Matías Viña eligió el desafío: voluntad de club por encima del cheque
Ganador tres veces de la Copa Libertadores, con recorrido por dos de las principales ligas europeas y con la camiseta de su selección todavía vigente como opción para un Mundial, Matías Viña no llegó a Núñez por casualidad. Sus pretensiones, lógico, podían estar altas por trayectoria y potencia, pero la decisión final tuvo más que ver con un gesto y una sensación que con lo económico.
Un llamado que rompió esquemas
En un mercado donde los pases suelen definirse entre clubes, como en sus salidas de Nacional a Palmeiras y luego hacia la Roma, River presentó una propuesta distinta: un contacto directo y claro. «Me plantearon que querían que estuviera acá, competir por un lugar y es la primera vez que lo siento así», contó Viña sobre la conversación que terminó inclinando la balanza.
El llamado de Enzo Francescoli fue el primer paso; después habló con Marcelo Gallardo y tomó la decisión con rapidez. Ese impulso personal —»Fue el primer equipo que me llamó con esas ganas»— fue determinante para un jugador que buscaba renacer futbolísticamente tras una lesión que lo dejó diez meses lejos de su mejor versión.
De San Martín de los Andes al Monumental: puesta a punto y competencia
Último refuerzo en sumarse a la pretemporada en San Martín de los Andes, Viña llegó con ritmo por recuperar: «Vengo un poco de atrás; ellos arrancaron el 20 de diciembre y ya de a poco vamos a ir agarrando ritmo para estar a la par de ellos». Ese proceso implica pelear por la banda izquierda con un hombre consagrado como Marcos Acuña.
La competencia fue una de las razones que lo sedujeron: «River es un club grande y vengo a tratar de competir con Marcos Acuña para crecer. La competencia en el fútbol es lo más importante y es lo principal. Tener minutos, competir y ganar», señaló, dejando en claro que su objetivo pasa por recuperar continuidad y protagonismo tras haber quedado como tercera opción en el lateral izquierdo de Flamengo.
Recuperación, familia y carácter
La lesión ligamentaria fue dura: «Fueron 10 meses», reconoció Viña, pero remarcó el sostén de su círculo íntimo: «Mi familia y amigos me apoyaron en ese momento, que es lo principal. Fueron 10 meses, pero hoy estoy de la mejor manera». Con la garra charrúa intacta y una entrega total, se presentó como un jugador que se entrega «al 100%, que es a lo que River te lleva, y con una entrega que nunca va a faltar para avanzar siempre al ataque».
Sobre su perfil en cancha, aclaró que es lateral izquierdo pero que puede desempeñarse como central si hace falta: «Juego de lateral izquierdo y puedo ayudar como central, pero soy lateral; me gusta bastante ir al ataque».
El Mundial como motivación y la adaptación al vestuario
El sueño de disputar su primer Mundial con Uruguay está entre sus motores para aceptar la propuesta: «Uno de los motivos de la decisión fue tener más minutos, competir y estar bien para el Mundial. Me quiero preparar de la mejor manera para eso». Mudarse de Río de Janeiro a Núñez ayuda en ese plan, además de acercarlo al cuerpo técnico nacional que lidera Marcelo Bielsa.
Desde lo humano, Viña quedó sorprendido y agradecido por el recibimiento: «Desde el primer momento que llegué me sorprendió el grupo humano, me hacen sentir uno más. Es increíble y eso ayuda muchísimo». Y con la ilusión de volver a escena en el Monumental, confiesa la ansiedad por estrenarse frente al público millonario: «Estoy muy ansioso… El hincha me hizo sentir el calor en las redes y quiero que sea ya el primer partido».
Reflexiones finales y primeras frases
Viña comparó el fútbol argentino con el brasileño, donde conquistó sus tres Libertadores, y reconoció que todavía se adapta a aspectos del torneo local: «No entiendo mucho la clasificación en el torneo local, pero me estoy adaptando, ja». Aun así, dejó claro el objetivo: «Cada año que arranca, los objetivos son los mismos. Ganar, porque es un equipo que te exige ganar todo y pensar partido a partido».
- «Vengo un poco de atrás; ellos arrancaron el 20 de diciembre y ya de a poco vamos a ir agarrando ritmo para estar a la par de ellos».
- «No fue difícil la toma de decisión. Cuando me lo planteó Enzo, tomé la decisión de venir a River».
- «River es un club grande y vengo a tratar de competir con Marcos Acuña para crecer».
- «La entrega no va a faltar. Soy una persona que se dedica al 100%».
- «Fue duro el tema de la lesión, pero mi familia y amigos me apoyaron… Fueron 10 meses, pero hoy estoy de la mejor manera».
- «Enzo Francescoli se contactó primero, después hablé con Marcelo (Gallardo) y tomé la decisión bastante rápido».
- «Me plantearon que querían que estuviera acá, competir por un lugar y es la primera vez que lo siento así».
- «Uno de los motivos de la decisión fue tener más minutos, competir y estar bien para el Mundial».
- «Estoy muy ansioso por estar ahí; me tocó jugar con Uruguay en el Monumental… El hincha me hizo sentir el calor en las redes y quiero que sea ya el primer partido».
Viña aterriza en River con la mochila de la experiencia y el hambre de volver a ser protagonista. La combinación de un llamado con convicción, la confianza del cuerpo técnico y el respaldo humano del plantel le dieron el empujón que buscaba para empezar a escribir un nuevo capítulo en su carrera, esta vez en el corazón del fútbol argentino.