualquier eventual vínculo de Benatia con el club parisino tendría que encajar en un esquema de roles y responsabilidades que ya está definido.
Más allá de Francia: Arabia Saudita también lo mira
Aunque el vínculo con PSG es lo que más atención genera en el país, Benatia no parece quedarse sin opciones. Su prestigio en Europa y en Oriente Medio se mantiene alto por su recorrido como futbolista y por su etapa activa en Marsella. En las últimas informaciones se menciona que varios clubes de la Saudi Pro League siguen de cerca su situación, y que Al-Ittihad figura entre los interesados en sumar su experiencia a un proyecto en crecimiento.
Con Marsella ya en el pasado, el futuro de Benatia se abre con un escenario de alto voltaje en la Ligue 1 y, al mismo tiempo, con alternativas que apuntan a nuevos horizontes fuera de Europa. El próximo capítulo dependerá de tiempos, proyectos y del lugar exacto que le toque ocupar dentro del ajedrez deportivo de cada gran club.
