Vinícius Jr. compareció ante los medios en la previa del partido de ida de los cuartos de final de la Champions League, donde el Real Madrid recibe al Bayern Múnich. El brasileño, con 25 años, dejó mensajes claros sobre su etapa pasada bajo Xabi Alonso, su evolución personal y el debate que rodea al equipo por la convivencia ofensiva con Kylian Mbappé, en una semana marcada por el primer gran examen continental del curso.
Una relación complicada con Xabi Alonso y el cambio con Arbeloa
Vinícius habló de su tiempo con Xabi Alonso, un periodo en el que participó en 33 partidos. En ese tramo, logró siete goles y 11 asistencias, pero admitió que no existió una conexión fluida con el entrenador: “Mi tiempo con Xabi fue una experiencia de aprendizaje; he mejorado como persona. No pude conectar con él, pero tengo una gran conexión con Álvaro Arbeloa, y él me ha dado mucha confianza, igual que [Carlo] Ancelotti”.
El delantero también se refirió a las tensiones que, en algunos momentos, aparecían cuando el entrenador realizaba cambios. Vinícius reconoció que, especialmente en el Clásico de octubre que el Madrid ganó, mostró frustración en el campo cuando no le salían bien las cosas o cuando su protagonismo se veía afectado por las decisiones tácticas.
“No fue un momento agradable, y pedí disculpas a todos. Me gusta jugar cada partido y no jugué ninguno. Después, con la cabeza fría, entiendes que cometiste un error. Soy joven y cada día es una experiencia nueva para mejorar”, explicó.
El debate Mbappé-Vinícius: “Nuestra conexión mejora al equipo”
En las últimas semanas, se instaló una narrativa sobre un posible desajuste táctico en el Madrid por la presencia conjunta de Vinícius y Mbappé. Sin embargo, el futbolista brasileño cortó de raíz cualquier duda: para él, la sociedad ofensiva está funcionando y crece con el entendimiento entre ambos.
“Se dice mucho, pero Kylian siempre marca goles y nos ayuda. Tenemos que estar conectados mañana; tengo una conexión increíble con él dentro y fuera del campo. Claro que me molesta y tenemos que entender lo que quiere el club. No podemos cambiar lo que viene de fuera. Si estamos juntos, hacemos al equipo mejor”, señaló.
Vinícius, además, respondió a críticas sobre el equilibrio defensivo del equipo. Su argumento fue directo: la calidad goleadora y el impacto de Mbappé no solo suman en ataque, sino que ayudan a que el conjunto encuentre el ritmo colectivo.
De la presión al rendimiento: la madurez tras los malos momentos
Más allá de lo táctico y lo personal con los entrenadores, Vinícius puso el foco en su crecimiento. El extremo recordó que atravesó periodos de baja forma y estuvo bajo el escrutinio de la afición, llegando incluso a recibir silbidos en momentos difíciles. Para él, ese proceso fue clave para alcanzar un estado físico y mental que considera en su mejor nivel.
“Siempre lo he dado todo por el equipo. No creo que haya pasado tanto tiempo sin marcar como cuando era joven y me faltaba enfoque, pero aprendí de esa mala racha. Los buenos jugadores siempre dan la vuelta. Ahora estoy muy bien”, afirmó.
Vinícius detalló que, aunque la exigencia con la selección puede complicar el trabajo, mantiene el plan con el club para llegar al máximo: “He tenido tiempos difíciles cuando la afición me silbó. Con la selección es más complicado, pero trabajo duro con el club y en casa para estar al 100% listo para ayudar al equipo”.
Madrid-Bayern: el primer golpe decisivo de la eliminatoria
El Real Madrid afronta una cita que puede marcar el rumbo de la temporada. El 7 de abril, en su estadio, recibirá al Bayern Múnich en el partido de ida de los cuartos de final de la Champions League. El enfoque sobre el plan táctico y las conexiones ofensivas será constante, especialmente con Arbeloa como referencia en la dirección del equipo.
Ocho días más tarde, el 15 de abril, la eliminatoria se definirá en el Allianz Arena, donde cualquier detalle puede inclinar la balanza. En ese contexto, Vinícius tendrá la oportunidad de demostrar, en el máximo escenario, que su entendimiento con Mbappé no es solo una promesa: debe traducirse en resultados para apagar el debate sobre la estabilidad global del plantel.
