La selección de Países Bajos no tendría que obligarse a liderar su grupo para avanzar con tranquilidad en el próximo Mundial. De cara a la fase inicial, existe la lectura de que un tercer puesto en el Grupo F podría ser suficiente para asegurar el boleto a octavos, en un certamen que por primera vez amplía el número de participantes y modifica el camino hacia la ronda final.
Países Bajos en el Grupo F: Japón, Suecia y Túnez
El combinado neerlandés afrontará la primera etapa del Mundial midiéndose con Japón, Suecia y Túnez. En el formato del torneo, avanzan a los octavos de final los dos primeros de cada grupo, además de los ocho mejores terceros, lo que abre la puerta a que un equipo no necesariamente termine primero para seguir vivo en la competición.
El Mundial contará con 48 selecciones en la fase final. De ellas, 32 equipos pasarán a la segunda ronda, un dato clave para entender por qué el tercer lugar en la fase de grupos puede resultar determinante.
El escenario que plantea Henk Spaan: un tercer puesto basta
Henk Spaan, analista y comentarista de fútbol, sostiene que Países Bajos puede conformarse con una posición sólida en el Grupo F para asegurar su continuidad. En su planteamiento, si la selección termina en el tercer lugar, el rival en octavos podría ser Suiza, o bien México o Estados Unidos, dependiendo de cómo se reacomoden las posiciones de los terceros clasificados.
El propio guion cambia si Países Bajos mejora su ubicación:
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Si finaliza segundo en el grupo, el pronóstico apunta a que le tocaría Brasil.
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Si logra primero, el rival que asoma en el horizonte es Marruecos, como posible cruce en la siguiente fase.
La preocupación: Japón como obstáculo
En el análisis también aparece una duda recurrente sobre el inicio del torneo: existe la sensación de que Japón podría ser “demasiado” pronto para Países Bajos, especialmente si el equipo no logra imponer su ritmo desde el comienzo.
La idea central es que los neerlandeses necesitarían una defensa con carácter y altura, utilizando la fortaleza aérea. En ese sentido, se menciona la necesidad de alinear a jugadores como J. Timber y De Ligt en la retaguardia, aprovechando el poderío y la presencia física de Van Dijk, Emegha y Gakpo. El argumento es simple: Japón puede ser “mejor como equipo”, mientras que Países Bajos tendría ventaja por la estatura y el juego en el segundo balón.
Un mal arranque no sería fatal: la referencia a Italia 1982
Spaan también relativiza el valor de un comienzo irregular. En su comparación, recuerda el Mundial de Italia 1982: la selección italiana acumuló tres empates en la fase de grupos. Luego, cuando apareció el momento decisivo, el equipo fue creciendo y terminó respondiendo con contundencia, hasta conquistar el título.
La comparación apunta a que Países Bajos podría no quedar obligado a ganar de forma inmediata en el arranque del torneo para terminar avanzando con opciones reales.
Antecedente reciente: el cuarto de 2022 y el golpe ante Argentina
Países Bajos llega a esta edición con memoria fresca de su desempeño en el Mundial de Qatar 2022. Allí alcanzó los cuartos de final, en una eliminatoria que se definió tras un emocionante desarrollo que incluyó una tanda de penales. Finalmente, el equipo cayó ante Argentina, que terminaría coronándose como campeona del mundo.
Conclusión: el objetivo es avanzar, no necesariamente liderar
Con un formato que premia a los mejores terceros y con un cuadro de octavos que puede variar según el puesto final, el foco para Países Bajos es claro: asegurar su clasificación. La lectura de Spaan deja una idea potente para el aficionado: incluso sin terminar primero en el Grupo F, un tercer lugar puede abrir la puerta a octavos y, desde ahí, el Mundial suele volverse impredecible.
