La superluna, la espera y una noche que se estiró

La primera superluna de 2026 fue testigo y cómplice: desde las 21:30 iluminó una vigilia que se prolongó más de lo pensado. Hinchas, familias enteras y hasta turistas que paseaban por la zona se quedaron sorprendidos por la multitud y decidieron sumarse a la curiosidad. La demora del vuelo de River a San Martín de los Andes no enfrió los ánimos; al contrario, fue combustible para una creciente algarabía que explotó a las 00:45 del sábado, cuando el ómnibus del equipo comenzó su paso escoltado por una marea roja y blanca rumbo al Golf & Resort Chapelco.

Un recibimiento multitudinario

Unos 12.000 simpatizantes acompañaron el traslado de la delegación en una bienvenida que reflejó la pasión por los colores y aportó un respiro necesario para Marcelo Gallardo y sus jugadores en un proceso de reinvención. La convocatoria, organizada por la filial de River en San Martín de los Andes, fue impecable y reunió a gente de distintos puntos.

  • Banderas locales de Bariloche, Villa la Angostura, Cutralcó y Plaza Huincul flamearon junto a la multitud.
  • También llegaron hinchas desde Berazategui, Moreno y, hasta, aficionados que cruzaron la cordillera desde Chile para vivir el momento.

La ruta, los símbolos y la vigilia

A pesar de la demora —el chárter millonario despegó con dos horas de retraso desde Aeroparque en una jornada con 90 vuelos reprogramados y cuatro cancelados— nadie se movió de la Ruta 40. La bandera de 75 por 4,5 metros, estrenada en 2020, permaneció impecable y lista para la ocasión. Si bien la ciudad ya había deslumbrado con otros recibimientos, este fue el primero que se desarrolló de madrugada: paraguas, humo rojo y los tradicionales cantitos matizaron la larga espera.

El encuentro: del micro a la firma

Cuando corrió la versión de que el avión ya había aterrizado, la gente ocupó sus lugares: desde los que quedaron en primera fila detrás de las vallas hasta los más osados que treparon para ganar visión. Gallardo, sentado en su habitual butaca detrás del conductor, vivió el cariño en primera fila; los refuerzos como Fausto Vera y Aníbal Moreno comenzaron a palpar en carne propia la revolución que genera el mundo millonario. El final fue el que siempre esperan los fanáticos: selfies, autógrafos y sonrisas.

Seguridad, gesto y cierre

La noche transcurrió con normalidad en términos de seguridad, y el desenlace permitió un contacto masivo entre cuerpo técnico, jugadores y hinchas. El gesto de la noche fue la imagen de Gallardo estrechando manos y saludando con una sonrisa amplia, algo que adquirió mayor significado tras un 2025 en el que el entrenador había optado por no salir en varias bienvenidas en el Interior.

Al día siguiente, los responsables de la filial se encargaron de la limpieza y del cierre formal del evento, poniendo broche a una recepción organizada hasta el último detalle.

Una lectura para el futuro

Más allá de los vaivenes deportivos del año pasado, el amor por la camiseta se mostró intacto: si Gallardo recupera su mejor versión, crecen las chances de que River vuelva a encontrar su Norte, quizás empezando por la tranquilidad del Sur. La llegada a San Martín de los Andes fue, en ese sentido, mucho más que una bienvenida: fue un recordatorio del vínculo entre un club y su gente.

Fuente: Twitter La Página Millonaria; Video: Filial River San Martín de los Andes