Mohamed Salah vivió en Anfield uno de esos días que marcan para siempre a un futbolista. En el cierre de la temporada 2025-26, Liverpool y Brentford igualaron 1-1 y el delantero egipcio se despidió del estadio entre lágrimas, abrazos y el canto de toda la grada: “You’ll Never Walk Alone”. La imagen de Salah en el césped, acompañado por sus dos hijas, sintetizó la carga emocional de un adiós que no fue solo deportivo, sino también personal.
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El momento de despedida comenzó antes del pitido final. Salah fue sustituido en el minuto 74 por Jeremie Frimpong, y el estadio respondió con una ovación que se convirtió en ritual. Sus compañeros le formaron una guardia de honor y, ya en el borde del campo, el futbolista recibió el cariño de todos mientras saludaba y se fundía en abrazos con el entrenador, Arne Slot.
En la recta final del partido, el vínculo con la afición se hizo todavía más evidente. Una vez finalizado el encuentro, Salah se quedó en el césped y escuchó cómo Anfield le cantaba su himno. No pudo contener la emoción: se vio visiblemente conmovido, moviendo la mano y empapándose de esos últimos instantes que, para él, cierran una etapa largamente esperada.
Una despedida con impacto: asistencia y récord histórico
El adiós de Salah no estuvo marcado únicamente por lo sentimental. También dejó huella en el marcador y en los números. Durante el partido, el delantero asistió a Curtis Jones, una jugada que tuvo un valor extra por lo que representaba en su trayectoria en la Premier League.
Con esa acción, Salah registró su 93ª asistencia en el torneo, superando el récord que ostentaba Steven Gerrard con el Liverpool. En términos futbolísticos, una asistencia no solo es un gesto técnico: suele ser el punto de partida de la jugada que rompe líneas y habilita el gol. En el caso de Salah, esa estadística refleja su capacidad para decidir desde posiciones donde el resto busca simplemente oportunidades.
Nueve años que pesan: “Cambié por dentro” en el momento más difícil
La despedida de Anfield supuso para Salah el final de un recorrido que comenzó hace nueve años y que estuvo cargado de títulos. Liverpool levantó todo lo grande durante su etapa: ganó dos Premier League y también la Champions League. Por eso, el cierre no fue un trámite ni una simple despedida deportiva; fue la conclusión de un ciclo que, según sus palabras, le rompió por dentro.
El delantero, de 33 años, reconoció que lloró “mucho”, incluso más de lo que lo había hecho en toda su vida. Afirmó que no es una persona especialmente emotiva, alguien que suele mostrarse en el campo con actitud dura y agresiva, pero que por dentro vive todo de una manera distinta. En su relato también aparece el componente humano: recordó cómo él y su familia han dejado allí parte de su vida, desde el inicio hasta el final, incluyendo el vínculo con el club “desde abajo”, con esa sensación de haber crecido junto a la institución.
Además, Salah subrayó que la motivación siempre fue devolverle al club aquello que el club le dio. Su frase más elocuente fue que, aunque nadie hubiera imaginado antes lo que terminaron logrando, lo hicieron por Liverpool y por el lugar al que pertenece su historia.
El cariño de la afición, su recompensa final
Uno de los mensajes más claros que dejó Salah fue sobre el tipo de legado que valora. No habló solo de trofeos o de cifras, sino del vínculo sostenido con la grada desde 2017, año en el que la afición lo terminó de convertir en ídolo.
El futbolista explicó que, al mirar hacia atrás, entiende que el reconocimiento que le dan los hinchas es lo más importante. Se refirió a la idea de si la gente habría querido que lograra más, y respondió que no: colectivamente e individualmente se consiguió “ganarlo todo”. Pero insistió en que, cuando llega el momento de irse, lo esencial es comprobar que los seguidores valoran lo que hizo por el club—por “él y por los suyos”.
En su despedida, Salah también dejó claro que el adiós no se sintió como rechazo, sino como amor: la afición no le pidió que se marchara sin más, sino que le mostró cariño y gratitud en cada gesto del último día.
El próximo capítulo: Liverpool con Europa asegurada
Mientras Salah cierra una etapa monumental, Liverpool ya tiene algo asegurado de cara al futuro. El club confirmó que jugará la Champions League la próxima temporada, un premio que llega justo en el tramo final del campeonato.
Ahora, el equipo afronta un proceso de reconstrucción intenso, con la ausencia de su figura ofensiva más determinante. Salah, por su parte, se prepara para un nuevo desafío fuera de Anfield. Su destino todavía no fue confirmado, pero su legado en Liverpool queda asentado de forma definitiva: en títulos, en récords, y sobre todo en la memoria emocional de una despedida que Anfield no olvidará.
