Cuando Mbappé anota cuatro goles y igual terminás sufriendo, algo anda mal

Lo que pasó en Atenas

Que Kylian Mbappé vuelva a encontrar la red con cuatro goles —tres de ellos en siete minutos— debería ser motivo de alivio para cualquier equipo. No fue así para el Real Madrid de Xabi Alonso. En Atenas, frente al Olympiacos, el triunfo llegó pero la sensación de calma no: la noche blanca no fue tranquila y las dudas persisten.

Síntomas claros de un equipo enfermo

El triunfo mantiene al equipo a flote, pero no disipa el diagnóstico: este Real Madrid sigue al borde de la crisis. La gravedad está en la retaguardia. Cada balón colgado se transforma en un drama y, además, el único central sano, Asencio, no estuvo disponible en Atenas; la consecuencia fue previsible.

  • Defensa desordenada: las pérdidas de marca y la incapacidad para controlar centros son recurrentes.
  • Ausencia de estabilidad: sin Asencio el problema se acentúa y las soluciones no aparecen.

El medio campo, otro frente en conflicto

Los problemas no solo recaen en los zagueros. Valverde está lejos de su mejor versión, Ceballos parece desaparecido, y cuando Xabi sacó a Camavinga y retrasó a Tchouaméni, el Real Madrid perdió el control en el centro del campo. Esa renuncia al dominio permitió que el partido se complicara pese a los goles.

Vinicius, liderazgo entre rumores

En medio de los rumores sobre una relación tensa con el técnico, Vinicius respondió en Atenas como un soldado: se puso el traje de líder y ofreció una solución dentro del campo. Sin embargo, ni su actuación ni los cuatro goles de Mbappé alcanzaron para despejar las muchas dudas que atraviesan al equipo.

Xabi Alonso salvó la papeleta en Grecia, pero el cuadro sigue con síntomas que requieren diagnóstico y remedio. Ganar no siempre cura lo que duele.