El partido se quebró por la intervención arbitral

San Lorenzo ganaba 1-0 y resistía los embates de Central Córdoba hasta que la figura más discutida de la noche fue el árbitro Nasareno Arasa. En el segundo tiempo, el VAR llamó a Arasa por un supuesto penal (minuto 17) que el juez terminó sancionando; a los 21 minutos llegó el empate del Ferroviario. Poco después, tras un cruce entre Jhohan Romaña y Matías Perelló, Arasa mostró la segunda amarilla al defensor colombiano y lo expulsó (minuto 25). El partido se rompió y lo terminó de inclinar la misma decisión arbitral: en tiempo de descuento Florentín firmó el 2-1 y San Lorenzo sufrió otra expulsión, quedando con nueve jugadores.

Incidentes y consecuencias

  • Al finalizar el encuentro se registraron incidentes en el vestuario: protestas, amenazas y un clima de gran tensión.
  • Pocho Cerutti y el joven Gill abandonaron el campo entre lágrimas; la bronca y la tristeza se mezclaron en el plantel y en buena parte de la platea.
  • Central Córdoba avanzó y jugará con el ganador de la serie entre Rosario Central y Estudiantes.
  • Para San Lorenzo terminó el año, al menos en lo que respecta a la competencia en cancha.

El contexto que rodea al Ciclón

Es imprescindible entender el contexto extra deportivo: San Lorenzo atraviesa una situación institucional marcada por la ausencia de conducción clara. El club recibe fondos de la AFA para pagar sueldos y convive con una virtual “acefalía” dirigencial. A su vez, en Santiago del Estero se destaca la cercanía de Central Córdoba con Pablo Toviggino, tesorero de la AFA y mano derecha de Claudio “Chiqui” Tapia, lo que alimenta sospechas y rumores que pesan sobre este tipo de decisiones.

La sensación en Boedo es de supervivencia: el plantel, según el análisis habitual, es el de menor jerarquía y recursos entre los cinco grandes. En el medio de esa fragilidad se mueve “La Roca” Sánchez con tareas que rozan las de un manager; la rosca política y las sospechas de corrupción participan del paisaje y condicionan el ambiente.

Un equipo que hace lo que puede

Pese a todo, San Lorenzo muestra jugadores con actitud y rendimientos destacados. El arquero paraguayo Orlando Gill —habitual convocado por Gustavo Alfaro— salvó al equipo en un par de acciones y se erigió en figura dentro de su 1,98m. La dupla central conformada por Jhohan Romaña y Gastón Hernández fue la principal garantía defensiva de un equipo que pretende ser sólido y que, cuando puede, ataca con furia.

Pocho Cerutti rindió labores de desgaste: delantero, volante y hasta defensor cuando la situación lo exigió; en una de las jugadas se arrojó para evitar un gol cantado del local. Ignacio Peruzzi fue el motor del mediocampo, corriendo, metiendo y ordenando al grupo. Con el esfuerzo colectivo, San Lorenzo se aseguró con holgura un lugar en la Copa Sudamericana y había avanzado a los octavos de final del torneo Clausura: resultados que, vistos desde la adversidad institucional, rozan lo milagroso.

Cómo se rompió el partido

El primer tiempo fue parejo, con Central Córdoba proponiendo peligro por la derecha a través de Fernando Martínez, que complicó en varias ocasiones a la última línea azulgrana. Antes del descanso, Jhohan Romaña, jugando con perfil de armador, levantó la vista y asistió a Gulli, un volante zurdo de 20 años; el remate de primera fue al ángulo y San Lorenzo se fue al vestuario en ventaja.

En el complemento el trámite cambió. Central Córdoba salió con todo y el Ciclón, fiel a una costumbre reciente, se replegó demasiado cuando iba ganando: esa postura ya le había costado puntos ante Sarmiento. La jugada que determinó el vuelco fue una infracción dentro del área sobre Lucas Varaldo, que el árbitro no sancionó en primera instancia: la cabina del VAR advirtió a Arasa y, tras la revisión, se cobró penal. Varaldo ejecutó con eficacia y puso el 1-1.

La expulsión de Romaña por una segunda amarilla tras un cruce con Perelló desvirtuó aún más el partido; fue una decisión que encendió a los hinchas “neutrales” presentes y al plantel azulgrana. Desde ahí Central Córdoba empujó hasta que, en tiempo de descuento, Florentín remató con zurda tras un centro atrás y definió la historia 2-1. Para redondear el clima caliente, Nery Domínguez recibió una roja por un pisotón y San Lorenzo terminó con nueve jugadores.

Lectura final

El resultado dejó a San Lorenzo fuera de la competencia y encendió debates no solo por lo deportivo sino por todo lo que rodea al club: decisiones arbitrales, intervención del VAR, y un entramado institucional que parece pesar más que la camiseta. El equipo mostró señales de buen juego y carácter, aunque la ausencia de estabilidad dirigencial y los inconvenientes en el campo terminaron por marcar una noche amarga en Boedo.