Más de dos meses después de la conclusión de la final más polémica en la historia del fútbol africano, la crisis de la Copa Africana de Naciones 2025 vuelve a ocupar el centro de la escena. Esta vez, el conflicto desemboca en el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS/CAS), donde Senegal prepara una apelación contra la decisión de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) que dio el triunfo a Marruecos por 3-0 debido a la retirada del equipo senegalés antes de que terminara el partido.
Una final que nunca llegó a su final
El episodio comenzó en una noche cargada de tensión en Casablanca, cuando Marruecos y Senegal se midieron en la final del torneo continental. En teoría, el choque debía ser una celebración futbolística; en la práctica, se transformó en un capítulo marcado por el caos.
El partido se descontroló como consecuencia de incidentes en las gradas y de momentos de fricción en el terreno de juego. Con el ambiente volviéndose incontrolable, la selección de Senegal terminó por retirarse antes de que sonara el silbatazo final, cerrando la final de forma abrupta.
El 3-0 que encendió la disputa
Tras lo ocurrido, el Comité Disciplinario de la Unión Africana resolvió que Marruecos fuera declarado vencedor con un marcador de 3-0. La base de aquella decisión fue que la retirada no contaba con una justificación deportiva suficiente, argumento que irritó profundamente a la Federación de Fútbol de Senegal y abrió paso a una controversia jurídica sin precedentes.
Un elemento clave en el conflicto es que, pese a la resolución, no se ha emitido un pronunciamiento oficial que confirme de manera definitiva a Marruecos como campeón del torneo, lo que mantiene la incertidumbre sobre quién debe considerarse el ganador de ese título.
La primera batalla: CAF y la apelación inicial
Senegal no se quedó de brazos cruzados. Presentó una primera apelación ante el Comité de Apelaciones de la CAF, solicitando la anulación del resultado y la revisión de las circunstanciaslas condiciones de seguridad no eran adecuadas para que el encuentro pudiera completarse.
Sin embargo, tras varias semanas de análisis, el comité mantuvo la decisión original. En su resolución, ratificó que la retirada fue decidida por el propio equipo senegalés. Además, sostuvo que cuestiones como el trofeo, las medallas o los premios económicos quedaban fuera del alcance de su competencia.
El salto al TAS: el desafío definitivo
Tras esperar aproximadamente tres semanas, la Federación de Fútbol de Senegal recibió el veredicto del comité de apelaciones. Ese fallo, además de cerrar una etapa, abrió la vía legal para que Senegal iniciara el proceso ante el TAS/CAS en Lausana.
En los próximos días, la intención es que Senegal presente su caso completo ante el tribunal. El objetivo es revertir la decisión de CAF o, al menos, lograr que el resultado de la final sea revisado a la luz de los hechos y las condiciones del momento.
El TAS busca cerrar la historia, pero con garantías
Hasta ahora, el CAS no ha dado a conocer un calendario específico para la audiencia. No obstante, se ha confirmado que la resolución esperada será final y no apelable, es decir, que funcionará como el desenlace definitivo del conflicto.
El director general del tribunal, Mathieu Reeb, señaló en un comunicado que son conscientes de que equipos y aficionados desean conocer el fallo lo antes posible, y que el proceso se desarrollará con rapidez y respetando el derecho de todas las partes a un juicio justo.
Senegal apela a la “fuerza mayor”
Con este nuevo paso, la crisis de la final de la Copa Africana de Naciones 2025 entra en su fase decisiva. Mientras Marruecos se aferra a la decisión que le otorgó la victoria por 3-0, Senegal planea sostener ante el TAS que su retirada fue consecuencia de circunstancias de “fuerza mayor”: hechos que, por su naturaleza, no pueden ignorarse y que habrían impedido continuar el partido en condiciones seguras.
Ahora queda por ver si el TAS considera que la retirada fue una respuesta inevitable ante el contexto de seguridad y disturbios, o si valida el criterio disciplinario que terminó convirtiendo una final interrumpida en un marcador administrativo.
